Personas que comparan la realidad con un conjunto de normas o estándares. Pueden ser objetivos, equilibrados y moralmente heroicos o represivos, críticos, y perfeccionistas.
Los Unos tienen una tendencia muy acentuada de manera inconsciente para comparar la realidad con lo que esta debería de ser. Usualmente tienen un conjunto de normas o ideales con los que se miden y con los que comparan el comportamiento de los demás y del mundo a su alrededor.
Estos ideales difieren de persona a persona. Algunos podrían preocuparse por las normas espirituales mientras que otros se enfocan en los buenos modales. Otros podrían ser los reformadores sociales y en otros simplemente se manifiesta como el deseo de vivir vidas correctas o justas y mejorar en las labores que desempeñan.
En su
aspecto Sano, son especialistas en la percepción moral exacta y la evaluación
objetiva. Mucho más que otros estilos en el eneagrama, los Unos pueden ser éticamente
discernidores, desapasionados y justos. Pueden ser tanto excelentes sacerdotes
y jueces como críticos sociales constructivos.
Pueden ser generosos y moralmente heroicos, podrían sacrificarse
personalmente en aras de un ideal. Si tienen una causa o una misión, trabajarán
enérgica y responsablemente para cumplirla.
Valoran
la ética y la integridad por sobre la conveniencia, ganancia o las soluciones
facilistas. Las personas con este estilo a menudo despliegan un perfeccionismo
equilibrado y alegre que armonizan con el perdón y la compasión.
Poseen una gran capacidad para la sensatez y la moderación. Son personas de
principios fuertes y de mucha energía orientadas a la acción. Prestan atención
al significado de los actos. Buscan las verdades eternas y confían en ellas.
Son visionarios con miras claras de lo correcto y el modo de alcanzarlo.
Cuando los Unos son menos sanos, su preocupación con los principios y los altos ideales degenera en una preocupación más mundana por las reglas y las normas. De forma tal que pueden iniciar cruzadas por una causa que tiene, sin embargo, más promoción del ego de lo que ellos mismos se dan cuenta. Confunden la moralidad con el moralismo y el discernimiento con el juicio.
Los Unos menos sanos podrían sacrificarse para mantener las reglas, pero inconscientemente resentirse. Pueden ponerse críticos o enfadados cuando su celo de reformas no es compartido por el mundo en general. Podrían trabajar aun muy duramente y sostener normas estrictas de conducta, pero su discurso puede tornarse punzante por sus ácidos comentarios, dado que su irritación los atraviesa sin que lo noten. Su calma y perspectiva ética, puede denigrar en un pensamiento polar o dual —o proposiciones de ni esto ni lo otro tampoco, dilemas de bueno o malo que reducen las situaciones complejas a simples opciones de blanco y negro.
El esfuerzo de un Uno por ser bueno es una empresa muy tensa, a la vez que lo lleva a menudo a la conducta rígida, la exigencia y la preocupación obsesiva. Muchos luchan con sus deseos, sobre todo los malos. Éstos son a menudo de naturaleza sensual, todo lo contrario de lo que cualquier Uno considera una conducta buena y virtuosa
Los
problemas sociales pueden surgir porque los Unos tienen problemas para saber
cuando están enfadados y no comprenden cuanto de irritados y represivos
suenan a los demás. Cuando se sienten inseguros o criticados, la
reacción defensiva de un Uno es comenzar a Juzgar. Sencillamente no
aceptan la realidad tal cual es y no esperan que usted lo haga.
Cualquier cosa que desaprueban de sí mismos lo condenan en los demás. No
pueden permitirse actuar mal pero eso no significa que no lo deseen. Los Unos
en este estado tienden a negar o contener sus deseos y entonces los proyectan
al exterior.
Así un Uno podría ver una invitación para nadar en un día de verano y de
repente empezar a hablar sobre los males de la pereza y los trajes de baño
tan pequeños que la gente usa hoy día. Los Uno transfieren su deseo sensual
de nadar hacia el ambiente y entonces incriminan al deseo.
Las
personas muy enfermas con este estilo pueden crecer obsesivas,
paranoicas y celosas. Pueden ser crueles y
persecutorias al servicio de la bondad.
Malsanos pueden ser moralmente vanos e hipócritas, así como obsesionados con
cumplir proyectos y misiones enfermizamente concebidas. Muchas formas de
fundamentalismos religiosos e ideológicos se disparan a través de este espíritu
de enferma Unosedad.
Personas que ven el mundo de forma interpersonal y se definen a través del servicio a otros. Pueden ser generosos, amorosos y entregados o dependientes, orgullosos y hostiles.
En la
organización del Eneagrama, Dos, Tres y Cuatros conforman un trío emocional,
en él comparten tendencias básicas y puntos de vista generales. La gente
dentro de este trío de estilos puede experimentar una clase de confusión
permanente sobre sus identidades, confundiendo quiénes son con los papeles
que desempeñan y las imágenes de lo que aparentan ser.
En alguna medida, todos los estilos de personalidad hacen esto pero son los
Dos, los Tres y los Cuatros quienes están más propensos a
confundir el parecer con el ser. Las personas de este trío tienden a
rechazar cómo se sienten de verdad, en favor de cómo se supone deben
sentirse según los roles que estén ejecutando. La gente con estos estilos es
propensa a los conflictos en las relaciones y las materias del corazón.
De todo el Eneagrama, los Dos son el estilo más puramente interpersonal. Son
muy inclinados a concebir la vida como una forma básica de
dar-y-tomar entre las personas, relacionando a todos los seres
humanos como miembros de una inmensa familia. Desde este punto de vista: dar
amor se convierte en la cosa más importante que un Dos puede hacer.
