Meditación Dinámica: Alumbrándote a ti mismo


Pregunta:

Es una coincidencia interesante que tu técnica de meditación de liberación a través de una intensa respiración caótica evolucionara al mismo tiempo que ciertas técnicas caóticas de terapia occidentales, como la teoría del Dr. R.D. Laing de que la esquizofrenia no es algo contra lo que se haya de luchar, sino que es algo que se ha de experimentar volunta-riamente. Laing ha dicho que no puedes estar cuerdo a menos que hayas estado loco o no-cuerdo. Luego está el uso de la energía sexual, según Wilhelm Reich, para liberar los bloqueos del cuerpo que coinciden con las neurosis. Esta técnica fue la inspiradora de la terapia denominada Bio-energética y de la terapia del Grito Primal. ¿Es de alguna importancia esa coincidencia?

Osho:

El hombre, tal como es, es un ser neurótico. No solamente unos pocos son los neuróticos; la Humanidad en pleno padece esa neurosis. No es un problema de curar a unos cuantos; el problema es curar a toda la Humanidad. La neurosis es la condición normal en el hombre. Tal como naces, naces neurótico. Existen para ello unas causas. Has de comprender esas causas que hacen del hombre un ser "normalmente neurótico".

La neurosis es innata. La primera causa es que el hombre es el único animal que nace sin haberse desarrollado por completo en el útero. Todo ser humano nace inmaduro. Excepto el hombre, todos los animales nacen ya maduros; la madre no es muy necesaria. El niño está totalmente indefenso. Sin una madre, sin una familia, sin unos padres, no es capaz de sobrevivir; nace inmaduro.

Los científicos sostienen que los nueve meses son solamente la mitad del período que sería necesario. El niño necesitaría estar en el vientre dieciocho meses. Pero se presentan problemas. Las mujeres no pueden llevar a un niño durante dieciocho meses. Por eso, todo nacimiento es un aborto. Esto sucede porque el hombre es el único animal que se mantiene erecto sobre dos pies. El vientre, el cuerpo humano, no fue diseñado para una postura erecta. Esta postura erecta crea problemas y el niño ha de nacer antes de que haya madurado totalmente y esté dispuesto a ser alumbrado. Eso le proporciona un comienzo neurótico; un niño sin evolucionar.

En segundo lugar, incluso si la situación pudiera ser cambiada, seguiría habiendo problemas. Y algún día seremos capaces de cambiarla. Cuando seamos capaces de proporcionar a la futura Humanidad un vientre creado científicamente, solamente entonces podremos cambiarla. Pero incluso entonces seguirá habiendo problemas. El segundo problema, que incluso es más profundo que el fisiológico, es psicológico. Ningún animal tiene una cultura, pero el hombre sí tiene una cultura. Ha de pasar por un cierto aprendizaje, por un cierto condicionamiento. No se le permite ser lo que tiene que ser; ha de ser moldeado según ciertas pautas. Esas pautas originan la neurosis.

No se te permite ser tú mismo. La sociedad moldea al individuo conforme a un particular patrón establecido. Eso significa represión. La parte restante de tu ser es reprimida. Solamente un pequeño fragmento puede ser expresado. Esto crea una división, una esquizofrenia. A una parte de tu mente se le permite expresarse a expensas de la totalidad. A la mayor parte no se le permite que se exprese. No se le permite ni siquiera que viva. Debe esconderse en los rincones más oscuros de tu ser.

Pero permanece ahí y existe un conflicto constante. La parte que la sociedad tolera y la parte aún mayor que la sociedad no tolera, están en tensión, en conflicto; en un constante conflicto interno. De modo que tú estás en contra de ti mismo. Esa es la neurosis.

