Anapanasati Yoga:


Osho:

Una flor que nunca haya conocido el sol y una flor que ha conocido el sol, no son la misma flor. No pueden serlo. Una flor que nunca ha conocido la salida del sol, nunca ha conocido al sol salir en su interior. Está muerta; es solamente un potencial. Nunca ha conocido su propio espíritu. Pero una flor que ha visto al sol salir también ha visto salir algo en su interior. Ha conocido su propia alma. Ahora la flor no es solamente una flor; ha conocido una profunda, inspiradora, interioridad.

¿Cómo podemos crear esa interioridad en nosotros mismos? Buda inventó un método, uno de los métodos más poderosos, para crear un sol interior de consciencia. Y no solamente para crearlo. El método es tal que no solamente crea esta consciencia interior, sino que simultáneamente hace que esa consciencia penetre hasta las mismas células corporales, hasta la totalidad del propio ser. El método que Buda empleó se conoce como Anapanasati Yoga; el Yoga del "ser consciente de la inhalción y de la exhalación".

Respiramos, pero es una respiración inconsciente. El aliento es prana, el aliento es el elan vital, la vitalidad, la vida misma, y aun así es inconsciente; no somos conscientes de él. Y si tú tuvieras que ser consciente de la respiración para poder respirar, morirías. Antes o después lo olvidarías; eres incapaz de recordar continuamente cualquier cosa.

El respirar es un eslabón entre nuestros sistemas voluntario e involuntario. Podemos controlar nuestra respiración hasta un cierto límite, podemos detener nuestra respiración durante un rato, pero no podemos detenerla permanentemente. Continúa sin nosotros, no depende de nosotros. Aunque estés en coma durante meses, seguirás respirando; es un mecanismo inconsciente.

Buda empleó la respiración como un vehículo para hacer dos cosas simultáneamente: una, crear consciencia, y otra, permitir que esa consciencia penetrara hasta las mismas células corporales. El dijo, "Respira conscientemente". Esto no significa hacer pranayama, la respiración yóguica. Es solamente convertir a la respiración en objeto de nuestra atención, sin cambiarla.

No tienes necesidad de alterar tu respiración. Déjala como está, natural; no la cambies. Pero cuando inhales, inhala conscientemente, deja que tu consciencia acompañe el aliento entrante. Y cuando exhales, deja que tu consciencia salga con él.

Acompaña la respiración. Pon tu atención en la respiración; fluye con ella. No te saltes ni una sola respiración. Se dice que Buda dijo, "Si fueras capaz de ser consciente de tu respiración sólo por una hora, estarías ya Iluminado". Pero no ha de saltarse ni una sola respiración.

Una hora es suficiente. Parece muy poco tiempo, pero no lo es. Cuando estás tratando de ser consciente, una cosa puede parecer un milenio, porque, por lo general, no puedes mantenerte consciente más de cinco o seis segundos. Solamente una persona muy consciente puede mantener la atención durante ese tiempo. La mayoría de nosotros pasamos por alto cada segundo. Puede que empieces a ser consciente de que el aliento está entrando, pero tan pronto ha entrado, ya estás en otra parte. De repente recuerdas que el aliento está saliendo. Ya ha salido, pero tú estabas en otra parte.

Ser consciente de la respiración significa que no se han de permitir los pensamientos, porque los pensamientos distraerán tu atención. Buda nunca dice, "Deja de pensar". El dice, "Respira conscientemente". De forma automática, el pensar cesará. No puedes pensar y respirar conscientemente al mismo tiempo. Cuando un pensamiento entra en tu mente, tu atención se aparta del respirar. Un solo pensamiento y te has vuelto inconsciente del proceso del respirar.

Buda empleaba esta técnica. Es simple, pero muy vital. El les decía a sus bikus, a sus monjes, "Hagáis lo que hagáis, no olvides algo muy simple: recordad el aliento que entra y el aliento que sale. Moveos con él, fluid con él".

Cuanto más tratas de hacerlo, cuanto más te esfuerzas, más consciente te irás volviendo. Es difícil, es arduo, pero una vez lo consigas, te habrás convertido en una persona diferente, en un ser diferente en un mundo diferente.

Esto también trabaja otro aspecto. Cuando inhalas y exhalas conscientemente, poco a poco, llegas a tú centro, porque tu aliento toca el centro mismo de tu ser. Cada vez que el aliento entra, toca el centro de tu ser.

Fisiológicamente piensas que el respirar se debe a la purificación de la sangre, que es solamente una función del cuerpo. Pero si empiezas a ser consciente de tu respiración, poco a poco, profundizarás en esa fisiología. Entonces, un día, empezarás a percibir tu centro, justo al lado de tu ombligo.

Este centro solamente puede ser percibido si acompañas el aliento en todo momento, porque cuanto más te aproximas al centro, más difícil es permanecer atento. Puedes empezar cuando el aire entra. Cuando está entrando en tu nariz, empieza a ser consciente de él. Cuanto más hacia adentro vas, más difícil será ser consciente. Un pensamiento vendrá, un sonido, o algo sucederá y tú te habrás ido.

Si puedes llegar hasta el centro mismo, durante un breve momento, el aliento se detiene y surge una brecha. El aliento entra, el aliento sale: entre los dos hay una sutil brecha. Esa brecha es tu centro.

Solamente tras practicar el ser consciente del respirar durante mucho tiempo, cuando finalmente seas capaz de acompañar la respiración, de ser consciente de la respiración, serás consciente de la brecha cuando no hay movimiento de la respiración, cuando el aliento ni entra ni sale. En la brecha sutil entre los dos alientos, estás en tu centro. Así que el ser consciente de la respiración fue empleado por Buda como un medio para aproximarse más y más al centro.

Cuando exhalas, sigues siendo consciente del aliento. De nuevo aparece una brecha. Hay dos brechas: una brecha después de que el aliento haya entrado y antes de que sea exhalado, y otra brecha después de la exhalación y antes de la inhalación. Esta segunda brecha es más difícil de percibir.

Entre la inhalación y la exhalación se encuentra tu centro. Pero hay otro centro, el centro cósmico. Puedes llamarlo "Dios". En la brecha entre la exhalación y la inhalación, está el centro cósmico. Esos dos centros no son dos cosas diferentes. Primero te volverás consciente de tu centro interno, y luego te harás consciente del centro externo. En último lugar, descubrirás que esos dos centros son uno. Entonces "afuera" y "adentro", perderán su significado.

Buda dice, "Acompaña conscientemente el respirar y crearás un centro de consciencia en tu interior". Una vez haya sido creado este centro, la consciencia empezará a llegar a tus mismas células, porque toda célula necesita oxígeno, toda cédula respira, por así decirlo.

Ahora los científicos dicen que incluso la Tierra respira. Cuando todo el universo está inhalando, se expande. Cuando todo el universo exhala, se contrae. En las antiguas y mitológicas escrituras hindúes, los Puranas, se dice que la Creación es una inhalación de Brahma, el aliento entrante, y que la Destrucción, el Pralaya, el Fin del Mundo, es la exhalación. Un aliento es una creación.

De una forma muy reducida, de una forma muy atómica, lo mismo sucede dentro de ti. Y cuando tu consciencia se vuelve una con el respirar, la respiración lleva tu consciencia a tus mismas células. Entonces todo tu cuerpo se convierte en el universo. En realidad, entonces dejas de tener un cuerpo material. Eres sólo pura consciencia.


Meditación: El Arte del Éxtasis


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