Las personas con este estilo tienen una capacidad bastante desarrollada para identificarse emocionalmente con las necesidades de otros. Tienen un hábito fuertemente inconsciente de volcarse hacia otras personas e intuitivamente adivinar lo que podrían estar sintiendo o necesitando. Los Dos sanos practican este hábito voluntariamente; se identifican de buena gana con alguien más antes de dar su propio punto de vista. Pueden encargarse de las necesidades ajenas, mientras continúan valorando su propia verdad emocional, y atienden con eficacia sus propias necesidades. La frase "se presta a otros pero se da a sí mismo" describe lo que los Dos hacen en estado sano.
En su mejor momento, los Dos son capaces de verdaderamente amarse y entregarse y tienen habilidades ministeriales excepcionales. Las biografías de algunos santos retratan a los Dos dedicados a liberar del sufrimiento tanto material como espiritual. Haya tenido o no éxito, la intención clásica del cristianismo es fundamentalmente Dos.
Cuando los Dos están en un nivel menos sano, siguen invirtiendo su atención sobre los demás, pero ahora se olvidan de regresar a su propia posición. Comienzan a reprimir sus propias necesidades y a concentrar sus energías en cuidar de otros lo necesiten ellos o no. Ahora se sobre-identifican con los demás perdiendo a la par su sentido de sí mismos y se entregan compulsivamente con la esperanza de ser reconocidos, apreciados y amados. Por medio de otras personas, los Dos intentan darse a ellos mismos, satisfacer necesidades que antes han rechazado en ellos mismos y ahora han re-localizado en otros. Los Dos en esta fase pueden comenzar también a temer ser abandonados y quedarse solos.
Los Dos malsanos utilizan la adulación, manipulación y seducción para conseguir que los demás reaccionen y los definan; obtener una sensación de ser a través de la mirada ajena. La necesidad del Dos de dar es tan fuerte que se vuelve egoísta y lo que se da lleva impresa una etiqueta invisible del precio a pagar. A menudo es un alto precio a pagar como Dos, el compensarse por haber perdido su yo real, y comenzar a inflar y exagerar la importancia de lo que dan a otros. Esta exagerada auto-importancia se conoce de otra manera como orgullo, y cuando los Dos están muy enfermos, el orgullo se vuelve su rasgo más llamativo y característico.
No es raro entonces, que los Dos forcejeen o se opongan en las relaciones, dado que es muy importante para ellos conocer sus verdaderos sentimientos y motivaciones para poder relacionarse honestamente con otros. Cuando los Dos están profundamente enfermos, generalmente se engañan por completo sobre sus motivaciones. Reemplazan sus sentimientos reales de desesperación egoísta y agresión con la imagen de un mártir altruista a quien se le deben grandes sumas por sus maravillosos esfuerzos. Lo que confunde y enloquece a los demás sobre los Dos enfermos es la manera como empaquetan lo que sienten como hostilidad y lo presentan como si fuera amor.
El lado mas alto de este estilo es de hecho muy elevado, mientras que la expresión más baja puede ser violentamente destructiva. La forma de acercarse furtivamente al objeto de su amor que va con el lado enfermo de este estilo es similar a la metáfora del vampiro que vive de la sangre de otros.
Personas que se miden por el logro externo y los papeles que desempeñan. Pueden ser veraces, realizados y sinceros o convenencieros, competitivos y falsos.
Los
Tres se identifican menos con los papeles de utilidad interpersonal y más con
las imágenes del éxito y la productividad.
Suelen esperar ser amados más que por lo que son, por lo
que hacen. Están emocionalmente confundidos por una realización
aparente que se opone a una auténtica realización de sus sí mismos internos
de poca perfección. Los Tres menos sanos tienden a desconectar sus
sentimientos más profundos en favor de las apariencias
externas. Niegan sus imperfecciones y presentan una imagen
pública que el mundo encontrará favorable. Esta imagen justamente es
el reverso de quién los Tres en secreto temen podrían ser.
Los Tres en su mejor aspecto están genuinamente dotados y practican un credo
de excelencia y profesionalismo. Son excepcionalmente hábiles
para establecer y cumplir metas y por regla general dominan muchas destrezas
en el mundo. Aprenden rápido, forman buenos lideres y normalmente les va bien
en ocupaciones socialmente establecidas como de alto perfil, donde el desempeño
se mide por resultados. La mayoría son organizados, flexibles y laboriosos.
Cuando sanos, por lo general conforman excelentes modelos a imitar y
maestros talentosos de cualesquier habilidad que dominan. También
pueden mostrar una capacidad a veces asombrosa para la toma de acción
efectiva y eficiente. Son especialmente buenos en multi-tareas, haciendo
muchas cosas a la vez.
Los Tres saludable pueden ser enérgicos y alegres, con un ojo positivo al
futuro; seguros de sí mismos y abiertos a los desafíos. Sus acciones a
menudo son gobernadas por un sentido del honor y
valoran la familia y la amistad además del trabajo. Los Tres a veces llegan a
estas prioridades después de una lucha con la conveniencia moral y una búsqueda
consciente de los valores significativos.Cuando los Tres son menos sanos, su
estrategia de ser exitosos y bien redondeados da paso a un deseo de parecer
que lo son y así comienzan a cortar esquinas para sostener
una imagen. Los Tres pueden caer rápidamente en las personificaciones
y jugar un papel de sí mismos adoptando, como un camaleón,
poses distintas para parecer sobresaliente en diferentes contextos. Comienzan
a negar sus sentimientos personales y a identificarse
cada vez más con una máscara. La mayoría
de los Tres tienen un talón de Aquiles,
un sentido de insuficiencia que compensan con el logro y la imitación.