Ningún hombre está a favor de sí mismo; todo hombre está en contra de sí mismo. El hombre está en contra de sí mismo. De esta forma es cómo la sociedad te culturiza, te cultiva, te condiciona. Esta represión tiene muchas implicaciones. Nunca podrás estar en paz porque a tu parte principal no se la deja existir; ni siquiera se le permite ser consciente. La mayor parte de ti mismo está en la esclavitud. Y recuerda que una parte no puede nunca ser libre. ¿Puedes liberar una rama de un árbol mientras que todo el árbol es esclavo? La parte es fundamentalmente, parte del todo, de modo que la parte goza solamente de una libertad completamente ilusoria. Y la parte que ha sido reprimida continúa luchando para poderse expresar.

La vida necesita expresarse; la vida es expresión. Si no dejas que lo haga, estás creando, acumulando, fuerzas explosivas. Explotarán y te harán pedazos. En ti, esta división es la esquizofrenia. Todo hombre es un esquizofrénico, está dividido; dividido contra él mismo. Jamás podrá encontrar la tranquilidad, no podrá estar en silencio, no podrá ser dichoso. En su interior lleva al mismo infierno, y no podrá librarse de él a menos que se convierta en un todo.

Así que, si me has comprendido, el hombre tal y como es, es esquizofrénico, neurótico. Algo tendrá que hacerse para liberar tantas neurosis, para que las partes divididas sean reagrupadas. La parte no expresada deberá ser expresada y deberá ser eliminada toda represión de tu mente, del consciente sobre el inconsciente.

Las técnicas tradicionales de meditación parecen haberlo pasado por alto. Por eso han fracasado. Las técnicas de meditación existen desde tiempos lejanos, han sido conocidas a través de toda la historia, pero un Buda, un Jesús, un Mahavira, han sido todos fracasados. No quiero decir que no se Realizaran a sí mismos. Se Realizaron, pero fueron excepciones, y las excepciones demuestran la regla. Buda se Iluminó, pero no pudo ayudar a que el resto de la Humanidad se Iluminara. Fue solamente una excepción.

¿Por qué las religiones no han sido de gran ayuda? La causa principal es la siguiente: tomaron al hombre como hombre y enseñaron, al hombre tal como es, técnicas de meditación. Pero todas esas técnicas pueden ser de ayuda en un cierto nivel, y sólo superficialmente. Las divisiones internas permanecen; nada has hecho para modificarlas.

Por ejemplo, existen las técnicas zen, la meditación trascendental de Mahesh Yogui... y otras. A determinados niveles pueden resultar eficaces. Pueden calmarte, tu exterior se volverá más tranquilo, pero nada le ocurrirá a tu ser interior. ¡Nada puede ocurrirle! Y esa calma superficial y aparente es peligrosa porque cualquier día explotará. Básicamente nada ha sucedido. Simplemente has entrenado a tu mente consciente para que se mantenga en un estado de mayor tranquilidad.

Podrás aquietar tu mente con la ayuda de mantras, con constantes cánticos, y por muchos otros sistemas. Cualquier sistema capaz de crear un profundo tedio interior, te ayudará a calmarte. Por ejemplo, la monótona repetición de "Ram-Ram-Ram", llegará a producirte cierta somnolencia, aburrimiento, y tu mente empezará a adormecerse. La somnolencia que lentamente te invadirá se presta fácilmente a ser confundida con el estado de serenidad, de calma, de quietud, pero se trata en realidad de simple amodorramiento. Así podrás tolerar algo más tu vida; al menos superficialmente estarás satisfecho. Pero las fuerzas neuróticas seguirán hirviendo en tu interior y en cualquier momento podrán irrumpir y tú caerás fulminado.

A muy pocas personas podrán serles útiles estos métodos, dado que son métodos únicamente conciliatorios. Y aquellos a los que les pueden ser útiles, pueden ser ayudados sin ayuda de ninguna técnica. Esos casos son excepciones; individuos afortunados libres de toda neurosis. Hay muchos factores implicados, pero como regla, la mayor parte de la Humanidad carece de esa suerte.

