EL ARBOL DEL AMOR
 
 
 

 
...He oído contar la historia
 de un antiguo y majestuoso árbol,
cuyas ramas se extendían hacia el
 cielo.
Al llegar la estación de
las flores,
mariposas de todas las formas,
 tamaños y colores,
 bailaban a su alrededor.
Las aves de países lejanos
 se le acercaban y cantaban
 cuando florecía y daba frutos.
 Las ramas,
como manos extendidas,
 bendecían a todos los que acudían a sentarse
 bajo su sombra.
Un niñito solía venir a jugar
junto a él
y el gran árbol se encariñó con el pequeño.
 El amor entre lo grande y lo pequeño
es posible,
si el grande no es consciente de su grandeza.
 El árbol no sabía que era grande,
sólo el hombre es consciente de eso.
 La prioridad de lo grande siempre es el ego,
pero para el amor
 nadie es grande o pequeño.
El amor abraza a quienquiera que se le acerque. Así, el árbol comenzó a sentir amor hacia
  ese pequeño que solía ir
 a jugar cerca de él.
Sus ramas eran altas,
pero las inclinaba hacia el niño,
 de modo que pudiera recoger
 sus flores y sus frutos.
 El amor siempre cede;
el ego nunca esta dispuesto a inclinarse.
Si te acercas al ego, sus
 ramas se estirarán aún más hacia lo alto;
se pondrá rígido
 para que no puedas alcanzarlo.
 
 

 
 


Osho, El Arbol del amor, cap.1
 

          DE VUELTA AL INDICE DE LIBROS

© Editorial Gulab