UNA NUEVA VISION SOBRE LA LIBERACION DE LA MUJER


 

SI NO SABES

LO QUE TE PIERDES

 

Te he oído decir que el 98% de las mujeres en Oriente, no conocen el orgasmo. ¿Por qué tienen tanta gracia comparadas con las frustradas mujeres occidentales?

Es una extraña lógica de la vida, pero al mismo tiempo muy simple. En Oriente un 98% de las mujeres no saben qué es el orgasmo. Tu pregunta es entonces, ¿por qué se ven tan hermosas y no frustradas como las mujeres occidentales? ¡Por eso mismo! La frustración sólo surge cuando has tenido la posibilidad de experimentar algo que luego te es negado. Si no tienes ni idea de que el orgasmo existe, la frustración ni siquiera se plantea. Tampoco en Occidente la mujeres se sentía frustrada antes de este siglo, porque la situación era la misma.

Gracias al psicoanálisis y a las investigaciones más profundas sobre la energía humana se descubrió que durante mil años hemos vivido en una falacia. La falacia consiste en creer que la mujer tiene un orgasmo vaginal, lo que se ha comprobado no ser cierto; tu orgasmo no sucede en absoluto en la vagina. De hecho, la vagina de la mujer es totalmente insensible, no siente nada. Su orgasmo es clitorial, y esto es algo completamente distinto. Sin conocer el orgasmo, puede engendrar niños. Sin conocer el orgasmo puede hacer el amor, y así durante siglos, tanto en Oriente como en Occidente, la mujer se ha contentado con ser madre. En cierta forma estaba en contra del sexo, ya que no le daba ningún gozo; sólo conllevaba problemas: embarazos.

Durante siglos las mujeres han vivido como fábricas: engendrando hijos. El hombre las ha usado como fábricas, no como seres humanos, ya que nueve niños de cada diez morían. Así, para tener tres niños una mujer tenía que engendrar dos o tres docenas de hijos, lo que significaba que durante toda su vida sexual activa, mientras era capaz de dar vida, estaba embarazada, una y otra vez, y el embarazo es un sufrimiento.

La mujer nunca ha estado a favor del sexo. Lo ha tolerado, lo ha sufrido. Lo ha conocido porque era su deber y en lo profundo ha odiado al marido porque era sólo un animal. ¿Por qué creéis que las mujeres siempre han venerado santos célibes? La razón más íntima es que esa castidad certifica que son santos. La mujer no puede respetar a su marido de la misma forma.

Una vez que has tenido una relación sexual con una mujer, ella ya no te puede respetar. Este ha sido el precio; porque sabe que la has usado. En todas las lenguas, la expresión lo pone claro: es el hombre el que hace el amor a la mujer, no viceversa. Es extraño, están haciendo el amor juntos, uno a otro, pero en todas las lenguas es siempre el hombre el que hace el amor; la mujer es un objeto. La mujer lo tolera y lo acepta porque su mente ha sido condicionada para que la considere un deber. El marido es un dios y ella debe hacerle la vida lo más plácida posible.

A ella el sexo no le ha aportado nada. Y se la ha mantenido inconsciente... porque el hombre debe de haberse hecho consciente de esto mucho antes, cuando no existía el matrimonio, y hombres y mujeres eran libres como el viento, como los pájaros. El hombre debe de haberse dado cuenta, y la primera mujer también, de que ella es capaz de tener orgasmos múltiples. Desencadenar esa energía orgásmica es una peligrosísima señal para el marido. El no puede satisfacerla; ningún marido puede satisfacer a una mujer. El que ella pueda tener orgasmos múltiples y el hombre sólo uno, parece ser una disparidad, un error, de la naturaleza, .

De modo que el hombre ha tratado de ignorar incluso el hecho de que una mujer pueda tener un orgasmo. Es por eso que en Oriente aún se dan estos casos, particularmente en el interior del país, si dejamos de lado las ciudades modernas donde por casualidad algunas pocas mujeres se han enterado, por su educación, de que existen Masters y Johnson que descubrieron la capacidad de la mujer para experimentar orgasmos múltiples.

Pero en Occidente esto se ha convertido en un problema, porque el descubrimiento del orgasmo múltiple y del engaño secular promovido por los hombres, ha sido simultáneo. Al mismo tiempo que aparecía el Movimiento de Liberación de la Mujer y al descubrir ellas todos los errores cometidos por el hombre, de repente se dieron cuenta de este nuevo fenómeno, de este descubrimiento, y las más fanáticas del Movimiento de Liberación de la Mujer se volvieron lesbianas, basándose en que sólo una mujer puede ayudar a otra a experimentar estos orgasmos múltiples, porque no es un fenómeno vaginal.

Los cuerpos del hombre y la mujer son muy parecidos, excepto que, fisiológicamente, el hombre tiene sólo trazas de las mamas y la mujer las tiene en realidad. El clítoris es sólo un resto del pene del hombre; es sólo una pequeña protuberancia, pero fuera de la vagina. Los niños nacen de la vagina y el hombre no necesita tocar el clítoris. Sin tocar el clítoris la mujer no puede tener orgasmo, así es que fue muy fácil evitarlo.

La mujer oriental parece más fácil de contentar porque no se da cuenta de lo que se pierde. Es más feliz porque ni siquiera ha empezado a pensar en liberarse. Oriente, en general, ha sido condicionado a vivir bajo el condicionamiento del contentarse -ambos, hombres y mujeres- con la pobreza, con la esclavitud, con la enfermedad, con la muerte.

La idea de revolución era imposible para la mentalidad oriental, porque el condicionamiento era extremadamente fuerte y antiguo, en el sentido de que es el resultado de sus acciones en vidas pasadas. No tiene nada que ver con la estructura social, ni con la educación, ni con la división de clases en la sociedad; no tiene nada que ver con la esclavitud de las mujeres por el hombre. Ese condicionamiento es tan antiguo, que uno nace con él, y la atmósfera circundante lo apoya.

Todas las religiones de Oriente predican que la mujer ha nacido mujer debido a sus acciones pasadas. El hombre es un ser superior y la mujer es inferior. Esto ha sido aceptado. Si eres pobre, no se debe a la explotación de los ricos, eres pobre por tus acciones del pasado.

La mente del hombre ha sido desviada de la realidad con explicaciones ficticias. No se puede hacer nada para cambiar la vida pasada, así que se tiene que sobrellevar. En Oriente surgieron sectas religiosas tan increíbles que ninguna persona razonable las podría haber aceptado, pero sin embargo millones las han seguido. Por ejemplo, los jainos creen que ninguna mujer puede alcanzar la Iluminación con el cuerpo de mujer, pues no puede ser realmente célibe; no puede detener su menstruación y ésta la hace permanecer como un ser sexual. Así que, a menos que la alcance siendo sumisa, agradable, religiosa, a menos que sirva a su marido y acepte todo como parte de su suerte... ésta es la única forma de nacer como un hombre en la vida futura.

Así pues, no puede hacerse nada ahora; una, simplemente tiene que aceptar y estar contenta. Cualquier rebeldía puede echar a perder las oportunidades, inclusive las futuras. Cualquier descontento, cualquier frustración, puede no sólo destruir el presente, sino también el futuro. Por eso, lo mejor y más inteligente es quedarse callada. Nadie te puede ayudar, pues cometiste errores en la vida pasada. Aun cuando tu pobreza no tenga nada que ver con tu vida pasada... Pero ese descubrimiento es muy reciente y no ha penetrado todavía en la mente oriental.

Y tal como las mujeres tienen su menstruación, los hombres también la tienen; éste es un descubrimiento reciente. Así que, si el período menstrual impide a una mujer alcanzar la Iluminación, se lo impedirá también a un hombre; sólo que la forma es sutil. En la mujer se expresa de una forma física: se puede ver la sangre cada mes. Pero si un hombre lleva un diario, se sorprenderá: cada mes, a los veintiocho días, durante cuatro o cinco días se pone de mal humor, tal y como una mujer se irrita y se disgusta por pequeñeces.

La misma persona no se hubiera disgustado por el mismo motivo en otro momento. Pero en estos cuatro o cinco días... su período es más bien psicológico y el período de la mujer es más bien fisiológico; esa es la única diferencia. Y es bueno en una pareja saber perfectamente que cuando la mujer tiene el período el hombre debe ser más comprensivo, pues esto está fuera del control de ella. Estará irritable, fácilmente se enfadará y molestará y estará más regañona.

En Oriente, para evitarlo, encontraron una estrategia: durante su período, la mujer tiene que vivir en una celda oscura dentro de la casa, sin poder salir ni tener contacto con nadie, pues incluso su sombra podría contaminarlo todo. Ella no puede preparar la comida y tiene que vivir separada, escondida, avergonzada de sí misma. De algún modo, era bueno que descansara durante cuatro o cinco días y al no tener contacto con nadie, no causara problemas innecesarios. Pero esto ha sido unilateral e injustificado, pues el hombre también tiene su periodo.

La peor combinación es cuando marido y mujer tienen su período juntos. Entonces la situación es de guerra. Pero esto casi nunca sucede; el marido lo tiene en un tiempo y la mujer en otro diferente. Pero si el marido lleva un diario durante cuatro o cinco meses, sólo para encontrar sus fechas del inicio y término de su período, puede comunicárselo a su familia para que sean todos más tolerantes y compasivos con él en esos cinco días, pues se encontrará en la misma situación.

El hombre y la mujer no son especies diferentes. Tienen sus diferencias, pero pertenecen a la misma especie. Por lo que esa antigua tontería de que la mujer no puede alcanzar la Iluminación debido a su cuerpo... porque ella no puede evitar sus períodos y esto es una prueba obvia de que no puede ser célibe... El hombre pretende ser célibe porque su período es psicológico y no tiene síntomas visibles.

Hay una secta en la India, los terapantas. Dice que, aún cuando pases cerca de un pozo en el que alguien haya caído y esté gritando «Auxilio, ayudadme», has de pasar de largo como si no lo hubieses oído, porque su sufrimiento es un castigo debido a alguna mala acción cometida en su vida pasada. Si tú intervienes, él tendrá que volver a caer en el pozo. ¿Para qué crearle innecesarios problemas? Piensas que lo estás ayudando, pero simplemente estás posponiendo algo. Es mejor para él terminar con su castigo que no salir para después volver a caer; tendrá que volver a caer.

Por un lado éste es el peligro: que intervengas innecesariamente, pues nadie puede cambiar su destino ya que las acciones pasadas no pueden borrarse y uno tiene que sufrir las consecuencias. En segundo lugar, tu interferencia crea malas consecuencias para ti. Salvaste al hombre, y si el comete un homicidio mañana, puede que no seas perseguido por la policía y la justicia, pero la ley del Karma,en la cual todas las religiones orientales creen, no te perdonará. Tienes que compartir las consecuencias, pues si no lo hubieses salvado, no podría haber asesinado. Eres su cómplice, inconsciente, ignorante, pero eso no cambia la ley. La ley tiene que cumplirse en cualquier condición.

Esta es la conclusión lógica de la teoría de la ley del Karma, la ley de la acción y sus consecuencias. Por esto en Oriente no ha habido revolución. Y la pregunta de por qué las mujeres se ven tan llenas de gracia y no frustradas como en Occidente, es muy simple de comprender. Ellas han aceptado su destino. La mujer occidental, por primera vez en la historia se está rebelando contra esas ideas ficticias acerca del destino, la ley del Karma, las vidas pasadas.

Es muy estúpida la idea de que hiciste algo en la vida pasada y la Existencia espere tanto tiempo para castigarte. ¿Quién va a llevar la cuenta de tantos millones de personas? Y todos sabemos que en la vida, cuando pones la mano... como le dije a un monje jaino que discutía conmigo acerca de la ley del Karma. Le dije: «No hay problema. Pon la mano en el fuego y veamos si te quemas ahora o en tu vida futura».

Las consecuencias siguen a la acción, inmediatamente. Le dije: «Pon la mano...» Y él dudó. Le dije: «¿Por qué dudas? Dispones de mucho tiempo... en tu próxima vida vas a quemarte». El dijo: «Es un modo extraño de argumentar. Me quemarás la mano ahora».

Le dije: «Esto te hace ver que en la naturaleza, en la vida, la acción es seguida por su consecuencia, de la misma forma que a ti te sigue tu sombra. No hay tal distancia: pasaste en la vida pasada y tu sombra pasa en esta vida; simplemente vemos una sombra y sabemos que alguien pasó por aquí en la vida pasada. Las consecuencias son la sombra».

Pero la mujer occidental tuvo que pasar por un período muy revolucionario que destruyó su contentamiento, su gracia, que siempre había tenido.Y esto la ha llevado al extremo; ha empezado a comportarse de un modo feo y grosero. No es una rebeldía con entendimiento, es sólo una actitud reaccionaria.