De modo que mi énfasis estriba primero en disolver tu división interna y hacer de ti uno. Porque a menos que llegues a ser uno, nada podrá hacerse. Lo primero es cómo disolver tu neurosis. Mi técnica de Meditación Dinámica acepta plenamente tu neurosis y tratará de liberarla. Mi técnica empieza con catarsis. Cualquier cosa oculta debe ser liberada, no intentes reprimirla; más bien, elige expresarla. No te condenes a ti mismo. Acéptate tal cual eres, ya que tu autocondena sólo creará división.

Condenando no destruyes nada. Si dices que el sexo es malo, lo condenas, pero no lo destruyes. Con sólo condenarlo, no lo destruyes. Al contrario, se va convirtiendo cada vez más y más en una fuerza peligrosa, porque cuando es reprimido, lucha por expresarse. Y si continúas luchando con él, sin tolerarlo, se convertirá en perversión. La represión te hará más sexual y la energía sexual luchará y tratará por todos los medios de expresarse, de cualquier forma.

Todas las perversiones, en todo el mundo,... la homosexualidad o las perversiones sadomasoquistas son subproductos de las mal llamadas religiones, particularmente del cristianismo, porque cuanto más reprimen, más trata la energía de encontrar sus propios caminos. El sexo natural es hermoso; el sexo pervertido es repugnante. El sexo natural puede ser venerado y considerado sagrado, pero el sexo pervertido no puede ser considerado sagrado porque, por dos veces, ha sido apartado de su fuente original.

El sexo está ahí; no lo condenes. Acéptalo No crees divisiones en tu ser, entre las partes de tu ser. La ira está ahí; acéptala. No quiero decir que hayas de ser codicioso; más bien al contrario. En el instante en que lo aceptas, lo trasciendes, porque la aceptación crea una unidad y cuando estás interiormente unido, posees la energía para trascender.

Cuando estás dividido interiormente, tu energía lucha consigo misma. No puede ser empleada para transformación alguna. Deja pues que exista una aceptación de eso que eres, sin condenas. Todo lo que has estado haciendo hasta ahora, sea lo que sea, es sólo represión. Todo eso ha de ser liberado. Si te vuelves conscientemente neurótico, un día llegarás a un punto en el que dejarás de ser neurótico.

Puede parecer paradójico, pero quienes se esfuerzan por reprimir sus neurosis se vuelven aún más neuróticos, en tanto que los que las expresan conscientemente, las expulsan. Por consiguiente, a menos que te conviertas en un individuo "consciente-mente loco", te será imposible estar cuerdo. R. D. Laing acierta cuando dice: "Concédete a ti mismo el estar loco". Se trata, sin duda, de uno de los hombres más sensibles de Occidente. Tú estás loco, de manera que algo habrá que hacer. ¿Qué dicen las viejas tradiciones? Te aconsejan: "Reprime tu locura. No la permitas expresarse; si no, te volverás loco". Yo te digo que la dejes expresarse. Ese es el único camino hacia la cordura. ¡Libérala!. Dentro de ti se volverá venenosa. Échala fuera, expúlsala por completo de tu ser. Eso es catarsis. Una catarsis que deberá ser abordada muy sistemática y metódicamente, ya que te estás volviendo loco con un método... "conscientemente loco".

Solamente tienes que hacer dos cosas: permanecer consciente de lo que estás haciendo y no reprimir nada. En nuestras mentes consciencia es represión. Ese es el problema. Cuando empiezas a conocer ciertas cosas de ti mismo, las empiezas a reprimir. Esa es la disciplina y eso es lo que has de aprender: a ser consciente y no represivo; por el contrario, has de ser consciente y expresivo.

Te sientes un desgraciado; ¿qué has de hacer? O bien tratas de escapar para poder olvidar o pruebas con algo que pueda sacarte de tu sufrimiento, con algo que pueda calmarte. Hagas lo que hagas será una sutil represión y el sufrimiento se irá acumulando y seguirá en tu sistema. Cuanto más esté allí, más venenoso se volverá; cuanto más tiempo, más venenoso. No está tan sólo en tu mente. Está en todo tu cuerpo, en tu sangre, en tus huesos, en tu fisiología. Crea muchas enfermedades.

