VOL 2
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Están traducidos y en proceso de corrección pero no se publican porque Osho International Foundation, el holding que detenta los derechos de sobre las obras de Osho no quiere publicarlos ni autoriza que nadie los publique. Nosotros se los hemos ofrecido gratuitamente con la condición de que fueran publicados integramente pero OIF prefiere ir publicando extractos de aquí y allá de una manera general aplicando además a los textos originales modificaciones consistentes en eliminar nombres, citas, e incluso párrafos enteros, no sabemos muy bien con que criterio (sin comentarios!!!)
Nosotros somos de la opinión de que todos los discursos originales de Osho deberían ser, en primer lugar, traducidos total e integramente a todos los idiomas pues forman patrimonio de toda la Humanidad y que cualquier buscador debería poder acceder a ellos, bien pagando o bien gratuitamente --que esa es otra cuestión--. Luego pueden hacerse extractos y otras combinaciones, pero se ha de disponer de los textos originales sin modificaciones.
Lo que en todo caso consideramos incorrecto y contrario al espíritu que nos dejó este gran Maestro es privar intencionadamente a cualquier ser humano que lo desee del alimento que él nos dejó está ahí al alcance de todas las manos. Por eso, y mientras no sean publicados, ofreceremos al publico en general que lo desee y a nivel de préstamo personal y privado, las traducciones de las que disponemos y que vamos realizando por amor a Osho.
Capítulo 5
El Maestro de Maestros
XXVI
Más allá de los límites del tiempo, El es el Maestro de Maestros.
XXVII
El es conocido como AUM.
XXVIII
Repite y medita sobre el AUM.
XXIX
Meditar y repetir AUM conlleva la desaparición de todos los obstáculos y el despertar de una nueva consciencia.
Patanjali está hablando del fenómeno de Dios. Dios no
es el creador. Para Patanjali, Dios es el florecimiento supremo de
la consciencia individual. Todo el mundo y todas las cosas se encuentran
en el cam
ino de convertirse en Dioses. No sólo tú, sino las
piedras, las rocas, todas las partes de la Existencia, están en
el camino de convertirse en Dios. Algunos ya han llegado, algunos están
llegando, otros llegarán.
Dios no es el creador, sino la culminación, la cima, el clímax
de la Existencia. El no se encuentra en el principio; El está al
final. Y, desde luego, en cierto sentido, El también está
en el principio, porque al final sólo puede florecer aquello que
siempre ha estado allí como semilla desde el comienzo mismo. Dios
es lo potencial, la posibilidad escondida; has de recordar esto. De modo
que Patanjali no tiene un solo Dios. Tiene infinitos Dioses. Toda la Existencia
está llena de Dioses.
Una vez comprendes el concepto que de Dios tiene Patanjali, entonces
Dios no ha de ser realmente adorado. Has de llegar a ser uno con El; ésa
es la única adoración. Si sigues adorando a Dios, eso no
servirá. De hecho, es una tontería. El rendir culto, el auténtico
rendir culto, debería consistir en convertirte tú mismo en
un Dios. Todos los esfuerzos deberían concentrarse en llevar tu
potencial hasta el punto en el que explotara como realidad, en el que la
semilla germinara y aquello que estuviera oculto allí desde la eternidad,
se manifestara. Tú eres Dios inmanifestado, y el esfuerzo es por
llevar lo inmanifestado al nivel de lo manifestado, llevarlo al plano de
la manifestación.
,
El es el Maestro de Maestros.
Patanjali está hablando de su concepto de Dios. Cuando alguien se convierte en una flor, cuando alguien se convierte en un loto, muchas cosas le suceden y muchas cosas empiezan a suceder en la Existencia a través de él. Se convierte en un gran poder, en un poder infinito, y a través de él, de muchas formas, otros son ayudados a convertirse en dioses por derecho propio.
Más allá de los límites del tiempo,
El es el Maestro de Maestros.
Hay tres clases de Maestros. Uno no es exactamente un Maestro; más
bien es un maestro. Un maestro es uno que enseña, que ayuda a la
gente a conocer cosas, sin haberlas él mismo realizado. A veces
los maestros pueden atraer a miles de personas. Lo único que es
necesario es que sean buenos profesores. Puede que no se conozcan a sí
mismos, pero pueden hablar, pueden argumentar, pueden predicar, y mucha
gente puede sentirse atraída con sus charlas, con sus prédicas,
con sus sermones. Hablando continuamente de Dios puede que se estén
engañando a sí mismos. Poco a poco puede que empiecen a creerse
que saben.
Cuando hablas de algo, el mayor peligro es que empieces a creerte que
sabes. Enseñar es algo muy atractivo porque colma al ego. Cuando
alguien te escucha atentamente, satisface a tu ego profundamente porque
sientes que sabes y que él no sabe. Tú eres el que sabe y
él es el ignorante.
Sucedió que un sacerdote, un gran sacerdote, fue llamado a un
manicomio para que les dijera unas cuantas palabras a los internos. El
sacerdote no esperaba mucho, pero se quedó sorprendido. Un loco
le estuvo escuchando con suma atención; nunca había visto
a nadie escucharle tan atentamente. Casi casi le estaba engullendo. Asimilaba
cada palabra en su corazón. El hombre ni pestañeaba. Estaban
tan atento que parecía como si estuviera hipnotizado.