De las causas que transformaron a la mujer oriental en occidental, la primera es Karl Marx. El propuso y convenció a la intelligentsia del mundo de que la pobreza no tiene relación con ninguna vida pasada o el destino; que no es Dios quien decide que alguien tiene que ser pobre o ser rico. Es la estructura social, la estructura económica, la que decide quién es pobre, y esta estructura puede ser cambiada, pues no es una cosa hecha por Dios. No hay un Dios que lo haga; lo hace el hombre.

La revolución rusa probó, con la experiencia, que Karl Marx tenía razón, que la estructura puede ser cambiada. Los reyes pueden volverse paupérrimos y los paupérrimos, reyes.Y Dios no intervino para nada: «No puedes hacer esto; lo he escrito en sus frentes y no puedes cambiarlo». La familia completa del zar -diecinueve miembros, hombres, mujeres, viejos, jóvenes, niños, incluyendo un bebé de seis meses y un anciano de noventa y cinco años- ,toda la familia real, fue masacrada. Fueron descuartizados, y Dios no intervino diciendo: «¿Qué estáis haciendo con esta familia? Esa es una decisión mía. ¿Qué es lo que estáis haciendo con la gente? Yo les he hecho los dueños de casi una sexta parte del mundo». El imperio ruso era el más grande en aquellos días, y el Zar era el hombre más rico del mundo.

O sea que el primer golpe vino de Karl Marx. El segundo golpe vino de Sigmund Freud, porque él declaró que hombres y mujeres son iguales y pertenecen a la misma especie y cualquier teoría o filosofía que condene a la mujer, es puro machismo. Y después, el tercer golpe vino de la investigación de Masters y Johnson, que sacó a la luz el hecho de que durante siglos se ha privado a la mujer del orgasmo. Es la prueba de que el comportamiento del hombre ha sido verdaderamente inhumano. En lo que concierne a sus propias necesidades sexuales, él ha usado a la mujer, pero no ha permitido que ella disfrute del sexo.

Estas tres cosas han cambiado toda la atmósfera en Occidente, pero estas tres cosas no han penetrado todavía en la mente tradicional de Oriente. Como resultado, la mujer occidental está en pie de guerra, pero es un fenómeno reaccionario, por lo que no estoy a favor de lo que está pasando en el nombre de la liberación femenina. Quiero que la mujer se libere, pero no que se vaya al extremo opuesto. El Movimiento de Liberación de la Mujer se está desplazando al otro extremo, está tratando de vengarse, está tratando de hacer exactamente al hombre lo mismo que le ha hecho el hombre a la mujer. Esto es pura estupidez. El pasado es pasado, ya no está aquí, y lo que ha hecho el hombre ha sido inconsciente. No fue una conspiración consciente contra la mujer. Ni él era consciente, ni la mujer lo era.

El Movimiento de Liberación de las mujeres declara que ellas no quieren tener ninguna relación con los hombres; cortan toda relación con ellos. Están promoviendo el lesbianismo, algo paralelo a la homosexualidad: las mujeres aman sólo a otras mujeres y boicotean a los hombres. Esto es pura perversión. Y como reacción, las mujeres deben hacer a los hombres todo lo que ellos les han hecho a ellas: mal comportamiento, malos tratos, uso de palabras groseras -como lo han hecho siempre los hombres- ,fumar cigarrillos tal como los hombres. Naturalmente, ellas han perdido su gracia, su belleza... vistiéndose como los hombres lo hacen. Pero es un fenómeno extraño que tu vestimenta cambie tantas cosas. La mujer oriental tiene gracia y esta gracia se extiende a todo su cuerpo. La mujer occidental trata de competir con los cowboys, usando blue jeans, ropa de apariencia estúpida, cortes de pelo horribles. Piensan, quizás, que así ellas se vengan, cuando en realidad así se están destruyendo a sí mismas pues la venganza siempre destruye, la reacción siempre destruye. Me gustaría verlas como rebeldes.

Un rebelde sabe que errar es humano, y perdonar es más humano aún.

El pasado estuvo lleno de errores de toda clase. Desconectaos del pasado -inclusive la relación entre hombre y mujer-, comenzadlo todo a la luz de nuevos descubrimientos. Juntos encontrad nuevos modos de que la vida sea una experiencia hermosa, una danza de amor, sin toda la fealdad de lo que ha sucedido en el pasado. No debe repetirse. Es simplemente un movimiento pendular: el hombre hacía cosas estúpidas, ahora la mujer las hace.

Pero la humanidad, en conjunto, sigue sufriendo. No importa quién haga las estupideces, pero la humanidad no evoluciona. El hombre y la mujer tienen que llegar a un entendimiento. Tienen que perdonar el pasado y olvidarlo, y tienen que empezar otra vez con los nuevos descubrimientos, recordando una cosa: que la mujer no debería imitar al hombre porque su atracción, su belleza, posee una dimensión diferente. Si ella imita al hombre, pronto no será otra cosa que un calco del hombre; perderá su identidad.

Y la está perdiendo. De una forma muy sutil, el cuerpo obedece a la mente. El cuerpo de la mujer occidental está perdiendo su antigua gracia, los antiguos contornos. La mujer occidental ya no tiene aquellos pechos tan bellos que solía tener. ¿Qué pasó? El cuerpo sigue a la mente; ella tenía una curvatura preciosa, ahora se está convirtiendo en una línea recta. Y una mujer sin pechos, una línea recta, sin curvas en ningún lado, es un feo fenómeno, ¡es una desgracia muy grande! Pero su ropa afectará a su cuerpo, su actitud mental afectará a su cuerpo. No debería convertirse en un calco del hombre. Tiene que hacerse perfecta como mujer y crear tanta distancia entre ella y el hombre como le sea posible. Cuanto más grande sea la distancia, mayor será la atracción, mayor la belleza, mayor la gracia. La mujer tiene que encontrar su propia identidad.

Yo estoy absolutamente a favor de la liberación; liberación tanto para el hombre como para la mujer. Es una simple ley: el amo también se transforma en el esclavo de sus propios esclavos. El hombre ha esclavizado a la mujer, pero también él se ha vuelto su esclavo. Por eso no puedes encontrar a un marido que en realidad no esté sometido a su mujer; por lo menos yo todavía no lo he encontrado. He estado buscando a un marido que no esté sometido. Por fuera son todos leones, por lo menos miembros del Club de los Leones (*). En su casa no son más que ratones. Si lo comprendiesen, formarían un Club de Ratones. Eso sería la verdad, el Club de los Maridos Sometidos.

No puedes esclavizar a alguien sin convertirte en un esclavo. Lo que das a otros es lo que recibes a cambio. Da amor, recibirás amor. Da esclavitud, recibirás esclavitud. Des lo que des, vuelve a tí, de una u otra forma. Ambos necesitáis liberación, liberación del pasado, liberación de todos los errores, de todas las horribles ideas del pasado. Y tenéis que crear un mundo nuevo, un hombre nuevo, una nueva mujer.

Pero nada de esto está sucediendo en ningún sitio. Me gustaría que mi gente, especialmente las mujeres, crearan un auténtico Frente de Liberación de la Mujer, que no fuera reaccionario, que no surgiera de la rabia y el odio, sino de la comprensión, de la compasión, del amor y de la meditación. Entonces la mujer occidental no perdería su gracia, no perdería su contentamiento. De hecho, el hombre también puede tener más encanto si le permite a la mujer ser más encantadora. El hombre también puede ser más hermoso si deja que la mujer sea más hermosa. Pero esto significa crear más distancia; cuanto más alejados estén, más magnético el tirón, mayor la atracción, más grande la aventura. Ver a una mujer fumando cigarrillos, ¡sencillamente no puedo creer lo que ven mis ojos! ¿qué es lo que hará después? ¡Empezará a hacer pis de pie! Se siente obligada a hacer todo lo que el hombre ha estado haciendo. Todas las tonterías.

* N. del T.- En inglés en el original, «Lions Club»

La mujer tiene que mantenerse por encima de las reacciones y crear tanta gracia y belleza a su alrededor que el hombre también tenga que crear una individualidad más hermosa, un carácter más agraciado. Y su encuentro ya no tendría que ser más un matrimonio; se deberían encontrar solamente como amigos; una «amigabilidad», ni siquiera amistad. La palabra «amistad» le recuerda a uno las relaciones estructuradas. Esa estructura ha ahogado a toda la humanidad. Ahora ya no más estructuras; ahora «amigabilidad», y una profunda comprensión de que nada es permanente en la vida. Incluso el amor es una rosa; por la mañana bailando al viento, al sol, como si fuera a durar para siempre, con tanta grandeza, con tanta seguridad, con tanta autoridad; tan frágil y sin embargo tan fuerte contra el viento, contra la lluvia, contra el sol. Por la noche los pétalos se han marchitado y la rosa ha desaparecido. Eso no quiere decir que fuese ilusoria, simplemente significa que en la vida todo cambia. Y el cambio mantiene las cosas nuevas, frescas.

El día en que el matrimonio desaparezca, la vida tanto para el hombre como para la mujer será más sana y, ciertamente, más larga de lo que puedes llegar a imaginar. No serás ni capaz de pensar que clase de relación fue el matrimonio, porque el matrimonio es una manera de ir contra el cambio de la vida, creando de este modo cosas permanentes. Ambos se tornan pesados, aburridos. La vida pierde interés. De hecho, tienen que destruir sus intereses... sino, es un conflicto continuo. El marido no se puede interesar en ninguna otra mujer; la mujer no puede reir con ningún otro hombre. Son prisioneros el uno del otro; la vida se vuelve aburrimiento, una rutina. ¿Quién quiere vivir esa clase de vida? Las ganas de vivir se debilitan. Esto trae enfermedades, malestar, porque su resistencia contra la muerte no existe.De hecho están pensando en como acabar cuanto antes con todo el círculo vicioso; en lo más profundo de su corazón, quieren la muerte. Un deseo de muerte aparece.

Sigmund Freud fue el primero en descubrir que en el inconsciente del hombre había un deseo de muerte. Pero yo no estoy de acuerdo con Sigmund Freud. El deseo de muerte no es un deseo natural; es un subproducto del matrimonio, un derivado de una vida aburrida. Cuando uno empieza a sentir que la vida ya no es más una aventura, que no hay nuevos espacios, ni nuevos pastos, entonces, ¿para qué seguir viviendo? El sueño eterno de la tumba parece ser mucho más confortable, más lujoso, más dichoso.

En ningún animal, existe el deseo de morir. Ningún animal salvaje se suicida. Pero extrañamente, en un zoo se han encontrado animales cometiendo suicidio. Y si Sigmund Freud hubiera estudiado sólo a los animales del zoo, hubiese llegado a la conclusión de que existe un deseo de muerte, como existe un deseo de vida. Pero los animales del zoo no son auténticos animales. Y el matrimonio convierte a todo el mundo en animales de zoo: confinados, encadenados de mil sutiles maneras. Sigmund Freud no tenía ni idea de animales salvajes, ni de humanos salvajes.

Quiero que los seres humanos tengan algo de salvaje. Este es mi rebelde.

No formará parte del zoo, permanecerá libre. No irá contra la vida, fluirá con la vida. Si el hombre y la mujer se llegaran a entender, lo cual no es tan difícil porque es la cosa más sencilla, dejaríamos de ser animales de zoo; lograríamos liberarnos del zoo.

¡Esto es lo que nos hace falta...! Liberación del matrimonio. Y si la mujer creciera en su natural estado salvaje y el hombre creciera en su estado salvaje natural y como desconocidos se encontraran en «amigabilidad», su amor sería de gran profundidad, de inmensa alegría, una danza de suprema felicidad. No hay contrato, no hay ley, el amor es la ley en sí mismo.

Y cuando desaparezca se dirán adiós con gratitud uno al otro por todos estos bellos momentos que han vivido juntos, por todas las canciones que han cantado juntos, por todas las danzas bajo la luna llena, por todos esos momentos musicales a la orilla del mar.

Llevarán con ellos todos estos dorados recuerdos y se estarán agradecidos para siempre. Pero no se opondrán a la libertad del otro; su amor se lo prohibe. Su amor les debe dar más libertad. En el pasado les dio más esclavitud.

Hay una tremenda necesidad en Occidente de que la mujer empiece un nuevo Movimiento de Liberación, porque las líderes del actual Movimiento, no son meditadoras, no están en sus cabales; son mujeres perturbadas luchando contra hombres perturbados.

Se necesita tener algo de cordura.

Se necesita una profunda compasión, incluso para aquellos que te hicieron daño en el pasado de forma inconsciente; no fue intencional.

Pero el daño que el Movimiento de Liberación de la Mujer está haciendo al tratar de herir al hombre, sí que es intencionado. Esto es mucho más repugnante. No ha ido lejos y no hay muchas mujeres de acuerdo con esas reaccionarias. Un nuevo Movimiento de Liberación de la Mujer podría agrupar a millones de mujeres inteligentes y comprensivas.

Y este Movimiento tendría toda la ayuda por parte del hombre, porque no estáis luchando contra el hombre, estáis luchando contra el pasado, en el que tú has sufrido, en el que el hombre ha sufrido, en el que todo el mundo ha sufrido.