Al menos el cincuenta por ciento de las enfermedades son mentales y tienen su origen en la mente. Y esos datos que te estoy proporcionando son unos datos muy moderados; el cincuenta por ciento. Aquellos que trabajan con la mente y con el cuerpo saben que el noventa por ciento de las enfermedades son creadas por la mente. Por eso, cuanto más reprimas tus energías, más enfermo te irás volviendo mental y corporalmente. Has de penetrar en tus profundidades con un método poderosamente transformador.

Mi método de Meditación Dinámica se inicia con la respiración, ya que la respiración enraíza profundamente en el ser. Puede que no hayas observado que la respiración es muy especial de diferentes maneras. Tu cuerpo tiene dos clases de sistemas. Uno es el voluntario; el otro es el involuntario. Puedo mover mi mano voluntariamente, pero no puedo alterar mi circu-lación sanguínea. Eso es involuntario. Tu cuerpo está compuesto por estos dos sistemas: el voluntario y el involuntario. Pero pue-des hacer algo con ello; puedes respirar profundamente, puedes respirar lentamente. Puedes variar el ritmo, incluso puedes dejar de respirar durante algunos minutos o segundos. Pero siempre es algo a medias. Nunca puedes hacerlo indefinidamente. Es un eslabón entre los sistemas voluntario e involuntario de tu cuerpo.

Si consigues variar el ritmo de tu respiración podrás cambiar muchas otras cosas. Si te fijas detalladamente tu respiración, observarás que cuando estás enojado, tu respiración adquiere un ritmo determinado. Cuando es amor lo que sientes, un ritmo totalmente distinto viene a ti. Cuando estás relajado, respiras de modo diferente; cuando estás tenso respiras de modo diferente. No puedes respirar como lo haces cuando estás relajado y estar al mismo tiempo enfadado Es imposible.

Durante la excitación sexual hay un cambio de respiración. Ahora bien, si evitas que este cambio se produzca, tu excitación remitirá instantáneamente. Es un ejemplo claro del sincronismo que hay entre respiración y estado mental. Al igual que puedes modificar el estado de tu mente por medio de la respiración, podrás variar la respiración una vez hayas modificado el estado de tu mente.

Por eso empiezo con la respiración y en la primera fase de la técnica de meditación sugiero trabajar con la respiración caótica durante al menos diez minutos. Entiendo por respiración caótica una respiración honda, firme y enérgica, sin ritmo preconcebido. Se trata, simplemente, de inspirar profundamente y expulsar el aire hacia afuera tan enérgicamente como sea posible.

Esta respiración caótica ayuda a provocar el caos en el interior de tu sistema reprimido. Todo lo que eres, en parte lo eres a causa del tipo de respiración que empleas. Un niño respira de un modo muy peculiar y cuando el niño se vuelve sexualmente consciente o es hecho consciente de ello por sus padres o por la sociedad, empieza a respirar de diferente forma. Si estás sexualmente asustado, no podrás respirar profundamente porque cada aliento golpeará tu centro sexual. De modo que si estás asustado no podrás hacer respiraciones profundas. Y hacemos que el niño esté sexualmente asustado. Si un niño juega o se toca sus genitales, se lo impedimos. Cuando se lo impedimos, su respiración se vuelve superficial. No puede respirar profundamente; se ha asustado. Cuando tienes miedo, no puedes respirar profundamente. El miedo origina una respiración poco profunda

Esta respiración caótica es para destruir tus viejos cánones del pasado. Todo lo que hayas hecho de ti, será destruido. Esto creará un caos en ti, porque a menos que no se produzca un caos en tu interior, te seguirá siendo imposible descargar tus emociones reprimidas. Y esas emociones reprimidas se desplazarán hacia el cuerpo.

Tú no eres un cuerpo y una mente por separado; eres una entidad cuerpo-mente, psico-soma; una unidad de ambas partes. Así es como todo cuanto tu cuerpo haga, repercutirá en tu mente, y viceversa. Cuerpo y mente son dos componentes de una misma entidad.