Cuando el sacerdote hubo finalizado su sermón, vio que el hombre
se dirigía hacia el superintendente y le decía algo. El sacerdote
sintió curiosidad. Tan pronto como pudo, le preguntó al superintendente,
"¿Qué le decía este hombre? ¿Le decía
algo sobre mi sermón?" El superintendente le dijo, "¡Si!"
El sacerdote le preguntó, "¿Le importaría decirme
que le ha dicho?" El superintendente se resistió un poco, pero le
dijo, "¡Sí! El hombre me ha dicho, «¿Ve? Yo estoy
dentro y él está fuera»".
Un profesor está exactamente en el mismo lugar, en el
mismo bote, en el que tú estás. El también es un interno.
No posee nada más que lo que posees tú; sólo un poco
más de información. La información no significa nada.
Tú también puedes acumularla. Por lo general, se necesita
una inteligencia media para acumular información. Uno no necesita
ser un genio, uno no ha de poseer mucho talento. Una inteligencia corriente
es suficiente. Puedes acumular información. Puedes seguir acumulando,
puedes convertirte en un maestro.
Un maestro es uno que enseña sin saber. Si es un buen orador,
si es un buen escritor, si tiene una cierta personalidad, si posee un cierto
carisma, unos ojos magnéticos, un cuerpo agradable, atrae a la gente.
Y poco a poco va volviéndose más y más hábil.
Pero los que están a su alrededor no pueden ser discípulos.
Seguirán siendo estudiantes. Incluso aunque él pretenda ser
un Maestro, no puede hacer de ti un discípulo. Como máximo
puede hacer de ti un estudiante. Un estudiante es uno que va en busca de
más información y un maestro es uno que ha acumulado más
información. Esta es la primera clase de Maestro, aquél que
no es en absoluto un Maestro.
Existe luego una segunda clase de Maestro: aquél que se
conoce a sí mismo. Diga lo que diga, puede decir como Heráclito,
"He buscado". O como Buda, puede decir, "Lo he encontrado" Heráclito
es más cortés. El hablaba a gente que podía no haberle
entendido si hubiera dicho como Buda, "Lo he encontrado". Buda dice, "Soy
el más perfecto hombre Iluminado que jamás ha existido".
Parece egoísta, pero no lo es. El hablaba a sus discípulos,
los cuales eran capaces de entender que allí no había ningún
ego.
Heráclito estaba hablando a gente que no eran sus discípulos;
tan sólo gente corriente. Ellos no hubieran entendido. Cortésmente
él dice, "Yo he buscado", y deja la otra parte—"Lo he encontrado"—
a tu imaginación. Buda nunca dice, "Yo he buscado". El dice, "¡Lo
he encontrado! Y esta Iluminación nunca ha tenido lugar antes. Es
absoluta".
Uno que ha llegado es un Maestro. El aceptará discípulos.
Los estudiantes están prohibidos; los estudiantes no pueden acudir
allí por sí mismos. Incluso si por casualidad se acercan,
partirán tan pronto como les sea posible porque él no les
estará ayudando a acumular más conocimiento. El tratará
de transformarte. Te dará tu ser; no conocimiento. Te dará
más ser, no más conocimiento. Te volverá centrado;
y el centro está en algún lugar cerca del ombligo, no en
la cabeza.
Todo aquél que vive en la cabeza está descentrado. La
palabra es hermosa, la palabra "descentrado", significa "fuera de centro".
En realidad todo aquél que vive en la cabeza está loco. La
cabeza es la periferia. Puedes vivir en tus pies o puedes vivir en tu cabeza;
la distancia desde el centro es la misma. El centro está alrededor
del ombligo.
Un maestro te ayuda a arraigarte más y más en la cabeza;
un Maestro te desarraigará de la cabeza y te replantará.
Es exactamente como replantarte; implica mucho dolor. Ha de ser así.
Hay sufrimiento, angustia, porque cuando replantas, la planta ha de ser
arrancada del suelo. Ha de ser así. Y entonces, otra vez, ha de
volverse a plantar en un nuevo suelo. Llevará tiempo. Las viejas
hojas caerán. Toda la planta pasara por la angustia, la incertidumbre,
no sabrá si va a sobrevivir o no. ¡Es un renacimiento! Con
un maestro no hay renacimiento; con un Maestro renaces.
Sócrates está en lo cierto. El dice, "Soy una comadrona".
Sí, un Maestro es una comadrona. Te ayuda a volver a nacer. Pero
eso significa que tendrás que morir; solamente entonces puedes renacer.
De modo que un Maestro no es sólo una comadrona; Sócrates
dice sólo la mitad. El Maestro también es un asesino; un
asesino y una comadrona. Primero te matará tal como eres, y solamente
entonces podrá lo nuevo brotar de ti. De tu muerte, saldrá
la resurrección.
Un maestro nunca te cambia. Seas lo que seas, seas quien seas, simplemente
te proporciona más información. Te añade cosas; mantiene
la continuidad. Puede que te modifique, puede que te refine, puede que
te culturice más, que te pula más. Pero seguirás siendo
el mismo; la base será la misma.
Con un Maestro, aparece una discontinuidad. Tu pasado se vuelve como
si nunca hubiera sido tuyo, como si perteneciera a algún otro, como
si lo hubieras soñado. No es real, fue una pesadilla. La continuidad
se rompe. Aparece una brecha. Lo viejo desaparece y lo nuevo llega, y en
medio hay una brecha. Esa separación es el problema, esa separación
ha de ser superada. Ante esa brecha muchos simplemente se asustan y retroceden.