La rebelión no es contra el hombre como tal, es contra el pasado del hombre y la mujer juntos. Y entonces esta rebelión tendrá la calidad de religiosidad que aportará la gracia a la gente, gratitud a la gente. Espero que esté clara la diferencia que ha surgido entre la mujer oriental y la occidental. Esto no pasaba antes de este siglo.

He oído.

El presidente Ronald Reagan, mirando fijamente el fondo de un volcán griego comentó finalmente: «¡Parece el infierno!»

«¡Ah!, Vosotros los americanos», dijo el guía, «¡Estáis en todas partes!».

Las mujeres occidentales se han vuelto más cultas, han estado en todas partes. Se han dado cuenta de cosas de las que las mujeres orientales, son todavía absolutamente inocentes. En su inocencia hay gracia, una cierta belleza que no es de este mundo, que te da cierta indicación del más allá.

Ese tendría que ser el caso de cada mujer en el mundo. Cada mujer se puede convertir en la flecha hacia la divinidad; su gracia, su belleza, su amor, su devoción, te pueden mostrar el camino hacia los más altos reinos de tu ser, hacia los más grandes espacios de la consciencia.

Las mujeres no sólo son capaces de dar vida a niños, sino que también son capaces de darse vida a sí mismas, como buscadoras de la Verdad.

Pero este aspecto de la mujer todavía no ha sido explorado en absoluto.

Quisiera que mi gente rebelde explorara también esta dimensión.

El Rebelde

15 de Junio de 1987, por la mañana

 

 

EL MIEDO A LA

INTIMIDAD

 

Me siento muy aprisionada por el miedo a la intimidad y a perder totalmente el control con un hombre. Esta mujer desenfrenada se encuentra encerrada dentro de mí. Cuando, de tanto en tanto, la dejo salir, los hombres generalmente se aterrorizan, por lo que ella vuelve a hibernar; juega sobre seguro y está totalmente frustrada. ¿Por favor, podrías hablar sobre este miedo a la intimidad?

El género humano, especialmente el género femenino, padece muchas enfermedades.

Hasta ahora las mal llamadas civilizaciones y culturas han estado psicológicamente enfermas. Jamás se han atrevido siquiera a reconocer sus enfermedades y el primer paso de un tratamiento es reconocer que estás enfermo. La relación entre el hombre y la mujer ha sido particularmente antinatural.

Debemos recordar algunos hechos. Primero: el hombre tiene capacidad para un solo orgasmo; la mujer está capacitada para tener múltiples orgasmos. Esto ha creado un tremendo problema. No hubiese habido ningún problema si no se les hubiese impuesto el matrimonio y la monogamia; parece ser que no era esa la intención de la naturaleza.

En segundo lugar, la experiencia sexual del hombre es local, genital. Este no es el caso de la mujer. Su sexualidad, su sensualidad, están extendidas por todo su cuerpo. Ella precisa más tiempo para excitarse y antes de que llegue a estar realmente excitada, el hombre ha terminado. Le da la espalda y empieza a roncar. Durante miles de años, millones de mujeres alrededor del mundo han vivido y muerto sin conocer el más extraordinario regalo natural: el goce orgásmico. Era una protección para el ego del hombre. La mujer necesita un largo juego amoroso para que todo su cuerpo empiece a estremecerse de sensualidad, pero aquí surge el peligro, ¿qué hacer con su capacidad de múltiples orgasmos?

Enfocado científicamente, el sexo no debiera ser tomado tan en serio y se podría invitar a algunos amigos para darle a la mujer la posibilidad de experimentar todo el espectro de sus posibilidades orgásmicas, o bien habría que usar un vibrador científicamente concebido. Pero en ambos casos hay problemas. Si usas vibradores, ellos pueden darle a la mujer todos los orgasmos que sea capaz de sentir; pero una vez que la mujer los haya conocido... el órgano masculino le parecerá tan poca cosa que podría llegar a elegir un instrumento científico, un vibrador, en lugar de un amante. Y si permitieras que algunos amigos se uniesen a vosotros, se convertiría en un escándalo social; te estás entregando a una orgía.

Así es que el hombre encontró una fórmula más simple y es que la mujer no debe moverse mientras él le hace el amor; debe quedarse casi tan quieta como un cadáver. Y la eyaculación del hombre es rápida, dos minutos, a lo sumo tres; para entonces la mujer ni siquiera se ha dado cuenta de lo que se ha perdido.

Con respecto a la reproducción biológica, el orgasmo no es una necesidad. Pero en lo que concierne al crecimiento espiritual, el orgasmo es una necesidad.

Se me ha preguntado, una y otra vez, por qué muy pocas mujeres se Iluminaron. Entre otras, la razón más importante es que nunca han probado el sabor de un orgasmo. La ventana al amplio cielo nunca se abrió. Vivieron, engendraron niños y murieron.

En Oriente, incluso ahora, es muy difícil encontrar a una mujer que sepa lo que es un orgasmo. Se lo he preguntado a mujeres muy inteligentes, educadas, cultas; ellas no tienen ni idea de lo que es. De hecho, en las lenguas orientales no hay ninguna palabra que pueda usarse como traducción de «orgasmo». No hacía falta; simplemente nunca se tocó este tema.

Y el hombre ha enseñado a la mujer que sólo las prostitutas gozan con el sexo. Ellas gimen, suspiran, gritan y se vuelven casi locas; para ser una dama respetable no deberías hacer tales cosas. Así que la mujer queda tensa y se siente profundamente humillada; ha sido usada. Y muchas mujeres me han comentado que después de hacer el amor, cuando sus maridos están roncando, han llorado.

Una mujer es casi como un instrumento musical; todo su cuerpo tiene una inmensa sensibilidad y esa sensibilidad debe ser estimulada. Así que el juego amoroso es necesario. Y después de hacer el amor, el hombre no debería dormirse; eso es repugnante, incivilizado, bárbaro, de mala educación. La mujer que te ha dado tanto placer necesita también caricias después, aunque sólo sea por gratitud.

Tu pregunta es muy importante y será cada vez más importante en el futuro. Este problema tiene que ser solucionado, pero el matrimonio es una barrera, la religión es una barrera, tus viejas y podridas ideas son barreras. Ellas están impidiendo que la mitad de la humanidad sea feliz y hacen que toda su energía -que debería florecer en la alegría- se vuelva agria, venenosa; se emplee en quejas, en incordiar. Si no fuese así todas esas quejas y esas ganas de causar molestias, desaparecerían.

El hombre y la mujer no deberían estar sujetos a un contrato como el matrimonio. Deberían estar enamorados, pero deberían mantener su libertad. No se deben nada el uno al otro.

Y la vida tendría que ser más variable. Una mujer relacionándose con muchos amigos, un hombre estableciendo contacto con muchas mujeres; ésta debería ser la regla. Pero sólo es posible si el sexo se toma como un juego, como algo divertido. No es un pecado, es divertido. Y desde la aparición de la píldora ya no hay miedo de tener niños. El hombre aún no conoce todo lo que la píldora implica. Era difícil en el pasado, porque hacer el amor significaba más y más niños. Eso estaba destruyendo a la mujer, ella estaba siempre embarazada; y estar embarazada y dar a luz a doce o veinte niños es una experiencia torturante.

Pero el futuro puede ser totalmente diferente y la diferencia no vendrá del hombre. Tal como Marx dijera con respecto al proletariado: «Proletarios del mundo, uníos, no tenéis nada que perder y todo por ganar...». El vio la sociedad dividida en dos clases: los ricos y los pobres.

Yo veo la sociedad dividida en dos clases: hombres y mujeres.

El hombre ha seguido siendo el amo durante siglos; la mujer, la esclava. Ella ha sido subastada, ha sido vendida, ha sido quemada en la hoguera. A la mujer se le ha vejado con toda clase de actos inhumanos.

El único modo de cambiar el status de la mujer parece ser otorgar a la ciencia una total libertad para transformar la relación entre el hombre y la mujer y que se abandone la idea del matrimonio, que es absolutamente repugnante, porque es simplemente una especie de propiedad privada. Los seres humanos no pueden ser propiedad privada, no son bienes.Y el amor debe ser tan sólo un alegre juego. Si quieres niños, los niños deberían pertenecer a la sociedad para que así no se catalogue a la mujer como madre, como esposa, o como prostituta. Estas etiquetas deberían desaparecer.

Tú dices: «Me siento muy aprisionada por el miedo a la intimidad y a perder el control totalmente». Toda mujer tiene miedo, porque si pierde el control con un hombre, el hombre se aterra. No lo aguanta; su sexualidad es muy pequeña. Siendo él el que da, pierde energía al hacer el amor. La mujer no; al contrario, se siente nutrida. Ahora bien, deben tenerse en cuenta estos hechos. El hombre durante siglos, ha obligado a la mujer a controlarse y la ha mantenido a distancia, sin permitirle jamás demasiada intimidad. Todas sus palabras sobre el amor son «caca-de-vaca»(*).

«Esta mujer desenfrenada se encuentra encerrada dentro de mí. Cuando, de vez en cuando la dejo salir, los hombres

 

* N. del T.- En inglés, en el original, «bullshit»

generalmente se aterrorizan, por lo que ella vuelve a hibernar; juega sobre seguro y está totalmente frustrada». Esta no es sólo tu historia, es la historia de todas las mujeres. Todas viven en un estado de profunda frustración. Sin encontrar salida, sin saber lo que les han quitado, tienen un solo camino abierto: las encontrarás en las iglesias, en los templos, en las sinagogas, rezando a Dios. Pero este Dios, también es un machista. En la trinidad cristiana no hay lugar para una mujer. Todos son hombres: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Es un club de hombres gay.

Recuerdo que cuando al principio Dios creó el mundo, El creó al hombre y a la mujer del barro y luego les insufló vida. Los hizo iguales. Pero mirando al mundo puedes entender que cualquiera que lo creó fue un poco estúpido.

Creó al hombre y a la mujer y les hizo una cama demasiado pequeña para dormir en ella. Eran iguales, la cama era tan pequeña que sólo una persona podía dormir en ella, pero la mujer insistió: ella dormiría en la cama y él lo haría en el suelo. Y el hombre tenía el mismo problema; él no estaba dispuesto a dormir en el suelo. Te sorprenderá saber que la primera noche de la existencia fue el inicio de la guerra de almohadas.

Tuvieron que ir a ver a Dios. Y la solución era muy simple, sólo había que hacer una cama doble; cualquier carpintero podía haberla hecho. Pero Dios es un hombre y tiene tantos prejuicios como cualquier otro hombre: demolió a la mujer, la destruyó. Y entonces creó a Eva; pero ahora la mujer ya no era igual al hombre, había sido creada de una de las costillas de Adán, así que fue hecha para servir al hombre, para cuidarle, para ser usada por él.

Los cristianos no te cuentan toda la historia. Empezaron su historia con Adán y Eva, pero Eva ya estaba reducida a un estado de esclavitud. Y desde ese día la mujer ha vivido en esclavitud de miles de maneras. No se le ha permitido ser económicamente independiente. Por lo que respecta a la educación no se le ha permitido ser igual al hombre porque entonces podría ser económicamente independiente. En el plano religioso, no se le ha permitido leer las escrituras o escuchar a otro leyéndolas.

A la mujer le han cortado las alas de muchas formas.

Y el peor de los daños que le han hecho es el matrimonio, porque ni el hombre ni la mujer son monógamos; psicológicamente son polígamos. Así que toda su psicología ha sido forzada en contra de su propia naturaleza. Y debido a que la mujer dependía del hombre, tuvo que soportar toda clase de insultos, porque el hombre era el amo, era el propietario, poseía todo el dinero.

Para satisfacer su naturaleza polígama, el hombre creó a las prostitutas.

Las prostitutas son un subproducto del matrimonio.

Y esta repugnante institución, la prostitución, no desaparecerá del mundo a menos que desaparezca el matrimonio. Es su sombra. Porque el hombre no quiere estar atado a una relación monógama y él es el que tiene la libertad de movimiento, el que tiene el dinero, el que tiene la educación y el que tiene todo el poder. Inventó a las prostitutas.

Y destruir a una mujer convirtiéndola en prostituta es el peor crimen que puedas cometer.

Y lo más extraño es que todas las religiones están en contra de la prostitución, a pesar de ser ellas la causa. Todas están a favor del matrimonio y no pueden ver el simple hecho de que la prostitución es una consecuencia del matrimonio.

Ahora el Movimiento de Liberación de la Mujer está tratando de imitar todas las estupideces que el hombre le ha hecho a la mujer. En Londres, en Nueva York, en San Francisco, puedes encontrar hombres prostitutos. Ese es un fenómeno nuevo. Este no es un paso revolucionario, es un paso reaccionario.

El problema es que si no pierdes el control cuando haces el amor, no tendrás una experiencia orgásmica. Así que por lo menos mi gente debería entender que la mujer gemirá, suspirará y gritará. Y es porque todo su cuerpo está involucrado, totalmente involucrado. Tú no necesitas tener miedo de esto. Es una experiencia tremendamente curativa; ella ya no te fastidiará, no te hará constantes reproches, porque toda su energía que se había vuelto malévola, se ha transformado en inmensa alegría. Y no tengas miedo de los vecinos; es su problema si se preocupan por tus gemidos y tus gritos, no es tu problema. Tú no se lo estás impidiendo...