Diez minutos de respiración caótica producen resultados maravillosos, pero a condición de que sea una respiración verda-deramente caótica. No es una clase de pranayama, de respiración yóguica; es simplemente crear el caos a través de la respiración. Y eso crea el caos por muchas razones.

Una profunda y enérgica respiración dotará a tu cuerpo de mayor cantidad de oxígeno. Y cuanto más oxígeno distribuyas por tu cuerpo, más vital y despierto te encontrarás; serás más como un animal. Los animales están vivos y el hombre está medio muerto, medio vivo. Has de volver a ser de nuevo un animal; solamente entonces podrá desarrollarse en ti algo superior. Eres falso y si solamente estás medio vivo; no puede hacerse nada contigo.

De modo que esta respiración caótica hará de ti un animal; vivo, vibrante, vital, con más oxígeno en tu sangre y más energía en tus células. La oxigenación ayudará a aumentar la electricidad de tu cuerpo—tu bio-energía—y tus células estarán más vivas. Cuando hay electricidad en el cuerpo, puedes ahondar más en ti, ir más allá de ti, porque esta electricidad operará en tu interior. Tal y como ahora eres, estás simplemente muerto, o medio muerto... Porque incluso estar totalmente muerto es algo bueno. Siempre que algo es completo, es bueno; pero todo lo que es a medias, es malo.

El cuerpo posee sus propias fuentes de electricidad. Si las golpeas, con una mayor respiración y más oxígeno, empezarán a fluir. Y si te vuelves realmente vivo, entonces dejarás de ser un cuerpo. Cuando estás vivo te sientes a ti mismo como energía; no como materia. Te percibes como un cuerpo porque estás medio muerto. Por eso te sientes tan pesado. Ese estar medio muerto te da esa pesadez y la sensación de de que eres atraído hacia abajo por la fuerza de la gravedad. En cierta manera, sientes que te has de arrastrar a ti mismo. Eres pesado. Esta pesadez se debe a que estás medio muerto. Cuanto más vivo estés, más energía fluirá en tu sistema y menos te percibirás físicamente. Te sentirás más como energía y menos como materia.

Y siempre que te encuentras más vivo, dejas de centrarte en el cuerpo. Si el sexo tiene tanto atractivo, una de las razones es que, al estar inmerso plenamente en el acto, totalmente vivo, totalmente en él, dejas de ser un cuerpo; eres simplemente energía. Sentir esa energía es totalmente necesario si pretendes avanzar e ir más lejos.

La segunda fase de mi método de Meditación Dinámica empieza en la catarsis. Anteriormente he hablado de estar "conscientemente loco" y de que, cualquier cosa que se te ocurra, cualquiera, la dejes expresarse y cooperes con ella. Sin resistencias; solamente un flujo de emociones...

Si sientes la necesidad de gritar, entonces grita cuanto quieras. Coopera con ello. Lanza un potente grito, un grito total capaz de envolver en él a todo tu ser. Es algo muy benéfico, de resultados notoriamente terapéuticos. Muchas neurosis, muchos otros males, pueden ser liberados simplemente con el grito. Si el grito es total, todo tu ser estallará en él. Exprésate llorando, bailando gritando, gimiendo, saltando, riendo, como un loco. El segundo paso también dura diez minutos y en unos días serás capaz de reconocer en qué consiste.

Al empezar, todo debe ser hecho con esfuerzo, incluso fingiéndolo si fuera necesario. Somos tan falsos hasta que no somos capaces de hacer nada auténtico. No hemos reído, ni llorado, ni gritado, con autenticidad. Todo es simplemente una máscara, pura fachada. Por eso, al principio, cuando comiences a hacerlo, puede que sólo sea algo forzado. Puede que requiera esfuerzo, puede que tengas que simular, pero no te preocupes; continúa. Pronto, entrarás en contacto con las fuentes donde tienes reprimidas muchas cosas, y una vez fluyan libremente te sentirás aliviado. Una nueva vida te envolverá, un nuevo nacimiento se producirá en ti. Esta descarga es inevitable... sin ella no puede haber meditación para el hombre tal y como es. No hablo de las excepciones; son irelevantes.