Las relaciones íntimas pueden sufrir cuando los Tres desvían sus sentimientos por medio de la imagen de quienes deberían ser. Pueden presentar un personaje a los amigos o compañeros, ocultando un profundo sentido de defecto y, en cambio, ofrecer una máscara que sea del agrado de otros. La conveniencia y la eficacia se convierten en lo más importante y un Tres enfermo puede empezar a disfrutar el sentimiento del no-sentimiento. Pueden concebirse como maquinas de alto rendimiento cuyo propósito es correr de tarea en tarea, asegurando los resultados antes de llegar a la nueva línea de meta. No es raro para los Tres hablar con metáforas deportivas y creer que la vida es sólo un juego: un juego que se juega para ganar.
Para
ganar, se espolean arduamente, convirtiéndose en una excesiva forma de ser
hiperactivos y usando sus relaciones
principalmente como trampolines para su beneficio
profesional. Su, una vez sana flexibilidad, degenera en cálculo
arrogante y estratagema amoral. Los Tres operan cómodamente en
ocupaciones dónde la apariencia y la persuasión son importantes --relaciones
públicas, ventas, publicistas— y a menudo se
convierten ellos mismos en un artículo más a comercializar.
Para el Tres muy enfermo ganar se convierte en lo único que
existe. Y su mascara de Tres puede eclipsar por completo su alma.
Pueden ser amorales, Maquiavélicos, despiadados, mañosos
y plagiarios. Empiezan a creerse sus propias
mentiras y a entrampar a las personas
sin conciencia alguna de ello. Su objetivo es mantener una ilusión
de superioridad de la cual derivan un sentido vindicativo de triunfo.
Quienquiera que en su vida haya sido deliberada y maliciosamente engañado ha
sentido la picadura de esta actitud.
Personas que viven principalmente en su imaginación y sentimientos. Pueden ser artísticos, vinculados e inspiradores o quejumbrosos, elitistas y negativos.
Al igual que los Unos, los Cuatros comparan la realidad con aquello que podría ser. Pero, mientras los Unos tienden buscar su imperfección e intentan corregir lo que está equivocado, los Cuatros a menudo se tuercen fuera de la realidad y viven en sus imaginaciones, sentimientos y humores.
Junto a los Dos y los Tres, los Cuatros gravitan entre la vanidad y la confusión de imagen pero paradójicamente pueden expresarlo . Los Cuatros en mayor medida se identifican con una imagen de ser defectuosos, sobre todo si esto les confiere una calidad de originalidad o especial singularidad. Un Cuatro fuerza, por ejemplo, lamenta su incapacidad para tener éxito en el mundo cotidiano, pero esta queja podría llevar una calidad sutil de presunción. Los Cuatro podrían tener una auto-imagen que es románticamente trágica pero al mismo tiempo elitista.
Los Cuatros sanos tienden a ser idealistas, tener buen gusto y son grandes apreciadores de la belleza. Filtran la realidad a través de una subjetividad rica, sutil y son muy buenos con el pensamiento metafórico, la capacidad de generar conexiones entre hechos y acontecimientos no relacionados. La tendencia Cuatro de ver las cosas simbólicamente se refuerza por su intensidad emocional. Esto crea materia prima artística que pugna por tomar forma. La auto-expresión y la búsqueda del conocimiento de sí mismo son las prioridades más elevadas para las personas con este estilo.
Los Cuatros practican naturalmente la sinestesia, una mezcla crónica de sensaciones que los conducen a intensas reacciones multiniveles. Un Cuatro ingresando a una nueva situación podría ver algo que dispara una imagen mental que, a su vez, evoca un sentimiento que le recuerda entonces una canción; que activa más imágenes que despiertan más olores, sabores, sentimientos y así sucesivamente. Los humores y sentimientos del Cuatro pueden correr juntos como una acuarela bajo la lluvia, produciendo una calidoscópica mezcla de impresiones en reacción a los eventos inclusive más insignificantes.
Los
Cuatros valoran la estética de la belleza lo mismo que se armonizan con la
naturaleza trágica de la existencia. Cuando sanos, las personas con este
estilo trabajan para transmutar el dolor de la vida en algo significativo, a
través del trabajo creativo en todas sus expresiones. Los Cuatros son
diestros en articular la experiencia subjetiva y pueden ser finos maestros o
psicoterapeutas. También pueden ser amigos empáticos de los malos
tiempos, capaces de entender los dilemas de otros y sobre todo
dispuestos a escuchar al dolor de un amigo.
Debido a la fuerza de sus imaginaciones emocionales,
las personas con este estilo a menudo son descritas como artísticas. Muchos
de los más grandes artistas del mundo han sido Cuatros y, casi todas las
personas con este estilo necesitan encontrar salidas creativas. Los Cuatros
trabajan en todo tipo de actividades, pero, siempre que pueden, intentan hacer
su trabajo creativamente interesante. La riqueza sensitiva del Cuatro es como
la materia prima de la creatividad. Los Cuatros sanos encuentran salidas
creativas que les permiten expresar su intensa vida interna.
Cuando
los Cuatros son menos sanos, comienzan a enfocarse en lo
que no está disponible o que falta en sus vidas. Pueden volverse negativos
y críticos, encontrándose incompletos
con lo que tienen, viendo en lo presente principalmente la
miseria. Se vuelven introvertidos y usan su imaginación para idealizar
otros tiempos y lugares. Puede vivir en el pasado, el futuro —o cualquier
lugar que parezca más atractivo que aquí y ahora. Los Cuatros tienden a
envidiar cualquier cosa que no tienen, encarnando el dicho
"el pasto siempre es más verde del otro lado."
La necesidad por ser vistos como alguien especial
y único puede también volverse más neuróticamente pronunciada. Los
Cuatros pueden parecer muy en contacto con sus sentimientos, pero, cuando
enfermos, traducen su sentir auténtico en el melodrama.
Pueden estar llenos de lamento y nostalgia,
exigiendo reconocimiento a la vez que rechazan
todo lo bueno que reciben de sus amistades. Podrían también crecer competitivos
y rencorosos, incapaces para disfrutar sus propios éxitos sin
desligarse de los logros ajenos.