Haz que tu amor sea realmente una fiesta, no lo conviertas una aventura fugaz. Baila, canta, toca música y no permitas que el sexo sea cerebral. El sexo cerebral no es auténtico; el sexo debe ser espontáneo.

Crea la situación. Tu dormitorio debe ser un lugar tan sagrado como un templo. No hagas ninguna otra cosa en él; canta, baila y juega, y si el amor surge por si solo, como algo espontáneo, te sorprenderás enormemente al comprobar que la biología te ha dado un vislumbre de la meditación. Y no te preocupes por la mujer que se está volviendo loca. Ella tiene que volverse loca; todo su cuerpo está en un espacio totalmente diferente.

No puede seguir controlándose, si se controla permanecerá como un cadáver.

Millones de personas están haciendo el amor con cadáveres.

He oído una historia sobre Cleopatra, una de las mujeres más bellas. Cuando murió, de acuerdo con los antiguos ritos egipcios, su cuerpo no se quemó hasta el tercer día. En estos tres días fue violada; un cuerpo muerto. Cuando me enteré de ello, me sorprendí. ¿Qué clase de hombre pudo haberla violado? Pero después pensé que quizá no fuese tan raro. Todos los hombres han reducido a las mujeres a cadáveres, por lo menos mientras hacen el amor.

Cuando los misioneros cristianos llegaron a Oriente, se sorprendieron al darse cuenta que ellos sólo conocían una posición: el hombre encima de la mujer, porque así el hombre tiene más movilidad y la mujer yace debajo de él, como un cadáver.

Que el hombre esté encima es poco civilizado; la mujer es más frágil. Pero la razón por la que los hombres han elegido colocarse encima, es que así pueden mantener a la mujer controlada. Aplastada bajo la bestia, la belleza está controlada. La mujer ni siquiera debe abrir los ojos, eso es cosa de prostitutas. Debe comportarse como una dama. Esta posición, con el hombre sobre ella, es conocida en Oriente, como la posición del misionero.

Se avecina una gran revolución en la relación entre el hombre y la mujer. En los países evolucionados del mundo, se están desarrollando institutos donde te enseñan como amar. Es lamentable que hasta los animales sepan como hacer el amor y que al hombre se le tenga que enseñar. Y en estas enseñanzas, lo fundamental es el juego amoroso, anterior y posterior al sexo mismo. ¡Entonces el amor se convierte en una experiencia tremendamente sagrada!

Deberías abandonar «...el miedo a la intimidad y a perder totalmente el control con un hombre». Deja que el idiota tenga miedo; si quiere asustarse, eso es asunto suyo. Tú deberías ser auténtica y fiel a ti misma. Te estás mintiendo, te estás engañando, te estás destruyendo.

¿Qué hay de malo en que el hombre se asuste y salga corriendo desnudo de la habitación? ¡Cierra la puerta! Deja que todo el vecindario se entere de que este hombre está loco. Pero tú no necesitas controlar tus posibilidades de tener una experiencia orgásmica.

La experiencia orgásmica es una experiencia de fusión y disolución, sin ego ni mente, sin noción del tiempo.

Esto puede desencadenar en tí el deseo de encontrar el modo en que, sin un hombre, sin compañero alguno, puedas dejar la mente, puedas dejar el tiempo y puedas entrar en la alegría orgásmica por tí misma. A ésto yo le llamo auténtica meditación.

No te preocupes, disfruta de todo el juego, diviértete con ello. Si un hombre se aterra, ¡hay millones de hombres! Algún día encontrarás un loco que no se espante.

The Razor´s Edge

(El filo de la navaja)

10 de Marzo de 1987, por la mañana

 

 

LA CONSPIRACION DEL HOMBRE

 

¿Por qué me resulta tan difícil ver el valor de mis cualidades femeninas? Hay algo en mí que las juzga como débiles y siente que son incapaces de sobrevivir.

Es la prolongada condena de las cualidades femeninas que ha penetrado profundamente en la sangre y en los huesos de la mujer. Es la conspiración del hombre para sentirse superior a la mujer, lo cual no es cierto.

El hombre es consciente, en lo más hondo de sí, de que la mujer tiene algo que a él le falta. En primer lugar, la mujer le atrae, es bella. Se enamora de la mujer; la mujer es casi como una adicción para él y de ahí surge el problema.

Este sentimiento de dependencia, que todos los hombres sienten, les hace reaccionar de tal manera que tratan de manejar a la mujer como si fuera una esclava, una esclava espiritual. Además el hombre tiene miedo porque ¡ella es tan bonita! Es hermosa no sólo para él, sino para cualquiera que entre en contacto con ella. Así surgen tremendos celos en la mente egoísta y machista del hombre. El ha hecho con la mujer lo que Maquiavelo sugiere a los políticos; el matrimonio es también política. Maquiavelo ha sugerido que la mejor forma de defensa es el ataque. Y el hombre ha puesto en práctica esta idea durante siglos; muchos siglos antes de que Maquiavelo la reconociera y formulara como punto fundamental en todas las esferas políticas. En cualquier lugar donde haya alguna clase de dominación, el ataque es ciertamente la mejor forma de defensa. Defendiéndote, ya estás perdiendo terreno; ya te has aceptado como la parte perdedora. Estás simplemente protegiéndote.

Cientos de invasores llegaron a India, pequeños grupos de invasores que conquistaron este vasto país que es un sub-continente, un mundo en sí mismo. Para el fin de este siglo, un hombre de cada cuatro será indio. Esto es una cuarta parte de la humanidad.

En este país hay libros sagrados como el Manusmriti (*), de 5.000 años de antigüedad, sugierendo que si quieres tener paz en tu casa, es absolutamente necesario darle una buena paliza a la mujer de vez en cuando. Debe ser mantenida casi en prisión. Y así ha vivido, en distintas culturas, en diferentes países, pero su encarcelamiento no ha cambiado. Y todo simplemente porque el hombre quería probar su superioridad... Recuerda, cada vez que quieres probar algo, estás sólo indicando que no eres eso.

La verdadera superioridad no necesita de pruebas, ni de evidencia, ni de testigos, ni de argumentos. La auténtica superioridad es reconocida de inmediato por cualquiera que tenga tan sólo un poco de inteligencia. La verdadera superioridad tiene su propia fuerza magnética.

Debido a que el hombre ha condenado a la mujer -y tuvo que hacerlo para poder controlarla- la ha reducido a una categoría casi infrahumana. ¿Qué clase de miedo lo ha empujado a hacer esto? Es pura paranoia... El hombre compara continuamente y encuentra que la mujer es superior. Por ejemplo, haciendo el amor a una mujer el hombre es muy inferior, porque sólo puede tener un orgasmo a la vez, mientras que una mujer puede tener al menos media docena, una cadena; múltiples orgasmos. El hombre se siente sencillamente desamparado, no puede proporcionar a la mujer estos orgasmos.

Esto ha creado en el mundo una de las mayores desgracias. Como no puede proporcionarle múltiples orgasmos ha tratado de no darle ni siquiera el primer orgasmo... El sabor del orgas-

 

* N.del T.- El libro de las leyes de Manú.

mo puede crear para él un peligro. Si la mujer sabe qué es el orgasmo, terminará por darse cuenta de que un solo orgasmo no satisface; al contrario, provoca más sed. Pero el hombre ya está exhausto. Lo más astuto, entonces, es impedir sepa que existe algo como el orgasmo.

Es sólo en este siglo que hemos reconocido un cierto estado orgásmico al hacer el amor. Ningún manual sexual, ningún tratado sobre el sexo, escrito en Oriente u Occidente, menciona siquiera la palabra «orgasmo». Parece ser una conspiración. Vatsyayana -el primer hombre en la historia que escribió sobre la energía sexual y que la exploró científicamente- escribió el primer tratado de sexología hace 5.000 años: los Kamasutras o aforismos sobre sexo.

Penetró en el tema lo más profundamente posible, desde todos los ángulos; no pasó por alto ni el más mínimo detalle. Describe ochenta y cuatro posiciones para hacer el amor. No puede ser más perfecto, no es posible encontrar la 85ª posición. Su trabajo ha sido exhaustivo. Pero ni siquiera Vatsyayana menciona el orgasmo. Es simplemente increíble. Un hombre que ha investigado tan profundamente el sexo, no se ha cruzado con la existencia del orgasmo.

No; me da la impresión de que está escondiendo una realidad, y esconder una realidad es un crimen porque se permite que lo falso continúe como si fuera la verdad. Y no es un simple hecho referido a la geografía o a la química; es lo más importante de la vida humana.

La experiencia del orgasmo, no sólo te proporciona el placer supremo que puede experimentar el cuerpo, sino que te proporciona también la certeza de que esto no es todo. Abre una puerta. Te hace consciente de que has estado mirando hacia fuera innecesariamente. Tu verdadero tesoro está dentro de tí.

La meditación ha sido descubierta por gente que ha gozado de profundas experiencias orgásmicas. La meditación es un subproducto de la experiencia orgásmica. No hay otra forma de encontrar la meditación. El orgasmo te introduce de forma natural a un estado de meditación: el tiempo se detiene, el pensamiento desaparece, el ego no está más. Eres pura energía. Por primera vez comprendes que no eres el cuerpo y tampoco la mente; eres algo que trasciende a ambos: una energía consciente.

Y una vez que entras en la dimensión de la energía consciente, comienzas a tener las experiencias más hermosas de la vida, las más luminosas, las más poéticas, las más creativas. Por un lado, te dan satisfacción y alegría en lo que concierne al cuerpo, a la mente y al mundo. Y por el otro, crean un inmenso y divino descontento, porque la experiencia que has tenido es importante, pero esta misma experiencia te da la certeza, sin razón alguna, de que más allá de ésta ha de haber mayores experiencias.

Antes de conocer algo del orgasmo, nunca habías ni soñado con él. Ahora lo conoces. Esto será un incentivo para que busques e investigues. ¿Hay algo más jugoso, más delicioso, más psicodélico que lo que puede ser experimentado con cualquier droga psicodélica?

Esta búsqueda condujo al hombre a la meditación.

Fue una simple comprensión de lo que es la experiencia orgásmica.

¿Qué es lo que ocurre? El tiempo se detiene, el pensamiento desaparece. Ya hay sentimiento de «yo». Hay un sentimiento de «ser», puro, existencial, sin ego incorporado a él. «Yo», «mí», «mío», todo ha quedado atrás. Esto te da la clave para la meditación. Si consigues trascender el tiempo, trascender la mente, entrarás en el espacio orgásmico solo, sin necesidad de una mujer o un hombre. Para ser exacto, la meditación es un orgasmo no sexual.

Pero durante siglos, media humanidad no ha conocido el orgasmo. Y porque la mujer no ha conocido el orgasmo, no pienses que el hombre ha estado en mejor posición. Al no provocar un orgasmo en la mujer, también él ha perdido su propio orgasmo. Así, la mujer ha perdido algo increíblemente hermoso, algo sagrado en la tierra y el hombre también ha perdido algo.

El orgasmo no es lo único en lo que la mujer es poderosa. En cualquier parte del mundo, la mujer vive cinco años más que el hombre; la expectativa media de vida de la mujer es cinco años mayor que la del hombre. Lo que significa que tiene mayor resistencia, mayor vigor. Las mujeres enferman menos que los hombres. Y aún cuando enferman, se curan con mayor rapidez que los hombres. Esto son datos científicos.

Por cada cien niñas, nacen ciento quince niños. Uno se pregunta, ¿por qué ciento quince? Pero la naturaleza lo sabe mejor. Cuando llegue el momento de casarlos, quince chicos habrán desaparecido. Sólo quedarán cien chicos y cien chicas. Las chicas no mueren tan fácilmente...

Las mujeres enloquecen menos que los hombres. En realidad los hombres se vuelven locos con el doble de frecuencia que ellas. Y aún, pese a todos estos factores establecidos por la ciencia, continua la superstición de que el hombre es más fuerte. Sólo en un aspecto es más fuerte; y éste es que tiene un cuerpo musculoso, es un buen trabajador manual. En cualquier otro terreno siente -y ha sentido durante siglos- un profundo complejo de inferioridad. Para eludir este complejo, la única manera es reducir a la mujer a una posición inferior. Y esta es la única cosa en la que el hombre es más poderoso: en forzar a la mujer. Es más cruel, es más violento y ha obligado a la mujer a aceptar la idea absolutamente falsa de que es débil. Y para probar que la mujer es débil el hombre se ve obligado a condenar todas las cualidades femeninas. Ha de decir que son debilidades y que todas esas cualidades juntas hacen de la mujer un ser débil.