En esta segunda etapa, una vez el veneno interior ha sido expulsado mediante la descarga, se produce una sensación de vacío interior. Y esto es lo que quiere decirse con "vacío": des-prenderse de todas las represiones. Ahí, en ese vacío, algo puede hacerse.

En la tercera fase yo suelo emplear el sonido "ju". Muchos sonidos se han empleado en el pasado, y cada uno de ellos tenía una finalidad específica. Por ejemplo, los hindúes emplean el sonido "aum". Puede que te sea familiar, pero no aconsejo su uso, Nunca va más allá del corazón. Golpea el centro del corazón y regresa.

Los sufis han venido usando desde siempre el ju y si pronuncias el ju en voz alta, su sonido golpea el centro sexual. Por eso puede ser usado como un martilleo interior. Si está vacío y hueco interiormente, solamente entonces podrá este sonido moverse en tu interior. Solamente podrá moverse el sonido en tu interior si estás vacío. Si persisten tus represiones no hay nada que hacer. Es más, podría resultar incluso peligroso el uso de los mantras o sonidos si hay represiones, porque cada represión modificará el curso descendente del sonido, de forma que el resultado final puede ser algo que nunca hubieras imaginado, ni esperado, ni deseado. Los mantras y sonidos son para ser usados únicamente con mentes vacías.

Los mantras no deben ser tomados a la ligera. Yo jamás he sugerido que los emplee alguien que no haya pasado aún por la catarsis. Existían ciertos mantras en la antigua India que exclusivamente eran utilizados por sanyasins, nunca por personas corrientes. Nunca se permitía que fueran utilizados por gente corriente porque esa gente posee un sistema interior distinto. Ese sonido ju hubiera podido alterarlos. Por eso solamente a un sanyasin le era permitido emplear ciertos sonidos.

En los tiempos antiguos, particularmente en el Tibet, siempre que se le daba un mantra a un sanyasin, éste debía tocar una flor, una flor viva, en una rama. Y si la flor se marchitaba, abrumada por su toque, solamente entonces se le daba el mantra porque ese mantra iba entonces a crear una sutil muerte en su interior. No debía ser utilizado por un hombre corriente porque si no, la muerte empezaría a rondarle.

Por esto el mantra ju no debe hacerse sin haber sido completadas las dos anteriores fases. Nunca debe hacerse sin ellas. Si estás neurótico y la neurosis no ha sido liberada, entonces si haces el ju, te volverás más neurótico. De modo que solamente en la tercera fase, durante diez minutos, se ha emplear el ju; tan fuerte como te sea posible. Vuelca sobre él toda tu energía. Como un martilleo. Y cuando estás vacío, después de la catarsis de la segunda fase, el ju desciende y golpea el centro sexual.

El centro sexual puede ser golpeado de distintas formas. Una de ellas es la que procede de un modo natural. Cuando alguien se ve atraído hacia un miembro del sexo contrario, su centro sexual se ve afectado desde el exterior. Y, en realidad, ese impacto es también una sutil vibración.

¿Es un hombre atraído por una mujer o es una mujer atraída por un hombre? ¿Por qué se produce la atracción entre ambos sexos? ¿Qué es lo que hay en un hombre o en una mujer para que esto ocurra? Se trata de una electricidad—positiva o negativa—que les golpea interiormente; una vibración muy sutil, que no es más que un sonido. Por ejemplo, habrás observado que los pájaros emplean el sonido en el reclamo sexual. Todo su canto deviene sexual. Con él se golpean incesantemente los centros sexuales de sus respectivos congéneres.

Sutiles vibraciones de electricidad están golpeándote desde el exterior. Al ser golpeada desde afuera, tu energía comienza a fluir en dirección opuesta: hacia afuera, hacia el polo sexual corres-pondiente. En tal instante habrá reproducción, un nacimiento de un nuevo ser fuera de ti.