Se apresuran a volver a aferrarse a su viejo pasado.
Un Maestro te ayuda a cruzar esta brecha, pero para un maestro no existe
nada de esto; no hay problema. Un maestro te ayuda a aprender más,
mientras que la ocupación primera de un Maestro es ayudarte a des-aprender.
Esa es la diferencia.
Alguien le preguntó a Ramana Maharshi, "He venido de muy lejos
para aprender de ti. ¡Enséñame!" Ramana rió
y dijo, "Si has venido a aprender entonces ve a cualquier otra parte porque
aquí lo que hacemos es des-aprender. Aquí no enseñamos.
Ya sabes demasiado; ése es tu problema. Si aprendes más,
aparecerán más problemas. Te enseñamos cómo
des-aprender, cómo volver atrás".
Un Maestro atrae discípulos; un maestro, estudiantes. ¿Qué
es un discípulo? Se ha de comprender todo exactamente; solamente
entonces podrás comprender a Patanjali. ¿Quién es
un discípulo? ¿Cuál es la diferencia entre un estudiante
y un discípulo? Un estudiante busca conocimiento; un discípulo
busca una transformación, una mutación. Esta harto de sí
mismo. Ha llegado al punto en el que se da cuenta de que, "Tal como soy,
no valgo nada; soy polvo, nada más. Tal como soy no valgo nada".
Ha llegado para alcanzar un nuevo nacimiento, un nuevo ser. Está
dispuesto a cargar con la cruz, a atravesar los dolores de la muerte y
del renacimiento; de ahí, la palabra "discípulo". La palabra
"discípulo" proviene de "disciplina"; él está dispuesto
a cumplir con cualquier disciplina. Está dispuesto a cumplir todo
lo que le diga el Maestro; está dispuesto a seguirlo. Hasta ahora,
ha seguido sólo a su propia mente, durante muchas vidas, y no ha
llegado a ninguna parte. Ha escuchado a su propia mente y se ha ido metiendo
en más y más problemas. Ahora ha llegado a un punto en el
que siente, "¡Ya basta!"
Entonces va y se entrega al Maestro. Esto es disciplina, el primer
paso. El dice, "Ahora te escucharé. Ya he escuchado suficiente a
través de mi propia mente. He sido un seguidor, un discípulo
de mi propia mente y eso no conduce a ninguna parte. Me he dado cuenta.
Ahora tú eres mi Maestro". Eso significa, "Ahora tú eres
mi mente. Todo lo que digas, lo escucharé. Donde quiera que me conduzcas,
iré. No haré preguntas porque esas preguntas surgirán
de mi mente".
Un discípulo es uno que ha aprendido una cosa a través
de su vida: que la mente es el creador de los problemas, que la mente es
la causa original de su sufrimiento. La mente siempre dice, "Otro es la
causa de mis sufrimientos; no yo". Un discípulo es uno que ha aprendido
que esto es un truco, una trampa de la mente. Esta siempre dice, "El otro
es el responsable; yo no soy el responsable". De esta forma se salva a
sí misma, se protege, permanece segura. Un discípulo es aquél
que ha comprendido que esto es falso, que sólo es una treta de la
mente. Ha llegado a percibir todo el absurdo de la mente.
La mente te conduce hacia el deseo; el deseo te conduce hacia la frustración.
Te conduce hacia el éxito; todo éxito se convierte en un
fracaso. Te atrae hacia la belleza; la belleza siempre deriva en fealdad.
Te lleva hacia más y más cosas; nunca cumple ninguna promesa.
Te promete cosas, pero ni una sola promesa se cumple. Te hace dudar y la
duda se convierte en un gusano en el corazón; venenoso. No te permite
confiar y sin confianza no hay crecimiento. Cuando comprendes todo esto,
solamente entonces puedes convertirte en un discípulo.
Cuando llegas ante el Maestro, simbólicamente pones tu cabeza
a sus pies. Esto es deshacerte de tu cabeza; éste es el significado
de poner tu cabeza a sus pies. Tú dices, "Ahora continuaré
sin cabeza. Ahora, todo lo que digas se convertirá en mi vida".
Esto es entregarse. Un Maestro tiene discípulos que están
dispuestos a morir y renacer.
Luego existe una tercera categoría: El Maestro de Maestros.
Primero está el maestro de estudiantes, segundo está el Maestro
de discípulos, y luego, en tercer lugar, está el Maestro
de Maestros. Patanjali dice que cuando un Maestro se convierte en un Dios—y
convertirse en Dios quiere decir trascender el tiempo, convertirse en uno
para el cual el tiempo no existe, para el cual el tiempo ha dejado de existir,
para el cual no existe el tiempo; convertirse en uno que ha llegado a la
comprensión de la eternidad, de la ausencia de tiempo, en uno que
no sólo ha cambiado y se ha convertido en bueno, que no sólo
ha cambiado y se ha vuelto consciente, sino que ha trascendido el tiempo—se
convierte en un Maestro de Maestros. ¡Ahora él es un Dios!
¿Qué hará entonces el Maestro de Maestros? Este
nivel solamente se alcanza cuando un Maestro deja el cuerpo; nunca antes.