Los Cuatros enfermos pueden estar malhumorados o
extremadamente sensibles actuando al margen de las reglas cotidianas.
Sostenidos por su sentido de originalidad defectuosa,
podrían permitirse actuar incorrectamente, ser egoístas
o irresponsables. Pueden negarse a tratar con lo mundano y lo
ordinario, inconscientemente razonando que de cualquier forma no son
de este mundo. Los Cuatros en esta fase se inclinan a sentirse
culpables, avergonzados, melancólicos, celosos e indignos.
Los Cuatros profundamente enfermos puede habitar un penetrante mundo de
tormento. Pueden ser abiertamente masoquistas y
extravagantes en su auto-desvaloración.
Las vidas de artistas espectacularmente autodestructivos a menudo reflejan
este tipo de guión. En esta fase un Cuatro podría alienarse
inalcanzablemente. Heridos por un sentido profundo de desesperación,
pueden hundirse en su auto-aborrecimiento mórbido
o deprimirse suicidamente. Ven su
singularidad en condiciones completamente negativas y se destierran en un tipo
de exilio. El deseo de castigarse a sí mismos y a los demás es fuerte y
decidido.
Personas que se retiran del mundo y viven en sus mentes. Pueden ser sabios, inteligentes y versados o abstractos, avaros y esquizoides.
Los
Cincos, Seis y Sietes comparten un trasfondo común de miedo y forman otro
trío. A diferencia de los Dos, Tres y Cuatros, los Cincos, Seis y Sietes no
se confunden acerca de quiénes son ni cómo se sienten. Ellos, en lugar de
eso, tienden a anticipar de manera inconsciente los
peligros de la vida, y es habitual en ellos que reaccionen desde el
fundamento emocional del miedo. Los Cincos,
Seises y Sietes generalmente son pensadores
quienes viven más en sus cabezas que en sus cuerpos. Se esfuerzan por tomar
acción, afirmando sus voluntades y manejando la energía.
Los miedos del Cinco son específicamente sociales; las personas con este
estilo habitualmente se mantienen en guardia contra ser
invadidos o engullidos por otros. Este es el estilo más
explícitamente antisocial del Eneagrama.
Cuando los Cinco están a la defensiva, pueden retirarse
y ponerse hostiles como una forma de manejar su hipersensibilidad
a los demás. Generalmente temen las relaciones íntimas dado que estas pueden
conducirlos a sentirse agobiados, sofocados o
engentados.
Los
Cincos viven en sus mentes, en contraste con los Cuatros que habitan
sus imaginaciones emocionales. Las personas con este estilo tiene capacidades
bien desarrolladas para analizar y sintetizar el
conocimiento. Pueden ser perceptivos, sabios y
objetivos, capaces de quedarse centrados y
analíticos cuando alrededor suyo otros están desconcertados o
aterrados.
Los Cincos en su mejor estado normalmente mantienen un equilibrio entre actuar
recíprocamente con el mundo y retirarse de él. Este estilo se asocia con
frecuencia con la sabiduría y, a veces, al genio
intelectual. Los Cincos sanos de manera activa ofrecen
al mundo el fruto de su conocimiento, a menudo a través de la enseñanza y la
escritura. Pero, sea lo que sea que realicen, los Cincos sanos buscan que su
talento para aumentar conocimiento cuente para algo más allá de ellos. Los
Cincos pueden ser idealistas y a veces contribuir valientemente al bienestar
social.
Las
personas sanas con este estilo también practican lo que los Budistas llaman
el no-apego, una actitud caracterizada por una mezcla
igual de desapego y compasión. Dentro de esta postura los Cincos puede
jugar el juego de la vida sin apegarse demasiado a los resultados y, como
amigos, pueden estar capacitados para entender tu punto de vista tanto como el
suyo. Son simpáticos y de buen corazón lo mismo que capaces de ver los
eventos desde una perspectiva distante y evitar ponerse personalmente
perturbados.
Cuando los Cincos son menos sanos, caen del no-apego en la disociación,
el estado interno de separarse de los sentimientos.
Pueden estar hiper-conscientes de las
demandas del mundo, y aun así responder pasivamente retirándose.
La mayoría de la gente externa ve la capacidad del Cinco de retirarse como un
tipo de independencia. También es una
defensa; los Cinco están creando un fuerte
límite antisocial para compensarse por ser demasiados sensibles en
primer instancia.
Partirse a sí mismos se vuelve entonces un hábito defensivo. La idea es: Si
sólo pudiera aprender a vivir con menos, podría evitar la influencia ajena.
Esto los lleva a una tendencia a acumular,
para salvar lo poco que tienen con la idea de
necesitar lo menos posible de los demás. Los
Cincos pueden acumular tiempo, dinero, espacio, tierra, información o
disponibilidad emocional. No importa lo que se acumula, el patrón es
el mismo; Los Cincos intentan protegerse contra la inundación apilando
provisiones en alguna isla interna seca.
Los Cincos enfermos también permanecen distantes de sus propias emociones viviendo en un mundo de información e ideas. Sin embargo, cuanto más se dividen, mayormente luchan con sus sentimientos de vacío, soledad y necesidad compulsiva. Es como tratar de hablarte a ti mismo a causa de estar hambriento. En esta fase, un Cinco puede ser torpe para saber cómo se siente dado que logra alcanzar sus sentimientos sólo a través de una sucesión muy larga de pensamientos. Los Cincos enfermos rinden culto a los dioses de la razón e intentan mirar de lejos a sus propias emociones. Esto también puede convertirse en una actitud de superioridad / arrogancia hacia otras personas.r
Cuando los Cincos están muy enfermos, pueden volverse esquizoides e imprevisibles, incluso como si las partes disociadas de ellos se dieran vuelta y se expresaran. Pueden proyectar un halo ausente, vagamente asustados o pueden ser manifiestamente antisociales. Los Cincos pueden, por ejemplo, sentarse a lo largo de una fiesta y no hablar con nadie pero, más tarde, reportar haber tenido un buen momento. O podría ser que inconscientemente aparten a otros con un comentario burlón y despreciable y la agresión imprevisible. El hábito de disociarse de sus emociones puede llegar a desarrollarse tanto que los Cincos muy enfermos pueden perder contacto con la realidad, desarrollando fobias raras hacia objetos invisibles como los gérmenes, y ser propensos a las alucinaciones. Los episodios agresivos también son posibles, seguidos por explosiones de paranoia aguda.