La verdad es que la mujer posee todas las grandes cualidades y cada vez que un hombre se Ilumina alcanza precisamente las cualidades que ha estado condenando en las mujeres. Las cualidades que se consideran débiles son todas las cualidades femeninas. Y lo extraño es que todas las grandes cualidades caen dentro de esta categoría. Lo que queda son sólo las cualidades animales, brutales.

La fuerza tiene muchas dimensiones. El amor tiene su propia fuerza. Por ejemplo: llevar un niño dentro de su seno durante nueve meses requiere fuerza, temple, amor. Ningún hombre podría sobrellevarlo.

Se podría colocar un útero artificial en un hombre -y hoy la tecnología científica ha llegado al punto en que sería implantar un útero de plástico en el hombre, pero no creo que pudiera sobrevivir nueve meses. Ambos se arrojarían al océano.

Es difícil darle vida a otra alma, proveer de un cuerpo a otra alma, darle un cerebro y una mente a otra alma. La mujer comparte con todo el corazón y da al niño todo lo que puede. E incluso, después del nacimiento, no es fácil criar hijos. A mí me parece la cosa más difícil del mundo.

Los astronautas y Edmond Hillary... esta gente tendría que tratar primero de criar hijos. Sólo así podríamos aceptar que han hecho algo escalando el Everest; de lo contrario no tiene sentido. Aunque hayas llegado a la luna y caminado por ella, poco importa; esto no te hace más fuerte.

Un niño, tan vivo, tan volátil, desbordando tanta energía, en pocas horas te agota. Nueve meses en el vientre y luego unos años... Haz la prueba de pasar una sola noche con un bebé pequeño en tu cama. Durante esa noche en tu casa, algo sucederá: o bien el niño te mata, o bien lo matas tú. Lo más probable es que tú lo mates, porque los niños son los seres más odiosos del mundo. Están tan frescos y quieren hacer tantas cosas, y tú estás muerto de cansancio. Quieres dormir y el niño está completamente despierto y quiere hacer toda clase de cosas y quiere tu opinión, y las preguntas... Y si ninguna de estas estrategias funciona, quiere ir al baño. Tiene sed... Tiene hambre a mitad de noche.

No creo que exista un hombre que pueda tolerar un embarazo o criar un niño. Esta es la fuerza de la mujer. Pero es una fuerza diferente. Existe una fuerza destructiva y una fuerza creativa. Hay una fuerza que es de odio y otra fuerza que es de amor.

Amor, confianza, belleza, sinceridad, veracidad, autenticidad..., todas son cualidades femeninas, y son superiores a cualquiera de las cualidades del hombre. Pero todo el pasado ha sido dominado por el hombre y sus cualidades. Naturalmente, en la guerra el amor no sirve, la verdad no sirve, la belleza es inútil, la sensibilidad estética no sirve. En la guerra hace falta un corazón más duro que las piedras. En la guerra sólo se necesita odio, furia, la locura de destruir.

En tres mil años el hombre ha entablado cinco mil guerras. Sí, también esto es fuerza, pero indigna de seres humanos. Es fuerza que deriva de nuestro legado animal. Pertenece al pasado, que ya se ha ido y las cualidades femeninas pertenecen al futuro, que está llegando.

No hace falta que te sientas débil por tus cualidades femeninas. Deberías de estar agradecido a la Existencia por haber recibido como regalo de la naturaleza aquello que el hombre necesita ganar.

El hombre debe aprender a amar. Debe aprender la manera de permitir que el corazón sea el amo y la mente su sirviente obediente. El hombre debe aprender estas cosas; la mujer las trae consigo. Pero condenamos todas estas cualidades y las llamamos debilidades. Aún en los casos en que se eligió a mujeres como individuos extraordinarios, mira lo que eligieron. Se eligió al hombre porque se escogieron las cualidades del hombre que estaban presentes en la mujer.

Por ejemplo, Juana de Arco tenía todas las cualidades de un hombre. La reina de Jhansi, en India, tenía todas las cualidades del hombre. Podía luchar con su espada, podía matar gente sin problemas. Estas son las mujeres que la historia ha elegido y a las que los historiadores han rendido gran tributo.Y no representan a la mujer; en realidad han sido elegidas por esta razón, porque son calcos del hombre.

El Movimiento de Liberación de la Mujer debe aprender algo fundamental: a no imitar al hombre y a no escuchar lo que éstos dicen de las cualidades femeninas y de la personalidad femenina.

Desecha todas las ideas que el hombre ha estado poniendo en tu cabeza.

Desecha también las ideas del Movimiento de Liberación de la Mujer porque te están metiendo tonterías en tu cabeza. Su tontería es que están tratando de probar que el hombre y la mujer son iguales. No lo son, y cuando digo que no son iguales, no trato de decir que alguien es superior y alguien es inferior. Quiero decir que son únicos.

Mujeres son mujeres y hombres son hombres, no es cuestión de comparar. La igualdad está fuera de discusión. No son iguales ni desiguales. Son únicos.

Disfruta de tus cualidades femeninas, haz de ellas poesía. Son la más valiosa herencia de la naturaleza. No las rechaces sólo porque el hombre no las tiene.

Me gustaría que el mundo entero estuviera lleno de cualidades femeninas. Sólo entonces desaparecerían las guerras, sólo así desaparecería el matrimonio, sólo así desaparecerían las naciones. Sólo entonces es posible tener un solo mundo, un mundo amoroso, pacífico, silencioso y bello.

Deja de lado todos los condicionamientos que has recibido del hombre. Encuentra tus propias cualidades y desarróllalas.

Ni tú debes imitar al hombre, ni él debe imitarte. No hace falta ningún conflicto entre ambos, porque tú eres hombre y mujer al mismo tiempo, simultáneamente.

En vez de crear un conflicto, todo mi trabajo es indicarte el camino, la manera de crear toda una orquesta con todas tus cualidades. Así alcanzarás la plenitud como ser humano.

Sermons in Stones

(Sermones en las piedras)

Capítulo 17, 1987

 

TU ACTITUD MACHISTA HIERE

 

Odio a las mujeres.

¿Por qué pones a las mujeres en el camino del Tao?

La mujer es lo que el hombre ha hecho de ella. Es un círculo vicioso. La mujer tiene tanta inteligencia como cualquier hombre, porque la inteligencia no tiene relación con las hormonas sexuales. ¿Crees tú que si convirtieras a un Albert Einstein en mujer por medio de la cirugía plástica, perdería su inteligencia? Seguiría siendo Albert Einstein, pero con cuerpo de mujer. La diferencia está únicamente en los cuerpos, la diferencia no es de consciencia, ni de inteligencia.

Pero desgraciadamente, el hombre decidió reprimir a la mujer.

Durante siglos no ha estado claro para los historiadores el porqué tuvo que suceder de esta manera. Pero, las últimas investigaciones psicológicas, aclaran muy bien porqué ocurrió: sucedió porque el hombre siente un profundo complejo de inferioridad respecto a la mujer.

Y la raíz básica de este sentimiento, proviene de la capacidad de la mujer para ser madre. Ella es la fuente de la vida, ella crea la vida. El hombre es incapaz de ello. Este fue el motivo para cortarle las alas de libertad, de educación, a todas las mujeres y confinarlas a un hogar-prisión y reducirlas a una fábrica de reproducción, para que el hombre pueda, así, olvidar su inferioridad.

La mujer tuvo que ser rebajada para que el hombre pudiera sentirse cómodo, para que su ego pudiese sentir que ahora no existe ninguna competencia con la mujer.

La mujer no es la causante de todo su mal genio. La han torturado durante miles de años.

Ninguna sociedad en el mundo la ha aceptado como igual al hombre. Ninguna cultura del pasado le ha dado el mismo respeto que le ha dado al hombre. Al contrario, han tratado de forzarla a una existencia inhumana.

Y la razón de que la mujer no se rebelara contra hechos semejantes es simple: la misma maternidad, una vez más. Durante los nueve meses que está embarazada, se vuelve absolutamente dependiente; particularmente en una sociedad que vive de la caza. Y a propósito, me gustaría recordaros que la sociedad en la que estáis viviendo ahora, en la que existen casas, en la que existen ciudades, es una contribución de la mujer, no del hombre. La casa es la contribución de la mujer.

El hombre cazaba. La mujer quedaba reducida a un pequeño espacio; naturalmente, comenzó a decorarlo, a limpiarlo, a embellecerlo, y así se apegó a él. En una sociedad de cazadores, los nómadas tenían que moverse de un lado a otro... porque cuando la caza no les proporcionaba suficiente alimento tenían que desplazarse hacia donde estuviesen los animales. No podían tener ciudades permanentes, sólo tenían tiendas, no casas.

Y puedes observarlo, cuando un hombre está solo, su casa parece una tienda; no es como una casa. Sin una mujer, sigue siendo una tienda, es un lugar de paso, sólo un techo sin nada sagrado bajo él. Tan pronto como la mujer entra, la tienda comienza a transformarse en casa y finalmente en hogar.

En las sociedades cazadoras, la función de la mujer se reducía a la reproducción; estaba embarazada permanentemente. Ese se volvió su fracaso. No pudo pelear, no pudo rebelarse, tuvo que someterse, tuvo que rendirse y, por supuesto, en contra de su voluntad. Nadie se esclaviza voluntariamente.

Cuando alguien quiere someterse voluntariamente a la esclavitud, no hay problema, pero millones de mujeres han sido forzadas a la esclavitud sin desearlo. Naturalmente ellas tratan de vengarse de formas indirectas...

Tu actitud machista hiere.

Es simplemente una reacción inconsciente y tienes que estar atento a la reacción para que desaparezca. Es indigno de tu parte; está mostrando algo tuyo y no acerca de la mujer. Es tu rabia, es tu odio. Si miraras la historia...

En muchos pueblos, las mujeres no pueden entrar en los templos. En algunas religiones pueden entrar, pero tienen un sector aparte; no es el mismo que el del hombre. En ninguna religión la mujer es aceptada como aspirante del crecimiento supremo de la consciencia. Es indigna, no por alguna razón particular, sino por el simple hecho de ser mujer; su crimen es ser mujer. Y puede evolucionar, pero primero tiene que cumplir una condición: tiene que nacer como hombre.

Estas son formas sutiles de humillación, de apartar a la mujer del mundo del poder, del mundo donde todo está sucediendo. La mujer no es parte de él. Ella no es parte de tus guerras, no es parte de tus negocios, no es parte de tus religiones. La sociedad está hecha por el hombre. Las mujeres están viviendo en una sociedad que no está hecha para ellas, ni por ellas; es una sociedad que no las considera en absoluto.

Tu rabia hacia la mujer es digna de ser observada. Tal vez, tu rabia es realmente contra ti mismo, tu rabia es contra el hombre, por lo que el hombre le ha hecho a la mujer.

Las mujeres han sido víctimas. No puedes enojarte contra ellas. En la casa, el marido es la víctima y puede decirse, sin duda alguna, que todo marido está dominado por su mujer; todo marido inteligente tiene que estarlo; sólo algunos idiotas no pueden estarlo. Pero este es el precio que todo hombre debe pagar, por lo que el género masculino, durante miles de años, ha venido haciendo al género femenino.

Si quieres liberarte de tu ira contra las mujeres, tendrás que hacer una profunda limpieza general en tu interior y ver que la mujer es la víctima. Y, al ser la víctima y no tener formas positivas de resistir, de pelear, ha encontrado formas indirectas: quejas, gritos, pataletas. Simplemente son esfuerzos sin esperanzas. Y, naturalmente, su rabia contra toda la humanidad se centra en un hombre: el marido.

La libertad de la mujer será también la libertad del hombre. El día en que la mujer sea aceptada como igual, con las mismas oportunidades para crecer, el hombre repentinamente se encontrará libre del mal genio que soportó de la mujer. Ya es hora; el hombre ha alcanzado cierto grado de madurez.

Podemos crear un mundo juntos, con hombres y mujeres, compartiendo su mundo interior, sus visiones, sus sueños. Porque son distintos, sus sueños son diferentes. Sus contribuciones a la sociedad serán diferentes. Y si una sociedad puede ser creada con la participación por igual, de hombres y mujeres, esa sociedad será, por primera vez, la sociedad más rica del mundo.

Sermons in Stones

(Sermones en las piedras)

Capítulo 5 (Selecciones), 1987

 

NADIE QUIERE SER

USADO

¿Por qué a las mujeres les gusta mostrarse atractivas cuando, al mismo tiempo, rechazan el deseo sexual del hombre?

En esto existe una estrategia política; a la mujer le gusta ser atractiva porque eso le da poder. Cuanto más atractiva es, más poder tiene sobre el hombre. Y ¿a quién no le gusta ser poderoso? Es por el poder por lo que la gente lucha toda la vida.

¿Por qué deseas dinero? Porque el dinero te da poder. ¿Por qué ambicionas llegar a ser Primer Ministro o Presidente de una Nación? Porque te da poder. ¿Por qué quieres ser un santo? Porque te da poder. La gente va en busca del poder por distintos caminos; a la mujer no se le ha dejado ninguna otra fuente de poder, sólo tiene una salida: su cuerpo. Es por esto que la preocupación constante de la mujer es ser cada vez más y más atractiva.