En el cuerpo puedes ser consciente, en el cuerpo puedes darte cuenta que
no existe el tiempo. Pero el cuerpo tiene un reloj biológico. Siente
hambre y al cabo de un cierto tiempo vuelve el hambre; saciedad y hambre;
sueño, enfermedad, salud. Por la noche el cuerpo ha de dormir, por
la mañana ha de despertar. El cuerpo posee un reloj biológico.
Por eso la tercera clase de Maestro aparece solamente cuando un Maestro
finalmente deja el cuerpo, cuando no ha de volver de nuevo al cuerpo.
Buda emplea dos palabras. La primera es Nirvana, Iluminación.
Cuando Buda se Iluminó—estando aún en el cuerpo— eso fue
la Iluminación, el Nirvana. Después de cuarenta años
dejó el cuerpo. A esto él le llama el Nirvana absoluto, el
Mahaparanirvana. Entonces se convirtió en un Maestro de Maestros
y ha seguido siendo un Maestro de Maestros.
Cada Maestro, cuando deja el cuerpo de forma permanente, cuando no
ha de volver de nuevo, se convierte en un Maestro de Maestros. Mahoma,
Jesús, Mahavira, Buda, Patanjali, han seguido siendo Maestros de
Maestros, y han estado siempre guiando a Maestros, no a discípulos.
Siempre que alguien se convierte en un Maestro en el camino de Patanjali,
aparece de inmediato un contacto con Patanjali cuya alma flota en el infinito,
con la consciencia individual que se denomina "Dios". Siempre que una persona
siguiendo el camino de Patanjali se convierte en un Maestro, siempre que
se Ilumina, de inmediato surge una comunicación con el Maestro original
que ahora es un Dios.
Siempre que alguien que sigue a Buda se Ilumina, inmediatamente surge
una relación. De repente se encuentra unido a Buda, al Buda que
ha dejado de estar ya en el cuerpo, al Buda que ya no existe en el tiempo
ni en el espacio, pero que aún es, al Buda que se ha convertido
en uno con la totalidad, pero que aún es.
Esto es muy paradójico y muy difícil de comprender porque
no podemos comprender nada que trascienda el tiempo. Toda nuestra comprensión
está dentro del tiempo; toda nuestra comprensión está
dentro del espacio. Cuando alguien dice que Buda existe más allá
del tiempo y del espacio, nos parece absurdo.
Cuando dices que Buda existe más allá del espacio, eso
significa que no existe en un lugar en particular. ¿Y cómo
va existir alguien sin existir en un lugar determinado? El existe; ¡Simplemente
existe! No puedes indicar dónde, no puedes decir dónde está.
En este sentido está en ninguna parte y en este sentido está
en todas partes. Para la mente que vive en el espacio, es muy difícil
comprender algo que trasciende el espacio. Pero con aquellos que siguen
los métodos de Buda y se convierten en Maestros, de inmediato surge
un contacto. Buda sigue guiando a la gente que sigue su camino, Jesús
guía a la gente que sigue su camino.
En el Tíbet existe un lugar en Kailash donde, cada año
en el día en que Buda dejó el mundo, en la noche de luna
llena de Vaishakh, quinientos Maestros se reúnen. Cuando quinientos
Maestros se reúnen en ese lugar cada año, ven a Buda descendiendo;
de nuevo se vuelve visible.
Esta es una antigua promesa y Buda aún la cumple. Quinientos
Maestros han de estar presentes; ni uno menos, porque si no, no es posible.
Esos quinientos Maestros sirven de contrapeso, de ancla, para que Buda
descienda. Un solo Maestro menos y el fenómeno no sucede. A veces
no alcanzaron los quinientos Maestros. Entonces, ese año, no hubo
contacto, no hubo un contacto visible.
Pero el Tíbet tiene muchos Maestros, de forma que no es muy
difícil. El Tíbet es el país con más Iluminados;
así ha permanecido hasta ahora. No será así en el
futuro, gracias a Mao. El ha destruido toda la sutil pauta que el Tíbet
ha creado. Todo el país era un monasterio. En otros países
existían monasterios, pero el Tíbet existía dentro
del monasterio.
Era una regla que una persona de cada familia tenía que tomar
sanyas y convertirse en un lama, y esta regla fue instaurada de forma que
cada año al menos quinientos Maestros estuvieran siempre disponibles.
Cuando quinientos Maestros se juntan en Kailash justo a la media noche,
a las doce en punto, Buda es de nuevo visible. Desciende en el tiempo
y el espacio.
Ha continuado guiando; todos los Maestros continúan guiando.
Una vez que te aproximas a un Maestro, no a un maestro, puedes confiar.
Incluso aunque no alcances la Iluminación en esta vida, habrá
para ti, de forma continuada, una sutil guía, incluso aunque no
te des cuenta de que estás siendo guiado.
Mucha gente de Gurdjieff ha venido a mí. Han venido porque Gurdjieff
les ha estado dirigiendo hacia mí. No hay nadie más hacia
quien Gurdjieff pueda empujarles o dirigirles. Y esto es una desgracia,
pero es así. Ahora no existe ningún Maestro en el sistema
de Gurdjieff, de modo que él no puede establecer contacto. Mucha
gente de Gurdjieff empezará a venir antes o después, y no
serán conscientes de ello porque no podrán comprender lo
que estará sucediendo. Pensarán que es puramente accidental.