Personas que anticipan los peligros del mundo. Cuando sanos a menudo son valerosos, fieles y eficaces. Mientras que enfermos pueden ser cobardes, masoquistas y paranoicos.
Los Seis son el estilo más explícitamente temeroso dentro del Eneagrama. Las
personas con esta orientación están especialmente conscientes
de los peligros de la vida y alertas a
los riesgos que pueden acechar bajo las apariencias cotidianas.
Hay dos tipos de Seis: Fóbico y Contrafóbico. Sus reacciones al experimentar temor son externamente tan contrarias que parecerían estilos diferentes dentro del Eneagrama. Cuando los Seis fóbicos se dan cuenta del peligro, se encogen. Pueden actuar cautelosamente, dóciles o ambivalentes para evitar el potencial ataque. Cuando los Seis contrafóbicos se dan cuenta del peligro, a menudo lo provocan deliberadamente actuando de forma abierta y agresiva, deseando ocuparse del problema antes de que él se ocupe de ellos. Los Seis fóbicos puede ser encantadores, modestos y sumisos mientras que los contrafóbicos pueden parecer duros, desafiantes y pendencieros. Algunos Seis son completamente fóbicos o contrafóbicos, pero la mayoría existen a lo largo de un continuo dónde son más de lo uno que de lo otro.
Los Seis fóbicos en su mejor estado son constantes, leales e idealistas. Son obedientes pero de una manera voluntaria y dedicada. Comúnmente se encuentran comprometidos con un grupo, tradición o causa más allá de sí mismos. Cumplen sus promesas, trabajan arduamente y son amigos honorables y protectores.
Los Seis fóbicos sanos son a menudo corteses y diplomáticos. Ponen de buen humor a los demás y son bien vistos por sus discreción y principios. Son muy divertidos y tienen a menudo vivas imaginaciones. Los Seis sanos manejan el poder con la integridad y pueden ser líderes justos y dispuestos porque simpatizan con los desvalidos. Pueden afirmar su valor personal pero también quieren que dentro de su grupo otros consigan el reconocimiento. No pasan por encima de la gente y son capaces de tomar medidas impopulares en caso de ser necesario. Sin embargo, generalmente los Seis sanos trabajaran hacia soluciones que beneficien el grupo y permitan ganar a todos.
Cuando los Seis fóbicos están menos sanos, pueden volverse más ciegamente obedientes al mismo tiempo que asumen menos responsabilidad personal. Podrían delegar su poder sutilmente hacia una autoridad externa y comenzar a idealizar a aquéllos que parecen más seguro de sí mismos. Los Seis encienden un trato inconsciente con su héroe, un trato que dice: Haré lo que usted quiere que haga si me protege del peligro. Los Seis se esconden entonces bajo un paraguas imaginario, prometiendo fidelidad a esta fuerza externa, creciendo adictos a la seguridad que este arreglo parece ofrecer. La sana capacidad del Seis para la profunda lealtad es una arma de doble filo cuando están menos sanos; los Seis son a menudo leales a las personas incorrectas.
Cuando ceden su poder, los Seis fóbicos comienzan a preocuparse crónicamente y sentirse conscientemente desamparados. Para compensar, se vuelven cautos y cuidadosos, tratando de anticiparse a los motivos de los demás. Pueden intentar también controlar sus propios impulsos agresivos o fuertes, de modo que no se desvíen del papel sumiso que han estado de acuerdo en jugar. Podrían tener problema en terminar aquello que empiezan al preocuparse sobre quién criticará el producto terminado. Pueden parecer amistosos, pero en el fondo ser pasivo-agresivos o emitir mensajes contradictorios dado que su enojo los atraviesa. Los Seis fóbicos también puede ponerse nerviosos, vacilantes, escépticos, tensos, indecisos y atarse al victimismo.
Cuando están profundamente enfermos los Seis fóbicos se confunden con el miedo y abiertamente dependen de otros. Podrían entregar su vida al trabajo, volviéndose serviles esclavos de un trabajo o un jefe. Podrían actuar como débiles perdedores, impotentes y aún así demandar mimos de los amigos, tiranizando a los demás con su impotencia; poniendo estrechos y estrictos limites a lo que serían capaces de intentar o de arriesgarse. Los Seis fóbicos muy enfermos evitan los desafíos, crónicamente catastróficos pueden perseguir a aquellos que se desvían de las normas. También pueden ser pusilánimes, legalistas, pequeños, intolerantes, melodramáticos y dogmáticos.
Los Seis contrafóbicos en su mejor momento son a menudo valerosos, tomarán el tigre por la cola y jalaran de él. Pueden ser físicamente aventureros, muy experimentados y pueden tener un gusto real por vivir. Si participan de una tradición, normalmente estarán en el papel del tábano constructivo. Su misión subyacente es servir a la tradición avivándola. Se consideran jugadores del equipo que ofrecen alternativas útiles, usando lo viejo como un trampolín a lo nuevo. Con este propósito, pueden ser enérgicos, honrados, asertivos y tienen muchas y muy buenas ideas.
Si un Seis contrafóbico sano no está sirviendo a una tradición, él o ella son a menudo creativos y originales. La capacidad del Seis de mirar más allá de las apariencias y cuestionar los supuestos los conduce profundamente a un punto de vista único. La expresión artística es atractiva como una afirmación del centro de su poder y como una forma de resolver un sentido general de turbación.