¿Has observado que la mujer moderna no tiene tanto interés en parecer atractiva? ¿Por qué? Porque está entrando en otros aspectos de la política del poder. La mujer moderna se está liberando de una antigua esclavitud. Lucha contra el hombre por un título en la Universidad, compite en el mercado de valores, compite en la política. No necesita preocuparse demasiado por ser atractiva.

El hombre nunca se ha preocupado mucho por verse atractivo. ¿Por qué? Porque esto se lo dejó enteramente a la mujer. Para la mujer, el ser atractiva, ha sido su única forma de obtener algo de poder. Y como para el hombre han existido tantas otras fuentes de poder, el ser atractivo, le ha parecido un poco afeminado, marica. Eso es sólo para las mujeres.

Esto no ha sido siempre así. En el pasado hubo un tiempo en el que la mujer fue tan libre como el hombre. Y entonces, el hombre sí estuvo interesado en ser tan atractivo como la mujer. Observa a Krishna, sus cuadros,sus hermosas ropas de seda, con toda clase de adornos, con una flauta, con pendientes y con una linda corona de plumas de pavo real. Obsérvalo, ¡se ve tan hermoso! Y esa fue la época en la que, tanto el hombre como la mujer, eran absolutamente libres para hacer lo que quisieran. De pronto, llegó una muy larga y oscura noche en la que la mujer fue reprimida.

Los curas y los mal llamados santos fueron los causantes. Tus santos siempre han temido a la mujer, porque la mujer se ve tan poderosa que puede destruir la santidad del santo en pocos minutos... A causa de estos santos la mujer fue condenada. Tenían miedo de la mujer y debía ser reprimida. Y al reprimir a la mujer, todas las fuentes de bienestar en la vida, de fluidez, fueron también eliminadas. Entonces, sólo quedó una cosa: sus cuerpos.

¿Y quién es que no desea ser poderoso? A menos que entiendas que el poder trae sólo desgracia, que el poder es destructivo y violento; a menos que, a través de la comprensión, tu deseo por el poder desaparezca, ¿cómo no vas a desear ser poderoso?

La mujer sólo mantiene su poder cuando se coloca delante de tí, como un espejismo, nunca disponible y siempre asequible, tan cerca y tan distante. Sólo entonces es poderosa; y si de pronto cae en tu regazo, todo su poder se terminó. Y una vez que has explotado su sexualidad, una vez que la has usado, está perdida, ya no tiene poder sobre ti. Por esto te atrae y se mantiene distante. Te atrae, te provoca, te seduce, y cuando te acercas a ella, simplemente te dice no.

Esto es simple lógica. Si ella te dice sí, la reduces a un mecanismo; la usas. Nadie quiere ser usado. Este es el otro lado de la misma política de poder. Poder significa «capacidad de usar al otro» y cuando alguien te usa a tí, tu poder se termina; eres degradado a la impotencia.

Ninguna mujer quiere ser usada. Y has estado haciéndolo durante años. El amor se ha convertido en algo muy feo. Debería ser lo más glorioso, pero no lo es; porque el hombre ha estado usando a la mujer y la mujer está resentida y, naturalmente, se resiste. No quiere ser reducida a un objeto. Esta es la razón por la que ves a los maridos mover la cola cuando están con sus esposas, y las esposas en una actitud tal, como si estuvieran por encima de todas estas estupideces, en una actitud de «más santos que el Papa». Las esposas continúan pretendiendo que no están interesadas en el sexo, en este sucio sexo, pero tienen tanto interés como tú, sólo que su problema es que no pueden demostrarlo porque de otra manera tú inmediatamente las dejas sin poder; comienzas a usarlas.

Es por esto que están interesadas en cualquier otra cosa, como por ejemplo en ser muy atractivas para tí y luego rechazarte. Este es el goce del poder: arrastrarte Y eres arrastrado, casi como si fueses tirado por cuerdas y después te dice «no», y te quedas absolutamente inerme. Y sigues moviendo la cola como un perro; entonces la mujer goza. Esto es horrible. No debería ser así. Es una situación desagradable porque el amor ha sido reducido a un juego de poder y esto debe cambiar.

Tenemos que crear una nueva humanidad y un mundo nuevo, donde el amor no sea un asunto de poder. Aparta por lo menos al amor del juego del poder. Deja allí el dinero, deja allí la política, déjalo todo allí, pero rescata el amor. El amor es inmensamente valioso, no lo conviertas en una baratija. Pero esto es lo que ha sucedido.

La mujer trata de ser hermosa por todos los medios posibles; al menos, de parecer hermosa. Y una vez que eres atraído por sus encantos, comienza a escapar de ti. Y éste es todo su juego. Si tú comienzas a escapar de ella, te buscará y se acercará a tí, y en el momento en que tú comiences a perseguirla otra vez, ella se escapará. ¡Este es su juego! Esto no es amor; esto es inhumano. Pero es lo que está sucediendo; es lo que ha estado sucediendo siempre, durante años. ¡Cuidado!

Por lo menos en mi comuna esto tiene que desaparecer. Toda persona posee una gran dignidad, y nadie puede ser reducido a una mercancía. Se debe respetar al hombre, respetar a la mujer; todos son divinos.

Y olvídate de la anticuada idea de que es el hombre el que le hace el amor a la mujer; eso es estúpido. Esto hace pensar que es el hombre el activo en la pareja y que la mujer está ahí sólo como alguien a quien hay que hacerle algo. Incluso, en la forma de expresarlo es el hombre el que hace el amor, es el hombre el activo en la pareja y es la mujer la que está ahí en receptiva pasividad. Pero esto no es cierto. Ambos están haciendo el amor, ambos son activos, ambos son participantes, y la mujer lo es a su manera... Su participación es su receptividad y en ella es tan activa como el hombre.

Y no pienses que sólo tú haces algo por la mujer, también ella está haciendo algo por tí; ambos estáis haciendo algo inmensamente valioso entre los dos. Ambos estáis compartiendo vuestras energías, ambos estáis ofreciéndoos a vosotros mismos en el templo del amor, en el templo del dios del amor. Es el dios del amor el que os ha poseído a ambos. Es un momento sagrado, estás caminando en un territorio sagrado. Sólo entonces habrá una cualidad totalmente diferente en el comportamiento de la gente.

Es bueno ser hermoso; es horrible parecer hermoso. Es agradable ser atractivo, pero no lo es arreglárselas para ser atractivo. Este arreglo es astucia. La gente, por naturaleza, es hermosa; no hay necesidad de maquillarse. Todo maquillaje es feo, te hace mucho más fea. La belleza está en la simplicidad, en la inocencia, en ser natural, espontánea. Y si eres hermosa, no uses tu belleza como poder político; eso es profanarla, eso es un sacrilegio.

La belleza es un don de Dios. Compártela y no la uses como una forma de poder, de poseer al otro. Tu amor se convertirá así en oración y tu belleza será una ofrenda a Dios.

Philosophia Perennis

(Filosofía Perenne)

Volumen IV, capítulo 4, 1981

 

SIN LIBERTAD,  EL AMOR SE MUERE

¿Es posible estar casado y ser libre al mismo tiempo?

Es difícil, pero no imposible; sólo es necesario un poco de comprensión.

Hay que reconocer algunas verdades básicas. La primera es que nadie nació para otra persona. La segunda es que nadie está aquí para satisfacer tus ideales acerca de cómo ha de ser él. Y la tercera es que tú eres el dueño de tu propio amor y puedes darlo tanto como quieras, pero no puedes exigir el amor de otra persona porque nadie es un esclavo. Si estos simples hechos son entendidos, entonces no importa si estás casado o eres soltero, puedes estar junto a otro respetando el espacio de cada uno y no interviniendo en la individualidad del otro.

El matrimonio, de hecho, es una institución caduca. No es bueno, en primer lugar, vivir en una institución. Toda institución es destructiva. El matrimonio ha destruido casi todas las posibilidades de felicidad para millones de personas, y todo por cosas inútiles.En primer lugar, el matrimonio, la ceremonia matrimonial, es algo falso.

Puedes ser libre si no tomas el matrimonio en serio. Si lo tomas seriamente, entonces la libertad es imposible. Tómalo como un juego, porque es un juego. Ten un poco de sentido del humor; éste es un papel que estás desempeñando en el escenario de la vida, pero no es algo que pertenece a la Existencia, no es real en modo alguno; es una ficción. Pero la gente es tan estúpida que vive las mentiras como realidades.

He visto personas leyendo novelas con lágrimas en los ojos; porque en las novelas las cosas son muy trágicas. Es una buena idea que en los cines se esté a oscuras, porque así todos pueden disfrutar de la película, pueden reir, llorar, estar tristes o estar felices. De haber luz, sería más difícil, ¿qué pensarían los demás? Saben perfectamente que no hay nadie detrás de la pantalla, que está vacía, que es sólo la proyección de una película. Pero lo olvidan completamente. Lo mismo ocurre con nuestras vidas. Muchas cosas que simplemente se han de tomar con humor, se toman demasiado seriamente, y de esta seriedad surgen todos nuestros problemas.

En primer lugar, ¿por qué tienes que casarte? Parte de tus derechos básicos es amar a alguien y vivir con él. Puedes vivir con alguien, puedes amar a alguien.

El matrimonio no se establece en el cielo, se establece aquí a través de los hábiles curas. Si quieres jugar el juego de la sociedad y no quieres quedarte solo y desconectado, deja claro con tu esposa o con tu marido que este matrimonio es sólo un juego; nunca lo tomes seriamente. Yo seguiré tan independiente como antes del matrimonio. Y tú seguirás tan independiente como antes del matrimonio. Nunca intervendré en tu vida como tú tampoco en la mía; viviremos como dos amigos compartiendo nuestras alegrías, compartiendo nuestra libertad, pero no siendo una carga mutua.

Y en el momento en que sintamos que la primavera se ha ido, que la luna de miel se terminó, seremos lo suficientemente honestos como para no seguir pretendiendo esconderlo, sino que nos diremos que nos amamos mucho y que estamos agradecidos el uno al otro para siempre, y que los recuerdos de ese amor los mantendremos en la memoria, en nuestros sueños dorados, pero que la primavera se terminó. Nuestros caminos habrán llegado a un punto donde debemos separarnos pese al dolor que sintamos, porque el vivir juntos entonces no significará que nos amemos. Si te amo, te dejaré en el momento en que vea que el amor se ha convertido en un tormento para tí. Y, si tú me amas, me dejarás cuando veas que tu amor está creándome una prisión.

El amor es el más alto valor en la vida. No debe ser reducido a rituales estúpidos.

Y el amor y la libertad van juntos; no puedes elegir a uno y dejar el otro. El hombre que conoce la libertad está lleno de amor, y el hombre que conoce el amor está siempre dispuesto a dar libertad. Si no puedes darle libertad a la persona que amas, ¿a quién puedes darla entonces? Dar libertad no es otra cosa que confiar.

La libertad es una expresión del amor.

Así, estés casado o no, recuerda: todos los matrimonios son una farsa, son sólo conveniencias sociales. El propósito no debiera ser encarcelarte y amarrarte al otro; el propósito debería ser ayudarte a crecer juntos. Pero el crecimiento necesita libertad. Y en el pasado todas las culturas olvidaron que sin libertad, el amor se muere.

The Rebellious Spirit

(El Espíritu Rebelde)

Sesión 8 (Selecciones), 1987

 

 

SOLO LAS COSAS PUEDEN SER POSEIDAS

Por favor habla sobre la maternidad.

Convertirse en madre es una de las responsabilidades más grandes del mundo. Hay gran cantidad de gente en los divanes de los psiquiatras y en los manicomios y muchos locos fuera de los manicomios. Si profundizas en la neurosis de la humanidad encontrarás siempre a la madre, porque muchísimas mujeres quieren ser madres, pero no saben como serlo. Una vez que la relación entre la madre y el hijo se deteriora, toda la vida del hijo se arruina, porque éste es su primer contacto con el mundo, su primera relación. Todo lo demás será la continuación de esto. Y si el primer paso se dio mal, toda la vida sale mal.

Una debería convertirse en madre conscientemente. Estás aceptando una de las responsabilidades más grandes que un ser humano pueda aceptar. Los hombres son un poco más libres en este sentido porque no pueden tener la responsabilidad de convertirse en madres. Las mujeres tienen más responsabilidad. Así que conviértete en madre, pero no des por sentado que por el solo hecho de ser mujer, una es necesariamente madre; esto es una falacia. La maternidad es un gran arte; tienes que aprenderlo. ¡Así que empieza a aprender de que se trata!

Quisiera decirte algunas cosas.

