Meditación Dinámica versus Hatha Yoga


Osho :

En el Hata Yoga existe un ejercicio donde uno tensa cada músculo del cuerpo y luego va aflojando la tensión y termina por relajarse. ¿Es esto similar a lo que pasa en la Meditación Dinámica?

La relajación es básicamente existencial. No puedes relajarte si, existencialmente, tu actitud frente a la vida es tensa. Entonces, por mucho que intentes relajarte, es imposible. De hecho, tratar de relajarse es algo absurdo, de forma que el mismo esfuerzo impide la relajación. No puedes relajarte; sólo puedes estar relajado.

Tu misma presencia es la inhibidora de la relajación. "Relajación" significa que tú estás ausente, y esforzándote nunca podrás estar ausente. Cada esfuerzo fortalecerá tu presencia; eso es lo que sucederá. Cualquier cosa que hagas será un acto tuyo, te estarás fortaleciendo a través de ello, te irás condensando a través de ello, te irás cristalizando.

En este sentido, no puedes relajarte. La relajación puede llegarte sólo cuando tú no eres. Tu hacer se convertirá en parte de tu ego, tu mismo esfuerzo será una continuidad de ti mismo.

Tú estás relajado en el momento que dejas de ser. Tu mismo ser es la tensión. No puedes existir sin tensión; tú eres la tensión.

La tensión empieza con un deseo de algo que no existe. Es una tensión entre el pasado y el futuro. Eres como un puente entre dos cosas y siempre que dos cosas estén conectadas, la tensión existirá. El hombre es un puente, un puente de deseos, pero es un puente hecho con el arco iris, no un puente de acero. Se puede evaporar.

Cuando digo que la relajación es existencial quiero decir: hay que entender o comprender la tensión; no hay que hacer nada con ella, tan sólo comprenderla.

Uno puede comprender la tensión, pero no puede entender la relajación. Esto es imposible. Sólo puedes comprender la tensión; qué es, cómo es, de dónde viene, cómo existe y cómo se manifiesta. Entiende totalmente la tensión. En el momento que la entiendas, la tensión desaparecerá. Entonces no sólo el cuerpo estará relajado, sino todo el ser.

Relajar el cuerpo no es en realidad muy difícil, pero se está volviendo más difícil con el avance de la civilización, ya que el contacto con nuestro cuerpo se está perdiendo. No existimos en el cuerpo. Nuestra existencia se ha convertido básicamente en algo cerebral, mental.

Ni siquiera amas con el cuerpo; amas con tu mente. El cuerpo la sigue como un peso muerto. Cuando tocas a alguien, no tocas el cuerpo; la sensibilidad no está allí. La mente toca, pero como las mentes no pueden realmente tocarse, son los dos cuerpos los que se encuentran, pero no hay comunión. Los cuerpos están muertos, de modo que puedes dar un abrazo, pero serán solamente dos cuerpos muertos que se abrazan. Se acercan, pero en realidad no están cerca. La proximidad sólo puede existir si tú existes en el cuerpo, si estás dentro del cuerpo.

Estamos fuera de nuestros cuerpos, como fantasmas. Siempre alrededor, pero nunca en el interior. Cuanto más civilizado es el hombre, menos contacto tiene con su propio cuerpo. El contacto se ha perdido; por eso el cuerpo está tenso.

El cuerpo tiene su propio mecanismo automático para relajarse. El cuerpo está cansado, está en la cama, pero como tú no estás en él, no puede relajarse. Tú debes estar con él; de lo contrario el mecanismo automático es inefectivo. No puede trabajar sin tu presencia, te necesita. No puede ir a dormir por sí solo. El dormir se ha perdido, la relajación se ha perdido, porque el contacto con el cuerpo se ha perdido.

No estás en tu cuerpo, por eso tu cuerpo no puede funcionar adecuadamente. No puede funcionar con su propia sabiduría. Tiene una sabiduría innata y genérica adquirida a través del tiempo, pero debido a que no estás en él, hay tensión. De lo contrario, el cuerpo físico es básicamente automático, funciona automáticamente; sólo tienes que estar allí. Tu presencia es necesaria; luego empieza a funcionar.