Los Seis contrafóbicos menos sanos tienen a menudo una calidad afilada, inquieta. Algunos encauzan sus energías en la actividad física; disfrutan los deportes y tienden a ser más abiertamente competitivos que los Seis fóbicos. Los contrafóbicos tienden a esconder sus inseguridades con máscaras frías o duras. El meollo del desafío físico es trascender el miedo enfrentando el peligro. En lugar de estar pasivamente asustados toman los riesgos, llaman al miedo y, entonces lo golpean. Si los Seis fóbicos se entregan a la seguridad, entonces los Seis contrafóbicos se entregan a la inseguridad.
Los Seis contrafóbicos son a menudo desafiantes o rebeldes con la autoridad y habitualmente encuentran contraejemplos a cualquier cosa que otros afirman. A pesar de esta actitud, son a menudo leales obreros y muy idealistas. Pueden sentir más agudamente que otros que el mundo esta injustamente polarizado en contra suya; algunos tienen una cualidad de enfurecerse, sobre todo cuando hablan acerca de los gobiernos y las estructuras de poder. Muchos de ellos son irónicamente divertidos y buenos en la sátira. Sin embargo, estando inseguros, su humor puede morder y picar.
Cuando se encuentran profundamente enfermos, los Seis contrafóbicos pueden ser agresivos, inestables e insensatamente intransigentes. Para sofocar sus miedos internos utilizan compulsivamente la acción y son proclives a tomar decisiones incorrectas. También pueden ser estérilmente hiperactivos así como paranoicos, inculpadores, conflictivos y rencorosos. Algunos contrafóbicos aprecian sus odios y pueden ser agresivamente groseros o incluso peligrosos. Cuando enardecidos pueden adoptar un guardia de tipo mental.
Los Seis contrafóbicos profundamente enfermos generalmente actúan mucho peor que aquellas autoridades a las ellos mismos acusan de abusar del poder.
Personas que buscan múltiples opciones y futuros positivos. Pueden ser polifacéticos, afirmadores y generosos. Enfermos pueden ser narcisistas, escapistas e insaciables.
Los
Sietes son el último estilo dentro del trío que responde temerosamente a la
vida. Considerando que los Cincos se retiran socialmente y los Seis se vuelven
dudosos o suspicaces, los Sietes manejan sus miedos de una manera muy
diferente. Las personas con este estilo tienden a suprimir y escapar de sus
miedos enfocándose intencionalmente en lo positivo e
imaginando planes, opciones y posibilidades. Los
Sietes son re-encuadradores naturales dado que se enfocan en el lado
luminoso de las cosas; hacen limonada sin limones, y se mantienen
alegremente activos. El punto defensivo de esta estrategia es el de evitar
el dolor interno y ser difícil de alcanzar como si fuesen un blanco móvil.
Los Sietes sanos son personas renacentistas y polifacéticas capaces de
desarrollarse favorablemente en muchos ámbitos totalmente dispares entre sí.
Las personas sanas con este estilo son normalmente aventureras y multi-talentosas,
con un entusiasmo auténtico por la vida. Como niños, sin ser infantiles, los
Sietes sanos son enormemente receptivos. La mayoría tienen una perspectiva
positiva y estimulante y pueden apreciar de manera entusiasta los regalos que
otorga la vida, incluso los más pequeños. Muchos poseen una amistosa mezcla
de encanto y curiosidad; pudiendo ser creativos, extrovertidos, generosos con
los amigos y constantemente interesados en los nuevos horizontes. Los
Sietes sanos son normalmente muy elásticos y suelen regresar fortalecidos de
la pérdida y la calamidad. También suelen ser leales y sensibles.
En su mejor momento, las personas con este estilo buscan compromisos de gran
alcance y las más profundas satisfacciones. Con este propósito, pueden
aceptar la real necesidad tanto del dolor como del compromiso en sus vidas. Aceptar
la dimensión dolorosa de la vida le otorga al Siete mayor profundidad y por
consiguiente refuerza su alegría. Muchos Sietes reportan que al
estar dispuestos a hacer los compromisos apropiados, esto genera una
estructura global dentro de la que aun pueden encontrar variedad en sus vidas.
Cuando están menos sanos, las personas con este estilo son propensas
al escapismo e intentan evitar el dolor tanto en ellos como en los demás.
Proyectan su poder hacia fuerzas externas que pueden confinarlos,
restringirlos, deprimirlos o juzgarlos. Los Siete se auto-encarcelan
dado que pueden rodearse con las personas y las circunstancias que los
fijarán o obligarán, imitando lo que los Sietes les hacen a ellos. Después
de crear una cárcel de expectativas y obligaciones, se sienten desvalidos,
como si no tuviesen opción alguna. Para compensar, hiperflexibilizan
su capacidad de elección.
Los Sietes controlan y subliman su dolor complaciendo sus apetitos.
Éstos pueden ser por comida, drogas, ideas, actividad, personas, nuevas
experiencias, etc. Los Sietes Enfermos devoran la vida pero no lo
digieren. Buscan afuera la novedad, intentando mantenerse en alto a
través de condimentar la realidad con sus imaginaciones y fantasías de lo
que será. Pueden ser diletantes, impulsivos,
rebeldes, impersonales, locuaces, narcisistas y codiciosos. Pueden
abrigar muchos intereses pero indiscriminadamente; su conocimiento es extenso
pero no profundo, más bien como un "milusos".
Muchos Sietes tienen problemas con la ejecución. Tienden a ser fuertes en
comenzar la acción pero débiles en la continuación. Normalmente no les
asusta iniciar un curso de acción o un nuevo proyecto. Su dificultad estriba
en la aplicación diaria de tareas a largo plazo y en soportar su aburrido
alargamiento.