Primero: nunca trates al niño como tuyo; nunca lo poseas. El niño viene a través de tí, pero no es tuyo. Dios sólo te ha usado como vehículo, como medio, pero el niño no es tu posesión. Amale, pero nunca le poseas. Si la madre empieza a poseer al niño, le destruye la vida. El niño empieza a convertirse en un prisionero. Estás destruyendo su personalidad y le estás reduciendo a una cosa. Sólo una cosa puede ser poseída: una casa puede ser poseída, un coche puede ser poseído, nunca una persona. Así que ésta es la primera lección; prepárate para ella. Antes de que el niño llegue, tú deberías ser capaz de recibirle como a un ser independiente, como a una persona, por su propio derecho, no por ser sólo tu hijo.

Y lo segundo: trata al niño como tratarías a un adulto. Nunca trates a un niño como a un niño; trátale con profundo respeto. Dios te ha elegido como anfitrión, Dios ha entrado en tu ser como invitado. El niño es muy frágil, indefenso. Es muy difícil respetarle. Es muy fácil humillarle. La humillación resulta fácil porque el niño es indefenso y no puede hacer nada, no puede desquitarse, no puede reaccionar.

Trata al niño como a un adulto y con gran respeto. Cuando respetas al niño, no tratas de imponerle tus ideas. No tratas de imponerle nada. Simplemente le das libertad, libertad de explorar el mundo. Le ayudas a ser cada vez más capaz de explorar el mundo, pero nunca le das órdenes. Le das energía, le das protección, le das seguridad, todo lo que necesita, pero le ayudas a alejarse de tí para explorar el mundo.Y por supuesto que la libertad incluye lo malo. Es muy difícil para una madre aprender que cuando se da libertad al niño, no es sólo libertad para hacer lo bueno; es necesariamente libertad para hacer lo malo, para equivocarse. Así que haz al niño alerta, inteligente, pero nunca le des ningún mandamiento; nadie los cumple y la gente se vuelve hipócrita. Por lo tanto, si realmente amas al niño, debes recordar una cosa: nunca, nunca le ayudes, ni le obligues a convertirse en un hipócrita.

Y lo tercero: no le hagas caso a la moralidad, no escuches a la religión, no escuches a la cultura; escucha a la naturaleza. Todo lo que es natural, es bueno, incluso aunque a veces te resulta difícil, muy incómodo... porque no has sido criado de acuerdo con la naturaleza. Tus padres no te criaron con verdadero arte, amor. Sólo fue algo accidental. No repitas los mismos errores. Te sentirás incómodo muchas veces...

Por ejemplo: un niño pequeño empieza a jugar con sus órganos sexuales. La tendencia natural de la madre es interrumpir al niño porque a ella le han enseñado que esto está mal. Aún si ella siente que no hay nada malo en ello, si hay alguien presente, se siente algo avergonzada. ¡Avergüénzate! Ese es tu problema, eso no tiene nada que ver con el niño. Siéntete avergonzada. Aunque pierdas tu respetabilidad ante la sociedad, piérdela, pero nunca interfieras con lo que hace el niño. Deja que la naturaleza siga su propio curso. Tú estás aquí para facilitar todo lo que la naturaleza está revelando. No has de dirigir la naturaleza; solamente has de estar ahí como una ayuda.

Así que recuerda estas tres cosas... y empieza a meditar. Antes de que el niño nazca, deberías ahondar tan profundamente como te sea posible en la meditación.

Cuando el niño está en tu seno, todo lo que haces llega a él como una vibración. Si estás enojada, tu vientre está tenso de ira. El niño inmediatamente lo siente. Cuando estás triste, tu vientre está inmerso en una atmósfera de tristeza. En seguida el niño se siente atontado, deprimido. El niño depende totalmente de tí. Cualquiera que sea tu estado de ánimo, es el mismo estado de ánimo del niño. El niño todavía no tiene independencia. Tu clima es su clima. Así que deja de pelear; no más ira. Por eso digo que ser madre es una gran responsabilidad. Tú tendrás que sacrificar mucho...

Si desde el principio los conflictos, la furia, el odio, entran en la mente del niño, le estás provocando un infierno, sufrirá. Entonces es mejor no traer un niño al mundo. ¿Por qué traerle al sufrimiento? El mundo es un tremendo sufrimiento.

En primer lugar, traer un niño a este mundo, es un asunto muy arriesgado. Pero incluso si es esto lo que quieres, por lo menos trae a un niño que sea totalmente diferente en este mundo, que no sea desgraciado, que por lo menos ayude a que el mundo sea más alegre. Tendría que traer algo más de alegría al mundo... un poco más de risas, amor y vida.

God is not for sale

(Dios no está en venta), 1978

 

 

EL AMOR ES COMO UN PAJARO AL VIENTO

En mis sesenta años de vida, tú eres la primera relación amorosa que me ha hecho independiente. ¿Cómo ha sucedido esto?

El amor trae libertad. Y un amor que no trae libertad, no es amor. El amor no es dominación. ¿Cómo puedes dominar a alguien que amas? ¿Cómo puedes hacerlo dependiente y aún amarlo? Pero esto es lo que sigue pasando en el mundo en nombre del amor, algo distinto: un deseo de poder, de dominar al otro. Naturalmente la independencia no se puede permitir. Se hace todo lo posible para que el otro sea una copia de tí. Tienes miedo a la libertad del otro, porque la libertad no es controlable y la libertad no es predecible. Así que todos los pretendidos amores, tratan de todas las maneras posibles de destruir la libertad, y en el momento en que la libertad se destruye, el amor muere. El amor es muy frágil, es como una rosa. Tienes que dejarla bailar bajo la lluvia, al viento, bajo el sol.

El amor es como un pájaro al viento, teniendo al cielo entero como su libertad. Puedes cazarlo, puedes encerrarlo en una bella jaula dorada, y parecerá como si fuera el mismo pájaro que volaba en libertad y que tenía todo el cielo para él. Sólo aparenta ser el mismo pájaro; no lo es, lo has matado. Le has cortado las alas. Le has retirado su cielo. Y los pájaros no se deslumbran por tu oro; no importa lo preciosa que sea la jaula, sigue siendo una prisión.

Y eso es lo que hacemos con nuestro amor: creamos jaulas doradas. Tenemos miedo porque el cielo es inmenso. El miedo es a que, quizás, el pájaro no regrese. Para mantenerlo bajo control, tiene que ser encarcelado. Así es como el amor se convierte en matrimonio. El amor es un pájaro al viento; el matrimonio es un pájaro en una jaula dorada. Y ciertamente, el pájaro nunca podrá perdonarte. Has destruido toda su belleza, toda su felicidad, toda su libertad. Has destruido su espíritu, es sólo una réplica muerta. Pero tú tienes tu seguridad: que no se te puede escapar, que será tuyo siempre, que mañana será tuyo y pasado mañana también...

Los enamorados siempre tienen miedo. El miedo es debido a que el amor llega como una brisa. No lo puedes producir, no es algo que se fabrique; llega. Pero todo lo que llega por sí solo, puede también, de la misma manera, irse; eso es un corolario natural. El amor llega, y las flores crecen en tí, despiertan canciones en tu corazón, un deseo de bailar..., pero con un temor escondido: ¿qué pasará si esta brisa que ha llegado hasta tí, fresca y fragante, te deja mañana?... Porque tú no eres el límite de la existencia. Y la brisa es sólo una invitada, va a estar contigo mientras quiera estar y se irá en cualquier momento. Esto crea temor en la gente volviéndola posesiva. Empiezan a cerrar sus puertas y ventanas para mantener la brisa dentro; pero cuando tus puertas y ventanas están cerradas, no es la misma brisa. La frescura se pierde, la fragancia se pierde; pronto se vuelve repugnante. Necesita libertad y tú le has quitado la libertad; es sólo un cadáver.

En el nombre del amor, la gente está cargando con el cadáver del otro, y a esto lo llaman matrimonio. Y para cargar cadáveres tienes que ir a una oficina de Registro Civil para convertirlo en lazo legal. El amor no puede permitir el matrimonio. En un mundo auténtico, el matrimonio sería imposible.

Uno debe amar, amar intensamente, amar totalmente, y no preocuparse del mañana. Si la Existencia ha sido tan extática hoy, confía en que la Existencia sea más bella y más sublime mañana. A medida que tu confianza crezca, la Existencia será cada vez más y más generosa contigo. El amor se derramará sobre tí. Más flores de alegría y éxtasis lloverán sobre tí.

En tu vida de sesenta y tres años todo lo que conociste en el nombre del amor, no era amor. Puede que fuera embelesamiento, puede que fuera atracción biológica, puede que fuera una conspiración hormonal en contra de dos individuos, pero no amor.

Tú has conocido el amor por vez primera... porque éste es el único criterio: tu libertad adquiere profundidad, tu independencia se vuelve más sólida, integrada, transparente y cristalizada. Este es el único criterio para saber que el amor te ha visitado, que el amor ha sido un invitado en tu corazón.

¿Y a quién le importa el mañana? La gente a la que le importa el mañana, es la gente que no tiene hoy, que son miserables ahora mismo y tratan de ocultarlo, que tratan de ignorarlo con la esperanza, con el deseo, con el sueño de un mañana. Pero el mañana nunca llega. Esta es una de las dificultades. Siempre es el hoy el que llega; y te acostumbras a ser miserable hoy y esperas, deseas, sueñas, con un mañana. Te has perdido la vida. La gente se ha acostumbrado tanto a los mañanas que, no sólo están pensando en esta vida de mañana, sino que piensan en la vida después de la muerte.

La gente solía preguntarme «¿Qué pasará después de la vida? ¿Qué pasará después de la muerte?» Y les solía contestar, «Eso que te está ocurriendo antes de la muerte, será lo que seguirá después» ¿Eres feliz hoy? porque el mañana nacerá del hoy. El hoy está impregnado con todo tu futuro.

Ama intensa, alegre, totalmente, y nunca pensarás en crear un lazo, un contrato. Nunca pensarás en hacer a la persona dependiente. Nunca serás, si amas, tan cruel como para destruir la libertad del otro. Ayudarás, harás su cielo más amplio. El amor tiene un solo criterio: da libertad; la da incondicionalmente. Has experimentado el amor por primera vez. Pero no es muy tarde, aunque tengas sesenta y tres años de edad. El amor transforma la edad avanzada en juventud. Si sigues amando hasta el último aliento, permanecerás joven. El amor no conoce la vejez. El amor no conoce la muerte. Si puedes continuar amando, tu amor continuará más allá de la muerte. El amor es la más preciosa experiencia de la vida.

El futuro de Oro

30 de Mayo de 1987, por la mañana.

 

HAS VIVIDO MUCHAS VECES

En la sociedad occidental, por lo menos, se considera que la juventud lo es todo. Pero el corolario natural de esto es que, a medida que uno se aleja de la juventud, los cumpleaños dejan de ser motivo de felicitación; más bien es un hecho vergonzoso e inevitable de la vida. Es una descortesía preguntarle a alguien la edad. A escondidas, las canas se tiñen, los dientes se forran o son sustituidos totalmente, los pechos y los rostros ajados son estirados, los vientres son vaciados; las varices, operadas. Realmente no lo tomas como un cumplido cuando alguien te dice que aparentas tener tu verdadera edad.

¿Podrías hablar sobre el envejecer?

La mentalidad occidental está condicionada por la idea de que tienes una sola vida, setenta y cinco años de edad; la juventud nunca volverá. En Occidente, la primavera llega una sola vez. Naturalmente existe un profundo deseo de aferrarla el mayor tiempo posible, de pretender, a cualquier precio, mantenerte joven.

Pero la idea de Oriente es que la vida no es sólo un periodo de setenta años, en el cual la juventud llega una sola vez. La idea es que, así como todo se mueve eternamente en la Existencia, la vida no es una excepción; el verano llega, llegan las lluvias, luego el invierno y el verano otra vez... todo se mueve como una rueda.

La muerte es el final de una rueda y el principio de otra. De nuevo serás una niña y de nuevo serás una mujer joven, y otra vez envejecerás. Siempre fue así, desde el principio; y así será hasta el final... hasta que estés tan Iluminado que puedas saltar fuera del círculo vicioso y puedas entrar en una ley totalmente diferente. Desde la individualidad puedes saltar a lo universal.

Así que, en primer lugar, debido a la idea de que sólo existe una sola vida, Occidente se ha preocupado mucho por mantenerse joven. Y entonces se hace todo para prolongar el proceso durante el mayor tiempo posible. Esto crea hipocresía y destruye un crecimiento auténtico; además, no te permite ser realmente sabio cuando envejeces porque odias la vejez... Porque la vejez sólo te recuerda la muerte, nada más; porque la vejez significa que el punto final no está lejos. Has llegado a tu término; sólo un silbido más, y se detendrá el tren.

La gente trata de mantenerse joven, pero ellos no saben que precisamente el miedo a perder la juventud no les permite vivirla en su totalidad.

Y segundo: el miedo a perder la juventud no te permite aceptar la vejez con gracia. Te pierdes las dos, la juventud -su alegría, su intensidad- y además te pierdes la gracia, la sabiduría y la paz que trae la vejez. Pero todo está basado en un falso concepto de la vida.