Este ju está golpeando exactamente el mismo centro, pero desde el interior. Y cuando el centro sexual es golpeado desde el interior, la energía empieza a fluir por dentro. Este flujo interior de energía te cambia completamente. Eres transformado; te alumbras a ti mismo.

La transformación se produce justo en el instante en que la energía cambia de sentido. Es decir, si antes era un flujo descen-dente y ahora asciende, es cuando verdaderamente ocurre la transformación. A este tipo de energía ascendente se la conoce como kundalini. La identificarás enseguida cuando la sientas recorriéndote—realmente, fluyendo por—la columna vertebral. Y cuanto más alto ascienda, más ascenderás tú con ella. Y cuando la energía ascendente alcance el brahma randra, el último centro, el séptimo, el centro de la cabeza, tú te conviertes en un ser plenamente realizado, en ese hombre al que Gurdjieff llama "el hombre número siete".

Eras "el hombre número uno" cuando tu energía actuaba sobre el centro sexual. Cuando alcanzaste el centro del corazón fuiste "el hombre número dos". Al llegar la energía al intelecto, pasas a ser "el hombre número tres", el hombre intelectual. Todos ellos son hombres corrientes, cargados de neurosis. El primero es corporalmente neurótico. El segundo, emocionalmente neurótico. Y el tercero, intelectualmente neurótico. Por eso se trata de hombres corrientes.

El "hombre número cuatro", es el que se esfuerza en mover sus energías interiores; es el hombre meditativo el que hace lo posible por disipar sus neurosis, eliminar sus divisiones, sanar su esquizofrenia. Este es el "hombre número cuatro". Y tan pronto como sea capaz de movilizar sus energías en sentido descendente y ascendente habrá alumbrado a un ser superior. Ese hombre superior será menos neurótico, menos esquizofrénico, más cuerdo.

Entonces llegará el momento en que tu energía podrá ser liberada desde tu séptimo centro al cosmos. Habrás trascendido tu condición humana, te habrás convertido en un super hombre; dejarás de ser un hombre. Y cuando ese instante llegue, cuando dejes de ser un hombre, entonces dejarás de estar loco.

El hombre está condenado a la locura de una u otra forma debido a su incapacidad por ser realmente un "ser";más bien es una fachada. No es algo acabado; es más bien un proceso, algo a mitad de camino entre sus orígenes y su meta. Ha dejado de ser un animal y aún no es aquello que ha de ser. Es algo a medio camino, una etapa entre el Animal y el Dios. Eso le crea la neurosis. Dejaste de ser animal, pero el animal sigue alojándose en tu interior y tú ya no eres un animal. El animal está ahí, pero tú no eres ya un animal. El animal sigue tirando de ti. No hay nada de malo en ello; el animal no puede hacer otra cosa. Tira de ti hacia abajo, hacia tu centro sexual, y tú lo rondas continuamente.Pero ése es tu primer centro; no es tu posibilidad suprema. Tu suprema posibilidad es el super hombre; trascender la humanidad, trascender el hombre. Esto continúa tirando de ti hacia arriba.

Esas dos fuerzas de atracción opuestas te vuelven esquizo-frénico. Tan pronto te sientes atraído hacia lo más elevado y te crees un dios, como te ves bruscamente arrastrado a lo más bajo y te comportas como un animal. Tu mente se encuentra confundida. No puedes aceptar al animal dentro de ti, porque la semilla de lo Superior está allí, arriba, desafiándote con su presencia. De modo que no puedes sentirte bien con el animal, pero tampoco puedes desembarazarte del animal. Está ahí, es tu herencia. Así que te divides a ti mismo en dos. Ocultas en el inconsciente a tu parte animal no aceptada, en tanto que te identificas conscientemente con tu posibilidad superior, con lo que tú no eres.

Esta posibilidad superior es el ideal, la meta. Conscientemente te identificas con el objetivo, pero inconscientemente vives en el principio. El permanente conflicto entre deseo y realidad abren brecha en ti, escindiéndote en dos. Así, pues, a no ser que trasciendas al hombre, no podrás trascender la locura. El hombre es la locura.