Si un Maestro existe en un determinado camino en el tiempo y en el
espacio, entonces el Maestro original puede ir enviando instrucciones.
Y así es como las religiones han permanecido vivas. Una vez la cadena
se rompe, la religión muere. Por ejemplo, la religión jaina
ha muerto porque no existe ni un solo Maestro al cual Mahavira pueda dirigirse
y enviar nuevas instrucciones. Porque con cada época las cosas cambian,
la mente cambia, de modo que las técnicas han de ser cambiadas,
nuevos métodos han de ser diseñados, se han de añadir
nuevas cosas, se han de borrar cosas viejas. Cada época necesita
de un gran trabajo.
Si un Maestro existe en un determinado camino, entonces el Maestro
original, que ahora es un Dios, puede continuar. Pero sí en
la Tierra no existe un Maestro, entonces la cadena se rompe y la religión
muere. Y esto sucede muchas veces.
Por ejemplo, Jesús nunca trató de crear una nueva religión,
nunca pensó en ello. El era un judío y estaba recibiendo
instrucciones directas de los antiguos Maestros judíos que se habían
convertido en Dios. Pero los judíos no eran capaces de atender esas
nuevas instrucciones. Ellos decían, "Esto no está escrito
en las escrituras. ¿De qué estás hablando?" En las
escrituras está escrito que si alguien te golpea con un ladrillo
tú le has de lanzar una roca: ojo por ojo, vida por vida. Y Jesús
empezó a decir que has de amar a tu enemigo, y que si él
te golpea en una mejilla, le has de ofrecer la otra.
No estaba escrito en las escrituras judías, pero ésta
fue la nueva enseñanza porque la época había cambiado.
Este era un nuevo método para ser desarrollado y Jesús estaba
recibiendo instrucciones directamente de los dioses; de los dioses en el
sentido de Patanjali: los profetas. Pero lo que él enseñaba
no estaba escrito en las escrituras. Los judíos le mataron sin saber
qué era lo que estaban haciendo. Por eso Jesús les dijo en
el último momento, cuando estaba en la cruz, "Dios, perdónales
porque no saben lo que hacen. Están suicidándose. Se están
matando a sí mismos porque están rompiendo la conexión
con sus propios Maestros".
Y eso fue lo que sucedió. El asesinato de Jesús se convirtió
en la mayor calamidad para los judíos y durante dos mil años
han tenido que sufrir porque no han establecido ningún contacto.
Viven según las escrituras; son la gente que se basa más
en las escrituras de todo el mundo. Viven con las escrituras: el Talmud,
la Torah, y no atienden a ningún esfuerzo que provenga de las más
altas fuentes más allá del tiempo y del espacio.
Esto ha sucedido muchas veces. Así es como las nuevas religiones
nacen. ¡Es innecesario! ¡No hay necesidad! Pero los viejos
no escuchan. Ellos preguntan, "¿Dónde está esto escrito?"
No está escrito. Es una nueva instrucción, una nueva escritura.
Y si no escuchas la nueva escritura, la nueva enseñanza se convertirá
en una nueva religión. Y puedes ver como la nueva religión
siempre parece ser más poderosa que la antigua. Debido a la novedad
de sus enseñanzas, puede ayudar más al hombre.
Los judíos siguieron siendo los mismos. El cristianismo se extendió
a la mitad de la Tierra; ahora medio mundo es cristiano. Los jainos han
permanecido en la India como una minoría muy pequeña porque
no escuchan. Y no tienen ningún Maestro vivo. Tienen muchos sadhus,
monjes; muchos, porque pueden permitírselo. Son una comunidad rica.
Pero no hay un solo Maestro vivo. No les puede llegar ninguna instrucción
desde fuentes superiores. Una de las mayores revelaciones de la Teosofía
en la India—en esta época, en todo el mundo—fue que los Maestros
seguían instruyendo continuamente. Patanjali dice que ésta
es la tercera categoría de Maestros: El Maestro de Maestros. Esto
es lo que él quiere decir con "Dios".
Más allá de los límites del tiempo,
El es el Maestro de Maestros.
¿Qué es el tiempo y como trascenderlo? Trata de comprender.
El tiempo es deseo porque para el deseo se necesita al tiempo. El tiempo
es la creación del deseo. Si no tienes tiempo, ¿cómo
vas a desear? No hay espacio para que surja el deseo. El deseo necesita
del futuro. Por eso la gente que tiene millones de deseos teme siempre
a la muerte. ¿Por qué temen siempre a la muerte? Porque la
muerte acaba con el tiempo definitivamente. Deja de haber tiempo.
Y tú tienes millones de deseos y entonces se presenta la muerte.
La muerte significa que ahora ya no hay futuro, la muerte significa
que ahora no hay más tiempo. Puede que el reloj continúe
funcionando, pero tú no estarás funcionando. Y el deseo necesita
tiempo para ser colmado, necesita futuro. No puedes tener deseos en el
presente; en el presente no existe el desear. ¿Puedes desear algo
desde el presente? ¿Cómo vas a desearlo? Si deseas, de inmediato
el futuro se ha introducido. El mañana o el momento siguiente ha
llegado. ¿Cómo vas a desear en este mismo momento, aquí
y ahora?