A menos que Occidente cambie, la idea de que sólo existe una vida, esta hipocresía, este aferrarse y este miedo, no podrá cambiar. Y de hecho, la vida no es sólo una; has vivido muchas veces y vivirás muchas vidas más. Por lo tanto, vive cada momento tan totalmente como sea posible; no hay prisa para saltar a otro momento. El tiempo no es dinero, el tiempo es inagotable y está tanto al alcance de pobres como de ricos. Los ricos no son ricos en lo que al tiempo concierne, así como los pobres no son pobres.

La vida es una encarnación eterna.

Lo que sale a la superficie está enraizado profundamente en las religiones occidentales. Son muy miserables al darte sólo setenta años de vida y si tratas de calcularlo, casi una tercera parte de tu vida se perderá en dormir; otra tercera parte la gastarás en procurarte comida, ropas y casas. Lo poquito que queda tendrá que ser para la educación, partidos de fútbol, películas, discusiones estúpidas, peleas. Si en setenta años de vida, puedes ahorrar siete minutos para ti mismo, te puedo contar entre los hombres sabios. Pero es muy difícil inluso ahorrar siete minutos en toda tu vida. ¿Cómo puedes encontrarte a ti mismo? y ¿cómo puedes conocer el misterio de tu ser, de tu vida? ¿Cómo puedes entender que la muerte no es el fin?

Porque no has vivido la vida misma, te vas a perder, también, la grandiosa experiencia de la muerte. Si no fuera por esto, no habría que tener miedo a la muerte. Es un hermoso dormir sin sueños; el descanso que necesitas para moverte a otro cuerpo, silenciosa y pacíficamente. Es un fenómeno quirúrgico, es casi como una anestesia. La muerte es un amigo, no un enemigo; y una vez que entiendes a la muerte como tu amigo y comienzas a vivir la vida libre del miedo; setenta años es un espacio muy corto de tiempo...

Si tu perspectiva se abre a la eternidad de la vida, entonces la velocidad de todo se reduce; entonces, no hay necesidad de ir deprisa. En todas las cosas la gente va corriendo. Yo he visto personas agarrando su maletín de trabajo, metiéndole cosas dentro, besando a su mujer -sin ver si ésta es su esposa o alguien diferente-, diciéndole adiós a sus hijos... Esto, no es manera de vivir. ¿Y a dónde te diriges con tanta prisa?

La prisa viene a ser más importante que el lugar de destino, y la prisa se ha hecho tan importante porque la vida es muy corta, y ¡tú tienes que hacer tantas cosas! A menos que las hagas deprisa, no puedes lograrlo. No puedes sentarte en silencioso ni siquiera unos minutos; parece una pérdida de tiempo. En estos breves minutos podrías haber ganado algo de dinero... ¡Pierdes el tiempo si cierras los ojos!... y además, ¿qué es lo que hay dentro de ti?

Occidente no tiene tradición mística; es extrovertido, mira hacia fuera, ¡hay tanto que ver! Pero no es consciente de que dentro, no sólo hay un esqueleto, hay algo más allá del esqueleto. Tu consciencia. Y cerrando los ojos no te encontrarás con tu esqueleto. Esto es tu consciencia. Y cerrando los ojos, no te encontrarás con tu esqueleto, te encontrarás con tu propia fuente de vida.

Occidente necesita un acercamiento profundo a su propia fuente de vida; entonces, no habrá prisa. Disfrutarás cuando la vida traiga la juventud, disfrutarás cuando la vida traiga la vejez y disfrutarás cuando la vida traiga la muerte. Uno sólo conoce una cosa: cómo disfrutar de todo lo que nos llega, cómo transformarlo en una celebración.

A esto yo le llamo la religión auténtica. Es el arte de transformarlo todo en una celebración, en una canción, en una danza.

El futuro de Oro

19 de Mayo de 1987 (Selecciones)

 

 

EL MIEDO Y LA FASCINACION VAN JUNTOS

¿Qué piensas tú de la actitud de los sacerdotes y profetas respecto a la mujer?

Esta gente, que creemos son los mensajeros de Dios y que han estado enseñando la compasión y el amor, nunca consideraron a las mujeres como seres humanos.

Nacieron de las mujeres y, sin embargo, todos han demostrado una repulsiva falta de respeto al género femenino. La razón es muy clara. Es ésta: tienen miedo. Tienes miedo y al mismo tiempo estás fascinado; ésta es una verdad psicológica. El miedo y la fascinación coexisten. De hecho, el miedo es el «subproducto» de la fascinación.

Están fascinados, lo cual es natural. No hay nada de malo en ello, es absolutamente humano. Pero si ellos quisieran ser un Mesías... tendrían que cumplir todos los requisitos propuestos por la tradición, y todas las tradiciones fueron hechas por el hombre. Hasta ahora hemos vivido en una sociedad hecha por el hombre en la que la mujer no ha sido tomada en cuenta para nada.

Confucio, cuyo pensamiento ha influido en toda China, cree que la mujer no tiene alma, que es sólo un cuerpo; matar a la mujer no es un delito. Así que durante miles de años en China, si alguien mataba a su mujer, no era un crimen. Era algo así como romper tu silla, tus muebles, o cualquier otra pertenencia; es tuya, la posees, es de tu propiedad. Exactamente así se consideraba a la mujer: eres el dueño, puedes matarla. No había en China ninguna ley que impidiera a un marido matar a su esposa; tampoco había ningún castigo, porque la mujer era sólo una cosa, no un ser.

Y se piensa que Confucio era uno de los hombres más sabios del mundo. Ahora bien ¿qué clase de sabiduría es ésta? El es fundador del confucianismo, pero todo lo que Confucio ha hecho es confundir la mente humana; nada más.

Todas las religiones temen a las mujeres, porque todas las religiones temen al sexo.

Toda religión es represora del sexo, está en contra del sexo. Naturalmente, es un «subproducto» el que cada religión tenga que ir contra la mujer, que la mujer haya de ser condenada. Si condenas el sexo, estás obligado a condenar a la mujer. Si respetas a la mujer, respetarás, consecuentemente el sexo como algo natural.

¿Por qué esta gente está en contra del sexo? Difieren en todas sus actitudes, excepto en lo que al sexo se refiere. Sobre sexo, todas las religiones están de acuerdo; éste parece el único tema en que coinciden. Así que es tremendamente importante que profundicemos en el fenómeno de este miedo y sus causas. Temen al sexo porque es la energía más poderosa del ser humano, la llamada más poderosa de la naturaleza y la biología. No hay modo de destruirlo.

Puedes condenar y reprimir el sexo o puedes comprenderlo y transformarlo. Pero lo segundo es un camino largo y arduo que necesita una tremenda inteligencia y consciencia, porque, en ti, el sexo es una fuerza inconsciente. Cada célula de tu cuerpo está hecha de él, vibra con él. Tu mente consciente no es nada comparada con la energía sexual inconsciente; de ahí el miedo a que el inconsciente pueda tomar posesión de tí en cualquier momento. Reprimirlo parece más fácil. En primer lugar, la represión no necesita inteligencia; cualquier idiota puede hacerlo y, es más, sólo los idiotas lo hacen.

Me ha sorprendido que cientos de monjes en la India, de distintas religiones, repriman todos, su sexualidad. Mi sorpresa fue que, cuanto más reprimen su sexualidad, más estúpidos se vuelven. Exactamente en la misma proporción. Reprimir la naturaleza es un esfuerzo tan estúpido que, por supuesto, tiene que destruir tu inteligencia. He encontrado a esta gente muy insulsa. Hablaba con ellos y veía que no oían nada; sus ojos parecen casi muertos, sus cuerpos estaban encogido. Se les ve feos. Han estado en contra del sexo y por eso están en contra de la mujer.

Los jainos creen que nadie puede liberarse siendo mujer, sólo el hombre puede liberarse, puede alcanzar lo supremo.La palabra con que lo denominan es moksha, pero éste sólo puede lograrse con un cuerpo masculino, no con un cuerpo de mujer. ¿Qué tiene de malo el cuerpo de una mujer? No hay ninguna diferencia. La única diferencia es fisiológica, y esto tampoco es una gran diferencia; no es una diferencia sustancial.

Los órganos sexuales masculinos cuelgan en el exterior y los órganos sexuales de la mujer cuelgan por dentro; ésta es la única diferencia. Simplemente vuelve tu bolsillo hacia afuera y déjalo colgando; el bolsillo se vuelve masculino. Ahora vuélvelo a su posición original, y se vuelve femenino. ¿Y a esto le llamas tú una diferencia? Es el mismo bolsillo.

Los jainos dicen que la mujer está condenada a causa de su cuerpo femenino. Primero tiene que convertirse en hombre. Así que las monjas jainas no se esfuerzan por liberarse; se esfuerzan en renacer como hombres en su próxima encarnación. Entonces trabajarán para alcanzar la Liberación. Para ellas hay un escalón más que para el hombre. No se aplica en este caso lo de «Primero las damas».

En la historia de los jainos, hay una mujer que debe de haber sido una mujer de un tremendo coraje e inteligencia y una rebelde; se rebeló en contra de toda esta idea. Su nombre era Mallibhai. Simplemente se rebeló contra toda esa idea. Dijo: «Esto es sólo una idea creada por el hombre». Por cierto, debe de haber sido una mujer muy carismática para llegar a ser una monja jaina. Ella no se iba a hacer monja, porque la meta de las monjas era convertirse en un hombre en la próxima vida; se hizo monje jaina. A una monja jaina se le permite usar ropa, no debe andar desnuda; esta etapa le llegará en la otra vida, ¡si es que lo consigue!

Pero esta mujer, Mallibhai, es una rebelde excepcional. He buscado por todo el mundo y no encuentro a otra mujer con su misma rebeldía. Se hizo monje. Se despojó de su ropa y les dijo a los jainos: «Yo soy una monje y estoy luchando por la Liberación y no me importa nada lo que vuestras escrituras dicen». Fue ciertamente carismática, y satisfacía todos los requisitos prescritos para un tirthankara, por lo que los jainos tuvieron que aceptarla como tal.

Pero le jugaron una mala pasada. Cuando ella murió, le cambiaron el nombre, Mallibhai. «Bhai» significa mujer; lo transformaron en Mallinath; «nath» significa hombre. Así que, si lees la historia, no encontrarás entre los veinticuatro tirthankaras a ninguna mujer, porque no la llaman por su nombre, Mallibhai, sino Mallinath. Han engañado a todo el mundo y continúan con este viejo truco. Una mujer logró probar que era un engaño, y la prueba de una mujer es suficiente para las demás. Pero los astutos sacerdotes, le cambiaron el nombre cuando murió. No sólo le cambiaron su nombre cuando murió, sino que también cambiaron su estatua. La que está en los templos es la estatua de un hombre; en los templos jainos hay veinticuatro estatuas de tirthankaras, ¡todas hombres!

Yo acostumbraba a ir a los templos jainos y preguntaba: «¿Quién es Mallibhai?» Y el sacerdote comenzaba a temblar, y me contestaba, «¡Eh...! ¿Mallibhai? ¿Tú eres jaino?»

Yo les decía, «No, no soy jaino, pero tampoco soy un machista. ¿Cuál de estos veinticuatro es Mallibhai?» Entonces, él me lo enseñaba. Pero luego yo le decía: «Esta es la estatua de un hombre; los órganos sexuales le cuelgan por afuera». Pronto se dieron cuenta... así que cada vez que iba a un templo jaino, me decían: «El templo está cerrado. Tú tienes prohibida la entrada».

Es un mundo machista. Todos los avataras hindús son hombres; no se acepta ni a una sola mujer. No porque no haya habido mujeres de mucha más envergadura, de más poder que estos pretendidos avataras, pero no fueron admitidas sólo por ser mujeres, puesto que éste es un mundo de hombres.

Un musulmán puede casarse con cuatro mujeres, se lo permite el Corán. A una mujer no se le permite casarse con cuatro hombres. Ahora bien, esto es injusto. Una mujer no puede entrar en una mezquita musulmana, tiene que rezar fuera. Ella es sucia sólo por ser mujer. Ni siquiera tiene derecho a rezar dentro de la mezquita. En las sinagogas, hay un lugar aparte para las mujeres; están separadas del hombre, no pueden sentarse junto a él. A lo sumo tiene un lugar detrás o en el balcón.

Esto me recuerda una historia, no sé si es cierta o no.

Cuando Golda Meier era Primer Ministro de Israel, Indira Ghandi, entonces Primer Ministro de la India, visitó Israel. Quiso ir a una sinagoga y contemplar el ritual judío, observar sus costumbres. Así que Golda Meier la llevó y se sentaron en el balcón. Indira Ghandi le preguntó a Golda Meier: «¿Es una regla de la sinagoga que solamente los Primeros Ministros se sienten en el balcón?», pues ambas eran mujeres. Golda Meier no quiso revelarle que la tradición judía mantiene segregadas a las mujeres. Pero Indira Ghandi pensó: «Este lugar especial nos lo han dado por ser Primer Ministro». En efecto, les dieron un lugar especial, pero no por ser Prim