Algunos Sietes temen el proceso. No tienen ningún sentido bien desarrollado
de cómo hacer las cosas paso por paso. El pensar en poner un pie delante de
otro no sólo es aburrido sino más aún: espantoso.
Bajo
tensión, los Sietes también adoptan aquello que llaman encuadres "como
si" dónde crean fantasías positivas sobre el futuro y
pretenden que estas sean reales y estén presentes. A veces evitan las
situaciones difíciles de esta manera, eliminando la necesidad de esforzarse,
los riesgos del fracaso o el tener que juzgar sus acciones. La mayoría de los
Sietes enfermos tienen miedo a ser inadecuados e inconscientemente se comparan
con otros.
Cuando los Sietes están profundamente enfermos, la línea entre la
realidad y la fantasía se pierde drásticamente. Crecen obsesionados
con visones grandiosas y a menudo se inflan narcisistamente. Los Sietes muy
enfermos puede rechazar completamente la responsabilidad por sus acciones y
resistir todo limite realista en su conducta. Pueden ser salvajes,
impacientes, caóticos, delirantes y explosivos. Las tendencias hacia
las adicciones y los ciclos maníaco-depresivos
se enroscan fuertemente. Puesto que nunca pueden satisfacer permanentemente
sus apetitos, puede zambullirse precipitadamente en el hedonismo,
buscando más que consumir. Cualquiera que se ponga en el camino de un Siete
maniaco será derribado; son rotas todas las promesas hechas a los demás.
Cuando muy enfermos, los Sietes atraen a las fuerzas legales hacia
ellos.
El mundo tiene que refrenar el comportamiento antisocial nacido de los deseos
internos de los Sietes.
Personas que necesitan ser fuertes y prevalecer sobre las circunstancias. Estando sanos a menudo son poderosos, protectores y comprometidos con una causa. Degradados pueden ser destructivos, desmedidos y sádicos.
Los Ochos, Nueves y Unos comparten un trasfondo general de rabia y forman otro
trío. Si los Dos, Tres y Cuatros pueden confundirse sobre quiénes son y
cómo se sienten y los Cincos, Seis y Sietes reaccionan temerosamente y están
desconcertados al momento de tomar acción. Los Ochos, Nueves y Unos
reaccionan desde un cimiento emocional de ira y tienen problemas con la
apropiada concepción racional, es decir: el pensar
claramente. Esta dificultad se describe a menudo como una condición de
sueño mental.
Los
Ochos sanos frecuentemente son dinámicos, fuertes e independientes.
Demuestran la virtud del poder: cómo ejercer
influencia para propósitos constructivos. Muchos Ochos son
líderes naturales que inspiran a otros, protegen al débil y se esfuerzan por
la justicia. Pueden usar su fuerza para sacar adelante las cosas y tienen el
valor y la voluntad para poner en práctica y ejecutar nuevas ideas.
Usualmente son honrados y directos, produciendo un enérgica y fresca
satisfacción en cualquier cosa que realizan.
Los Ochos sanos frecuentemente son amigos leales y generosos que protegen
aquello que es delicado y vulnerable en los demás. Ésta es, al mismo tiempo,
una metáfora de cómo se relacionan consigo mismos. Debajo de su fuerte
armadura externa se encuentra cobijada una parte de sí mismos más joven y
vulnerable. Esta parte se encuentra relacionada con una inocencia de
percepción que normalmente tienen los Ochos sanos. Pueden ver el mundo como
por primera vez, a través de los ojos de un niño. Podrían tener un amor
relacionado a lo natural y espontáneo que es una fuente de espiritualidad y
evoca esta calidad inocente. Los Ochos no acorazados muy a menudo exhiben
la fuerza de la gentileza: son lo suficientemente
fuertes como para ser amables, lo suficientemente abiertos para poder ser
tocados, lo suficientemente seguros para poder estar equivocados y lo
suficientemente ricos para poder ser generosos.
Cuando
los Ochos están menos sanos, su interés por el poder comienza a denigrar y a
corromperse por los propios intereses. Dado que todavía se es relativamente
libre de la auto-desconfianza, los Ochos empiezan a cubrir sus
vulnerabilidades con agresivos despliegues de fuerza. Se sobre-identifican con
ser fuertes como una forma de negar su lado tierno y sobrevivir en un mundo
que consideran peligroso. También podrían tender a los excesos –quedándose
despiertos hasta muy tarde, haciendo demasiadas cosas, manejando a excesiva
velocidad, extraviándose de cierta forma en las adiciones para adormecer sus
sentimientos más vulnerables.
Los Ochos enfermos disfrutan la confrontación e intentan hacer contacto con
los demás principalmente a través de las disputas. Igualmente podrían
presionar en contra de los demás para evaluar sus motivos y medir el grado de
amenaza exterior. Los Ochos pueden narcisistamente inflar su presencia y
parecer que ocupan mucho más espacio en un cuarto. Para proteger su parte
tierna e infantil, pueden comportarse dominadores,
arrogantes e insensibles. Bajo este caparazón intimidante, podrían
sentirse sensibles a la traición, vulnerables al
ridículo, o débiles de un cierto modo que los hace avergonzarse por ello.
La
mayoría de los Ochos no comprenden realmente cuán agresivos
pueden parecer. Esto es debido a que niegan
defensivamente la retroalimentación, especialmente acerca de
la forma como pudieron haber herido a otros. Los Ochos enfermos pueden negar
los sentimientos de culpa, usualmente cubriéndolos con más agresión,
pretendiendo no tener nada de que disculparse. Dentro de su mente pueden ver a
las personas como caricaturas, objetos bidimensionales que pueden entonces ser
aplastarlos sin conciencia.