Desear es imposible sin tiempo; el tiempo es también imposible
sin deseos. Juntos forman un solo fenómeno: dos caras de la misma
moneda. Cuando uno deja de tener deseos, se vuelve eterno. El futuro se
detiene, el pasado se detiene. Solamente existe el presente. Cuando el
desear se detiene es como un reloj que sigue funcionando tras haberle sido
quitadas las manecillas. Imagínate un reloj que siga funcionando
sin manecillas; no puedes decir qué hora es.
Un hombre sin deseos es un reloj sin manecillas. Ese es el estado de
un Buda. El vive en el cuerpo; el reloj sigue funcionando, porque el reloj
posee su propio proceso biológico que lo hace continuar. Tendrá
hambre y querrá comida. Tendrá sed y querrá beber.
Tendrá sueño y querrá irse a dormir. El cuerpo lo
necesitará, por esto está funcionando. Pero el ser más
interno no tiene tiempo: el reloj carece de manecillas.
Pero estás anclado en el mundo, en este mundo de tiempo, debido
a este cuerpo. Tu cuerpo posee un peso y debido a esa fuerza gravitacional
la gravedad todavía actúa sobre ti. Cuando uno deja el cuerpo,
cuando un Buda deja su cuerpo, entonces el mecanismo deja de funcionar.
Entonces es pura consciencia, sin cuerpo, sin hambre, ni saciedad; sin
cuerpo, sin ser; sin cuerpo; entonces no lo necesita. Recuerda esas dos
palabras: deseo y necesidad. El deseo pertenece a la mente; la necesidad
pertenece al cuerpo. Con deseos y necesidades, eres un reloj sin manecillas.
Y cuando la necesidad también desaparece, has trascendido el tiempo.
Esto es la eternidad; más allá del tiempo está la
eternidad.
Por ejemplo, si no miró el reloj no sé qué hora
es. Para saber qué hora es he de estar mirándolo continuamente
todo el día. Incluso aunque haya mirado la hora hace cinco minutos,
he de volver a mirarla para saber la hora exacta, porque en mi interior
no existe el tiempo; solamente es el cuerpo el que funciona.
La consciencia no tiene tiempo. El tiempo es creado cuando la consciencia
desea algo. Entonces, de inmediato, se crea el tiempo. En la Existencia
no existe el tiempo. Si el hombre no existiera sobre la Tierra, el tiempo
desaparecería de inmediato. Los árboles estarían ahí,
las rocas estarían ahí, el sol saldría y la luna se
ocultaría y todo continuaría tal y como es, pero no existiría
el tiempo porque el tiempo no llega con el presente; llega con el recuerdo
del pasado y la imaginación del futuro.
Un Buda no tiene pasado. Ha acabado con él, no acarrea con él.
Un Buda no tiene futuro. También ha acabado con eso porque no tiene
deseos. Pero las necesidades están allí porque el cuerpo
está allí. Han de satisfacerse algunos karmas más.
Durante unos cuantos días más el cuerpo seguirá funcionando.
Es la antigua inercia la que lo mantiene. Has de dar cuerda a un reloj.
Aunque dejes de darle cuerda, seguirá funcionando durante unas cuantas
horas o unos cuantos días. La antigua inercia continúa.
Más allá de los límites del tiempo,
El es el Maestro de Maestros.
Cuando la necesidad y el deseo desaparecen—ambos—el tiempo desaparece.
Y acuérdate de distinguir entre deseo y necesidad; si no te verás
sumido en una gran confusión. Nunca trates de abandonar las necesidades.
Nadie puede abandonarlas a menos que el cuerpo desaparezca. Y no te confundas
con lo que son. Recuerda siempre lo que es una necesidad y lo que es un
deseo.
Las necesidades surgen del cuerpo y el deseo nace de la mente. La necesidad
pertenece al animal; el desear es humano. Desde luego, cuando sientes hambre
necesitas comer. Te paras cuando deja de haber necesidad; tu estómago
dice de inmediato, "¡Es suficiente!" Pero la mente dice, "Un poco
más. ¡Sabe tan bien!" Esto es deseo. Tu cuerpo dice, "Tengo
sed", pero el cuerpo nunca desea Coca-Cola. El cuerpo dice, "Sed", y entonces
bebes. No puedes beber más agua de la necesaria. Pero si puedes
beber más Coca-Cola. Es un fenómeno mental.
La Coca-Cola es lo único universal en esta época, incluso
en la Rusia soviética. Ningún otro artículo se ha
introducido allí, pero la Coca-Cola se ha introducido. Ni siquiera
el telón de acero sirve de nada porque la mente humana es la mente
humana.
Observa siempre dónde acaba la necesidad y dónde empieza
el deseo. Conviértelo en una consciencia continua. Si eres capaz
de distinguirlos habrás alcanzado algo, una pista para la existencia.
Tener necesidades es hermoso; desear es feo. Pero hay gente que continúa
deseando y va reduciendo sus necesidades. ¡Son tontos, estúpidos!
No puedes encontrar a mayores idiotas en el mundo porque están haciendo
justo lo opuesto alo que hay que hacer.
Hay gente que ayuna durante días y desea el cielo. Ayunar es
reducir la necesidad y anhelar el cielo es ayudar a que el deseo crezca.