Nuestras mentes también están llenas de tensión. No necesitan estarlo. La mente está tensa porque siempre estás creando confusión. Por ejemplo, una persona que está pensando en el sexo, está creando confusión, porque el sexo no es algo para ser pensado. El centro mental no está hecho para eso. El sexo tiene su propio centro. Pero tú estás haciendo este trabajo del centro sexual a través de la mente. Incluso cuando estás enamorado piensas en ello; no lo sientes. El centro del sentimiento no está trabajando.

Cuanto más civilizado es el hombre, más sobrecargado está su centro intelectual. Los demás centros no están funcionando, no están operativos. Esto también crea tensión ya que un centro que tendría que trabajar, y que tiene una particular energía con la que trabajar, es dejado sin nada que hacer. Entonces él crea sus propias tensiones. Y se siente sobrecargado por su propia energía inutilizada.

El centro mental está sobrecargado por el trabajo. Uno quiere sentir a través de él, cosa que no puede hacer. La mente no puede sentir; la mente sólo puede pensar. Las categorías o formas de pensamiento son muy diferentes de los grados del sentimiento; y no sólo diferentes, sino diametralmente opuestos. La lógica del corazón no es la lógica de la mente.

El amor tiene su propia manera de pensar, pero no es una forma mental. Así vemos cómo la mente tiene que hacer cosas que no están en su cometido. Se sobrecarga y hay tensión. La situación es como ésta: el padre está haciendo el trabajo del niño y el niño está haciendo el trabajo del padre. Este es el tipo de confusión que se crea a través de una existencia mental. Si cada centro hace su propio trabajo, hay relajación.

La mente no es el único centro. Al hacerlo funcionar como si lo fuera, hemos destruido todo el silencio, toda actitud relajada, toda relación de la Humanidad con el Universo. La mente tiene que trabajar; tiene una función, pero muy limitada. Está sobrecargada; toda tu educación va dirigida a un solo centro. Estás siendo educado como si sólo tuvieras un centro: la mente, lo matemático, lo racional.

La vida no es solamente algo racional. Por el contrario, la mayor parte de la vida es irracional. La razón es como una pequeña isla iluminada en el vasto y misterioso océano de la irracionalidad. Y esta isla está asentada en el gran océano del misterio. Esta parte iluminada es tan sólo una parte, no es el todo, y no debe ser tomado como el todo, de lo contrario la tensión será el resultado. Lo misterioso se vengará; lo irracional se vengará. Puedes ver los resultados de esto en Occidente. Occidente tiene sobrecargado, abrumado, un centro: el racional. Y ahora lo irracional se está vengando. La venganza está allí; está perturbando todo el orden. Lo anárquico, lo indisciplinado, la rebeldía, lo ilógico, está irrumpiendo por todas partes. Podemos verlo en la música, la pintura o en cualquier cosa. Lo irracional se está vengando y el orden establecido está cuestionándose.

La razón no lo es todo. Cuando se quiere que sea así, la cultura al completo se vuelve tensa. Las mismas leyes hechas para el individuo son aplicadas a toda la cultura, a toda la sociedad. Estas leyes deben ser comprendidas. Y su comprensión empezará a provocar un cambio en ti; su comprensión misma se convertirá en una transformación.

El cuerpo está tenso porque no estás en él y la mente está tensa porque la has sobrecargado. Pero tu ser espiritual no está nunca tenso. Yo te divido en cuerpo, mente y espíritu, tan sólo como un método. Tú no estás dividido; estos límites, de hecho, no existen, pero la división será útil para ayudarte a entender las cosas. El reino espiritual no está nunca tenso, pero no estás en contacto con él. Una persona que no esté en contacto con su cuerpo tampoco puede estar en contacto con su espíritu, ya que es un reino más profundo. Si no estás en contacto con tus límites externos no puedes estar en contacto con tus centros internos.

El tercer reino, el espiritual, está relajado. Incluso en este momento está relajado. De hecho, sería mejor decir que el reino del espíritu es el reino de la relajación. Allí no hay tensión porque las causas que producen la tensión no pueden existir en el tercer reino. No puedes existir sin ese tercer reino. Puedes tenerlo olvidado, pero no puedes existir sin él porque eres él. Es tu ser. Es pura existencia.