Muy similar a los Dos, la diferencia entre las expresiones sanas de este
estilo en contraste con las enfermas es extraordinariamente enorme. Los Ochos
muy enfermos pueden hacer mucho daño, principalmente a los demás al servicio
de mantener su imagen grandiosa de ser invulnerables.
Gobierna el comportamiento de los tipos Ochos una actitud del tipo:
"pego primero antes de que me den a mí". Con esta idea,
pueden ser recelosos, intimidadores, vengativos,
crueles y psicópatas. Muchos de los dictadores
más sangrientos del mundo han sido Ochos muy enfermos, y sus brutales
excesos reflejan como las personas enfermas con este estilo finalmente asesinan
a su propia humanidad.
Personas que son receptivas a su ambiente y minimizan su propia presencia. Cuando sanos a menudo son afectuosos, modestos y confiados. En su estado más bajo pueden ser tercos, perezosos y muertos de alma.
A diferencia de los Ochos que expresan directamente su ira, los Nueves encierran y taponan su enojo por debajo. Su estrategia defensiva central es auto-borrarse, mezclarse con y adecuarse al ambiente. Esta táctica requiere que los Nueves supriman sus bordes ásperos y encubran cualquier parte de ellos que pudiera parecer desagradable. La mayoría de los Nueves resienten las consecuencias de esta estrategia: la gente los pasa por alto pero igualmente manifiestan su ira de forma indirecta.
Dado que la mayoría de los Nueves han adquirido la coloración de su ambiente, hay una variedad confusa de personas con este estilo. Pueden desempeñar una amplia gama de ocupaciones y exteriormente parecer muy diferentes uno de otro. Sin embargo, lo que comparten en el fondo es una distinta tendencia a dormirse a sus necesidades internas. Cuando alguien está intentando identificar a un Nueve, lo que necesita buscar es la ausencia de algo en lugar de una calidad clara y definida que manifieste la persona.
Los
Nueves a veces han sido descritos como las personas ordinarias del Eneagrama.
En su estado más sano poseen una modestia personal profunda y una
simplicidad elegante de pensamiento. Los Nueves sanos son uniformemente
templados, estables, modestos, no-enjuiciadores y cómodos con quiénes son. A
menudo tienen un punto de vista alegre como los Siete, pero viven en el
presente y no el futuro.
Muchos Nueves tienen una energía tranquila enfocada sin ego que dirigen para
producir cualquier cosa que sea importante para ellos. Este poder usualmente
se encuentra arraigado en el amor independientemente de que piensen o no en
él. La mayoría de las personas sanas con este estilo desean libremente
servir a otros y administrar su mundo de modo que beneficie a aquéllos de
quienes se preocupan.
Los Nueves son diplomáticos y mediadores naturales y pueden ser muy
experimentados en la resolución de conflictos. Dado que buscan la paz, la
unión y la armonía, generalmente les resulta sencillo encontrar puntos de
acuerdo entre las partes en conflicto. De allí que un Nueve podría negociar
pacientemente una empresa que se va construyendo en pequeños pasos positivos.
Los Nueves sanos son suavemente dinámicos, cubiertos con un sentido altamente
integrado del sí mismo y de la misión implícita. La mayoría suelen ser
flexibles y capaces de reformular entorpecidas y arduas verdades en caminos
útiles que de alguna manera no generen nuevas defensivas.
Cuando
no están tan sanos, los Nueves convierten la modestia en auto-ocultación.
Comienzan a unirse ciegamente con los deseos de otros y desempeñar los
papeles que su ambiente requiere. En el proceso, borran sus propias
necesidades, prioridades y ambiciones, ocultando sus opiniones y preferencias
para mantener una aparente paz. La mayoría de los Nueves se ausenta de su
propia vida, sin embargo, mientras más pasivos, se vuelven más desenfocados
y ambivalentes.
Los Nueves menos sanos tienden a ver todos los lados de una situación e
identificarse igualmente con cada perspectiva externa. Se enfocan en los
detalles absurdos o inaplicables y pierden el panorama más amplio o, a menudo
se olvidan del propósito original de una tarea.
Pueden ser externamente responsables pero con un bajo
rendimiento, complicando obsesivamente tareas sencillas a la vez que
reducen al mínimo las consecuencias de no conseguir que se hagan las cosas
más importantes. El entrar en círculos los releva de la necesidad
de tomar decisiones y elecciones personales, tomar la responsabilidad
por tener un “yo” que piensan podría llegar a ser rechazado por
otros.
Los Nueves tienen a menudo problemas para decir públicamente no, pero de todas formas lo expresarán, normalmente a través de la obstinación silenciosa y la agresión pasiva. Los Nueves normalmente culpan a otros, ya sea explícita o indirectamente, de la vida que sienten que no pueden realmente tener. Ahí, en el fondo, se encuentra la ira, un nihilismo comprimido en la mayoría de los Nueves enfermos. Han perdido el interés en su vida y no ven razón alguna para despertarse a sí mismos para jugar aquello que están convencidos es un juego vacío e infructuoso.
Es
su estado más deteriorado, los Nueves puede hundirse en un depresivo
auto-abandono y un tipo de olvido perezoso
que es una imitación de la muerte.
Pueden ser apáticos, limitados
por el habito, callosos o entumecidos. Podrían hablar continuamente
sobre lo que saben que deben hacer pero después nunca
incomodarse para hacerlo. Podrían intentar evitar el conflicto pero
accidentalmente provocarlo por estallidos de áspera
disociación. Podrían ser desordenados,
caóticos o entorpecidos y ofrecer retorcidas
y malformadas razones para su irresponsabilidad.
Los Nueves profundamente enfermos puede hacer un gran daño a los demás a
través del abandono, de la ruptura
de compromisos y la conducta pasivo-agresiva
a la vez que creen obstinadamente que sus acciones no tienen ninguna
consecuencia. La adicción a las drogas y el alcohol
pueden ser también problemas en esta etapa.