Tienen mucho más tiempo que tú porque han de pensar en el
cielo. Poseen una inmensa cantidad de tiempo: el cielo está incluido
en ello. Tu tiempo acaba con la muerte. A ti te dirán, "Eres un
materialista". Ellos son espirituales porque su tiempo va en aumento. Abarca
cielos enteros; no sólo uno, sino siete. E incluso el moksha, la
Liberación suprema, está dentro de su límite temporal.
Tienen una inmensa cantidad de tiempo y vosotros sois materialistas porque
vuestro tiempo se agota con la muerte.
Recuerda, es fácil desatender las necesidades. Debido a que
el cuerpo es tan silencioso, puedes torturarlo. Y el cuerpo es tan adaptable
que si lo torturas durante mucho tiempo, se adapta a tu tortura. ¡Y
es mudo! No puede decir una palabra. Si ayunas, durante dos o tres días
dirá, "Tengo hambre, tengo hambre!" Pero tu mente está pensando
en el cielo y si no estás hambriento no podrás entrar. Está
escrito en las escrituras que has de ayunar, por eso no escuchas al cuerpo.
También está escrito en las escrituras, "No escuches al cuerpo;
el cuerpo es el enemigo".
Y el cuerpo es un animal sordo, puedes continuar torturándolo.
Durante unos cuantos días no dirá nada. Si comienzas un largo
ayuno, a lo sumo el cuerpo dirá algo durante la primera semana,
o los cinco, o seis primeros días. Más adelante el cuerpo
dejará de hacerlo porque nadie le escucha. Entonces el cuerpo empieza
a hacer sus propios ajustes. Tiene una reserva para noventa días.
Todo cuerpo sano pose una reserva de grasa para noventa días, para
utilizarla en una situación de emergencia; no para utlizarla ayunando.
Puede que a veces te encuentres en un bosque y no puedas conseguir
comida. Puede que haya escasez de comida y no puedas conseguir comida.
Durante noventa días el cuerpo tiene una reserva. Se alimentará
de sí mismo, se comerá a sí mismo. Y tiene un mecanismo
de dos marchas. Por lo general pide comida. Si le das comida, entonces
la reserva permanece intacta. Si no le das comida, entonces durante dos
o tres días continúa pidiendo. Si aun así no se la
das, simplemente cambia de marcha. La marcha es cambiada y entonces empieza
a comerse a sí mismo.
Por eso, cuando ayunas pierdes un kilo cada día. ¿Cómo
desaparece este kilo? Este peso desaparece porque te estás comiendo
tu propia grasa, tu propia carne. Te has convertido en un comedor de hombres,
en un caníbal. El ayunar es canibalismo. En noventa días
serás un esqueleto, sin ninguna reserva. Entonces tendrás
que morir.
Es fácil ser violento con el cuerpo; ¡es tan mudo!. Pero
con la mente es difícil porque la mente tiene una voz. No atiende.
Y lo que realmente vale la pena es hacer que la mente escuche y cortar
con los deseos. No pidas el cielo y el paraíso.
Estaba leyendo un libro sobre las nuevas religiones del Japón.
Como sabes, los japoneses son gente muy hábil técnicamente.
En Japón han creado dos paraísos. Tan sólo para que
tengas un vislumbre, han construido un pequeño paraíso en
una estación de montaña para mostrarte cómo va a ser
de verdad el verdadero paraíso. Vas y hechas un vistazo. Han construido
un lugar tremendamente hermoso y lo mantienen absolutamente limpio. Hay
flores y flores y árboles y sombras y pequeños y hermosos
bungalows, y así te proporcionan un vislumbre del paraíso
para que de esta forma empieces a desearlo.
¡No existe el paraíso! El paraíso es una creación
de la mente. ¡Y no existe el infierno! También eso es una
creación de la mente. El infierno no es más que la pérdida
del paraíso; eso es todo. Primero lo creas, y luego lo echas en
falta porque no lo tienes. Y esa gente, esos curas, los envenenadores,
siempre te ayudan a que desees. Primero crean el deseo; entonces el infierno
viene detrás; luego ellos vienen para salvarte.
Una vez estaba conduciendo por una carretera muy rudimentaria.
Era verano y de repente llegué a un tramo de carretera tan enlodado
que no podía entender cómo había llegado a estar así.
No había llovido. El tramo tenía casi medio kilómetro
de largo, pero pensé que no podía ser muy profundo de modo
que seguí conduciendo el coche. Me metí en él y entonces
me quedé atascado. No solamente había fango; tenía
muchos baches. Entonces esperé a que alguien llegara para ayudarme,
algún camión.
Un granjero llegó con un camión. Cuando le pedí
que me ayudara, quiso cobrarme veinte rupias. De modo que le dije, "¡De
acuerdo! Toma tus veinte rupias, pero sácame de aquí". Cuando
hube salido, le dije al granjero, "Con este precio debes estar trabajando
en esto día y noche". El dijo, "No, por la noche no, porque entonces
he de transportar el agua desde el río hasta esta carretera. ¿Quién
te crees que ha puesto ahí todo este lodo? Y luego he de dormir
un poquito porque al amanecer empieza el negocio".
Así son los sacerdotes. Primero crean el fango acarreando el
agua desde el lejano río. Y luego tú te enfangas y entonces
ellos te ayudan. No hay un paraíso y no hay un infierno; ni cielo,
ni infierno. Estás siendo explotado y serás explotado a menos
que dejes de desear.