No estás despierto a lo espiritual porque tienes una gran tensión en el cuerpo y en la mente. Pero si no tuvieras tensión en los reinos físico y mental, automáticamente conocerías la bienaventuranza, la relajación de lo espiritual. Viene a ti; te ha estado esperando. Toda tu atención está tan absorta por lo físico y lo mental que no queda atención para enfocarla a lo espiritual. Sólo si el cuerpo y la mente dejan de estar tensos podrás introducirte en el espíritu, y conocer su gozo. Lo espiritual nunca está tenso; no puede estarlo. No existe una tensión espiritual; sólo tensión corporal y tensión mental.

La tensión corporal ha sido creada por aquellos que en nombre de la religión han estado predicando actitudes contra el cuerpo. En Occidente, el cristianismo ha sido un antagonista del cuerpo. Una falsa división se ha ido creando entre tú y tu cuerpo. Entonces, toda tu actitud llega a ser una creadora de tensión. No puedes comer relajadamente, no puedes dormir con tranquilidad; cada acto corporal se convierte en tensión. El cuerpo es el enemigo, pero no puedes existir sin él. Debes permanecer con él, debes vivir con tu enemigo; entonces hay una tensión constante. No puedes relajarte nunca.

El cuerpo no es tu enemigo, no está en absoluto enemistado ni es indiferente a ti. La verdadera existencia del cuerpo es bienaventuranza. Y en el momento en que tú tomas el cuerpo como un regalo, como un regalo divino, volverás al cuerpo, lo amarás, lo sentirás. ¡Y qué sutiles son las formas de sentirlo! No puedes sentir otro cuerpo si no has sentido el tuyo propio; no puedes amar otro cuerpo si no amas el tuyo propio. Es imposible. No podrás cuidar otro cuerpo si no cuidas el tuyo propio... ¡Y nadie lo hace! Puede que digas que lo haces, pero insisto: ¡nadie lo cuida! Incluso si a ti te parece que lo haces, no lo estás realmente haciendo. Lo estás cuidando por algunas otras razones: por la opinión de los demás, por las miradas de otros ojos. Tú nunca te preocupas de tu cuerpo, de ti mismo; no amas tu cuerpo. Y si no puedes amarlo, no puedes estar en él.

Ama tu cuerpo y sentirás una relajación como nunca antes la has sentido. Amor es relajación; cuando hay amor hay relajación. Si amas a alguien, si entre tú y él, o tú y ella, hay amor; entonces con el amor viene la música de la relajación. Entonces la relajación está allí.

El estar relajado con alguien es el único signo del amor. Si tú no puedes estar relajado con alguien, no estás amando; el otro, el enemigo, está siempre allí. Es por esto que Sartre dijo: "El otro es el infierno". El infierno está allí para Sartre; seguro que lo estará. Cuando no hay amor fluyendo entre ambos, el otro es el infierno. Pero si el amor está allí fluyendo entre los dos, el otro es el cielo. Así pues, que el otro sea cielo o infierno depende del amor que fluya entre los dos.

Siempre que amas aparece el silencio. Las palabras se pierden, dejan de tener sentido. Tienes mucho y nada que decir al mismo tiempo. El silencio te envolverá, y en ese silencio el amor florece. Estás relajado. En el amor no hay futuro ni pasado. Solamente cuando el amor ha muerto, está allí el pasado. Solamente recuerdas el amor que murió; el amor vivo no es nunca recordado. Está vivo, no hay razón para recordarlo. El amor existe en el presente. Allí no hay futuro ni pasado.

Si amas a alguien no tienes que fingir. Entonces puedes ser como eres. Puedes quitarte tu máscara y estar relajado. Cuando no hay amor tienes que llevar una máscara. Estás tenso en cada momento porque el otro está allí. Tienes que estar en guardia. Tienes que estar o bien agresivo o bien defensivo. Es una lucha, una batalla. No puedes estar relajado.

El gozo del amor es, más o menos, el gozo de la relajación. Te sientes relajado; puedes ser lo que eres, puedes desnudarte en cierto sentido, tal como eres. No necesitas estar preocupado sobre ti mismo, no necesitas fingir. Puedes estar abierto, vulnerable, y en este estar abierto estás relajado.

El mismo fenómeno ocurre si amas tu cuerpo. Te relajas, te cuidas de él. No es un error, no es narcisismo, estar enamorado de tu propio cuerpo. De hecho éste es el primer paso hacia la espiritualidad.