En la tercera etapa uso el ju como medio para hacer ascender tu energía. Las tres primeras fases son catárticas. Todavía no son meditación, pero sí la preparan. Son una preparación para el salto; no son el salto mismo.

La siguiente cuarta etapa es la del salto. En un momento dado de ella yo te diré: ¡Stop! Y cuando lo diga, tú deberás detenerte de inmediato. Nada hagas, mantente quieto, porque a la menor cosa que hagas podrías distraerte y perderías toda opción. Un simple estornudo perturbaría tu atención, y en un segundo de distracción la corriente ascendente cesaría y la kundalini se detendría bruscamente.

No hagas nada; no por ello te irás a morir. No temas. Aunque reprimas el estornudo que sientes cosquillear, durante diez minu-tos, no por eso morirás. Si es una irritación de garganta la que te incita a toser y te contienes, tampoco vas a morirte. Permite a tu cuerpo quedarse muerto y la energía se moverá por sí misma en un flujo ascendente.

Paralelamente a ese flujo de energía ascendente, tú te irás quedando más y más silencioso. El silencio es el residuo de la energía ascendente, y la tensión lo es de la energía descendente. En un momento determinado tu cuerpo quedará sumido en un silencio tan profundo que apenas lo sentirás, como si el cuerpo no existiera.

En tu silencio careces de cuerpo. Y cuando permaneces silencioso, incluso la Existencia entera queda en silencio, pues la Existencia no es más que un espejo que te refleja.

Sé sólo testigo de tu silencio, su vigía permanente; no hagas nada; está sólo contigo. No has de hacer ningún movimiento, no has de tener ningún deseo, ningún pensamiento, nada que sea perturbador; sólo mantenerte ahí, observando en silencio todo cuanto está ocurriendo.

La facultad de permanecer contigo mismo, en el centro de tu bipolaridad dios-animal, es debida solamente a las tres primeras etapas. A menos que las atravieses, no podrás quedarte contigo mismo. Podrás seguir hablando de ello, pensando en ello, soñando en ello, pero no sucederá porque no estarás preparado.

Las tres primeras etapas te prepararán para permanecer en el instante. Te harán consciente. Eso es la meditación y en ella algo pasa que trasciende las palabras. Y si te sucede realmente, no volverás jamás a ser el mismo de antes; es imposible. Se trata de un crecimiento; no es una simple experiencia. Es un crecimiento. Ahí es donde se distinguen las verdaderas técnicas de las falsas. Con las falsas, puedes tener una experiencia; recuérdalo. pero volverás hacia atrás de nuevo. Fue sólo un vislumbre, no un crecimiento. Es algo parecido a la experiencia con el LSD. Tendrás un vislumbre, tendrás una experiencia, pero volverás a caer porque no será producto de un crecimiento. La experiencia te habrá sobrevenido; tú no habrás sobrevenido a la experiencia. No habrás crecido con ella. Cuando tú creces, no puedes volver atrás. Si un niño sueña que es ya joven, puede que tenga una visión fugaz de ello. Pero será siempre un sueño y cuando éste se desvanezca, el joven volverá a ser niño. No fue un crecimiento real. En cambio si has crecido y eres ya joven, jamás podrás retroceder y convertirte en niño. En este caso el desarrollo es real. De modo que éste es el criterio para juzgar si un método, una técnica es auténtica o falsa.

Existen falsas técnicas muy simples y fáciles. Nunca te llevan a parte alguna. Pero si lo que anhelas son sólo experiencias, fácilmente caerás en sus garras. Una verdadera técnica no se interesa en la experiencia como tal; se centra básicamente en el crecimiento. Las experiencias, pese a todo, llegarán por sí solas; eso es irrelevante. Mi interés se centra en el crecimiento, no en la experiencia. Las experiencias llegarán, como una parte del crecimiento, pero para mí no tienen importancia...


Meditación: El Arte del éxtasis, Cap. III


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