He aquí por qué la Meditación Dinámica empieza con el cuerpo. A través de una respiración vigorosa, la mente se expande, la consciencia se expande. Todo el cuerpo se convierte en una existencia viva, vibrante. Ahora el salto será fácil. Ahora puedes saltar; el pensar dejará de ser una barrera. Te has vuelto un niño otra vez: saltando, vibrando, vivo. El condicionamiento, el condicionamiento mental no está allí.

Tu cuerpo no está tan condicionado como tu mente. Recuerda esto: tu mente está condicionada, pero tu cuerpo es todavía parte de la naturaleza. Todas las religiones y todos los pensadores religiosos—los cuales han sido básicamente cerebrales—están contra el cuerpo, porque con el cuerpo, con los sentidos, la mente y sus condicionamientos están perdidos. Por esto todos ellos han temido al sexo. Con el sexo la mente condicionada se pierde. Otra vez vuelves a formar parte de la gran esfera biológica, la biosfera; te vuelves uno con ella.

La mente está siempre contra el sexo, porque el sexo es la única cosa en la vida ordinaria que puede rebelarse contra la mente. Lo has controlado todo, solamente una cosa se mantiene incontrolada. Así que la mente está totalmente en contra del sexo porque él es el único eslabón que queda entre el cuerpo y tú. Si él puede ser negado completamente, entonces tú puedes llegar a ser totalmente cerebral. Y tú no eres el cuerpo solamente.

El miedo al sexo es básicamente el miedo al cuerpo, porque con el sexo todo el cuerpo vibra, se vuelve vital, vivo. En el momento en que el sexo toma posesión del cuerpo, la mente toda es arrinconada. Deja de estar allí. La respiración toma el mando; se vuelve vigorosa, vital.

Por esto yo empiezo mi meditación con la respiración. Con la respiración, tú empiezas a sentir todo tu cuerpo, cada rincón de él. El cuerpo es inundado; llegas a ser uno con él. Ahora es posible para ti dar el salto.

El salto que se da en el sexo es un salto muy pequeño. El salto que es dado en la meditación es un gran salto. En el sexo tú "saltas" dentro de alguien. Antes de este salto, necesitas ser uno con tu cuerpo, y en el salto necesitas expandirte aún más: en otro cuerpo. Tu consciencia se expande más allá de tu cuerpo. En la meditación saltas desde tu cuerpo hacia el cuerpo total del universo; te vuelves uno con él.

El segundo paso en la Meditación Dinámica es catártico. No solamente llegarás a ser uno con tu cuerpo, sino que todas las tensiones acumuladas en tu cuerpo serán sacadas fuera. El cuerpo debe llegar a ser ligero, debe llegar a estar descargado, por lo que los movimientos deben ser vigorosos, lo más vigorosos posibles. Entonces, lo mismo que es posible a través de la danza derviche, en la danza sufi, se hace aquí posible. Si tus movimientos son vitales y vigorosos llegará un momento en que tú perderás el control. Y ese instante es necesario. No debes tener el control porque tu control es la barrera. Tu facultad controladora, la mente, es la barrera.

Continúa moviéndote. Desde luego , tú tendrás que empezarlo, pero llegará un momento en el que serás arrastrado, en el que sentirás que has perdido el control. Estás en la frontera, ahora puedes dar el salto. Ahora te has convertido otra vez en un niño. Has vuelto atrás; todos los condicionamientos han sido expulsados. No te preocupas por nada; no te preocupas por lo que otros piensan. Ahora todo aquello que la sociedad ha puesto en ti ha sido expulsado. Te has convertido simplemente en una partícula que danza en el universo.

Cuando has sacado fuera todo en la segunda fase de Meditación Dinámica, sólo entonces es posible la tercera. Tu identidad se perderá, tu imagen quedará rota, porque cualquier cosa que conoces sobre ti mismo no es sobre ti mismo, sino solamente una etiqueta. Se te ha estado diciendo que tú eres "esto" o "aquello", y has llegado a estar identificado con ello. Pero con el movimiento vigoroso, con la danza cósmica, toda identificación se perderá. Por primera vez serás como debías ser cuando naciste. Y con este nuevo nacimiento serás una nueva persona.

Osho: Meditacion: El Arte del Extasis. cap. 5


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