Un hombre que no desea no puede ser explotado. Entonces ningún
sacerdote puede explotarte, entonces ninguna iglesia puede explotarte.
La explotación sucede porque deseas. Entonces creas la posibilidad
de ser explotado. Reduce tus deseos tanto como puedas porque no son naturales.
Nunca reduzcas tus necesidades porque son naturales; trata de satisfacer
tus necesidades.
Y obsérvalo todo. No hay muchas necesidades, no son muchas.
Y son muy simples. ¿Qué es lo que necesitas? Comida, agua,
un cobijo, alguien a quien amar y alguien que te ame. ¿Qué
más necesitas? Amor, comida, cobijo; son necesidades sencillas.
Y las religiones están contra todas esas necesidades. Contra el
amor, dicen que practiques el celibato. Contra el comer, dicen que practiques
el ayuno. Contra el cobijo, dicen que te conviertas en un monje y te desplaces,
que te conviertas en un hombre errante, sin hogar. Ellos están en
contra de las necesidades. Por eso crean un infierno. Y tú sufres
más y más, y estás más y más en sus
manos. Entonces les pides ayuda, y todo el asunto es algo que ellos han
creado.
No vayas en contra de las necesidades y recuerda siempre reducir los
deseos. Los deseos son inútiles. ¿Que es un deseo? No es
desear un cobijo. El deseo es siempre por un mejor cobijo. El deseo es
comparativo. La necesidad es simple: necesitas un cobijo. El deseo necesita
un palacio. La necesidad es muy, muy simple. Necesitas a una mujer o a
un hombre al que amar. Pero ¿y el deseo? El deseo necesita una Cleopatra.
El deseo quiere siempre lo imposible; la necesidad, lo posible. Y si lo
posible es satisfecho, estás en paz. Incluso un Buda necesita eso.
Los deseos son estúpidos. Deshazte de los deseos y sé
consciente. Entonces trascenderás el tiempo. Los deseos crean el
tiempo, pero si vas reduciendo los deseos te encontrarás más
allá del tiempo. Las necesidades corporales permanecerán
mientras el cuerpo exista. Pero si el deseo desaparece, entonces ésta
será tu última, o como máximo tu penúltima,
vida. Pronto desaparecerán. Uno que ha alcanzado la ausencia de
deseos antes o después también trascenderá las necesidades,
porque entonces no necesitará del cuerpo. El cuerpo es un vehículo
para la mente. Si la mente no está allí, el cuerpo deja de
ser necesario.
El es conocido como AUM.
Este Dios, el perfecto florecimiento, es conocido como AUM. AUM es el símbolo del sonido universal. Dentro de ti oyes pensamientos, palabras, pero nunca el sonido de tu ser. Cuando no existen deseos, ni necesidades, cuando el cuerpo ha desaparecido, cuando la mente ha desaparecido, ¿qué sucede? Entonces el verdadero sonido del universo es oído. Eso es AUM.
Y en todo el mundo la gente ha realizado este AUM. Los musulmanes, los cristianos, los judíos, lo llaman amén. ¡Es AUM!
Los zoroastrianos, los parsis, lo llaman "Ahura Mazada". Esa A y esa M son AUM: "Ahura" deriva de A, y "Mazada", deriva de M; Es AUM. Lo han convertido en una deidad.
Ese sonido es universal. Cuando te detienes, lo oyes. Ahora mismo estás hablando tanto, parloteando tanto en tu interior, que no puedes oírlo. Es un sonido silencioso. Es tan silencioso que a menos que te hayas detenido por completo no serás capaz de oírlo. Los hindúes han denominado a sus dioses con un nombre simbólico: AUM.
Patanjali dice,
"El es conocido como AUM"
Y si deseas encontrar un Maestro, un Maestro de Maestros, tendrás que sintonizarte más y más con el sonido de AUM.
Repite y medita sobre el AUM.
Recuerda, Patanjali está tan inclinado hacia lo científico que no desperdicia una sola palabra y tampoco emplea una sola palabra extra. "Repite y medita..." Siempre que dice "Repite AUM", siempre añade "medita". Se ha de comprender la diferencia.
"Repite y medita sobre el AUM".
Meditar y repetir AUM conlleva la desaparición de todos los obstáculos y el despertar de una nueva consciencia.
Si repites y no meditas, se convertirá en la Meditación Trascendental del Maharishi Mahesh Yogui. Si lo repites y no meditas, entonces es un truco hipnótico. Entonces te sumerges en el sueño. Está bien, porque dormirse es hermoso. Es sano; te despiertas más calmado. Te sentirás más bien, con más energía, con más entusiasmo. Pero esto no es meditación.
Es como un tranquilizante y un estimulante, todo en uno. Te proporciona un buen sueño y luego te sientes muy bien por la mañana. Dispones de más energía. Pero no es meditación. Y puede convertirse en algo peligroso si lo utilizas durante largo tiempo. Puedes volverte adicto a ello. Y cuánto más lo usas, más te das cuenta que llegas a un punto en el que te quedas atascado. Entonces, si no lo prácticas, sentirás que echas en falta algo. Si lo practicas, entonces nada sucede.
Has de recordar esto: en relación a la meditación, siempre que sientas que si no la practicas echas en falta algo y que si la practicas nada sucede, entonces estás atascado. Entonces es necesario hacer algo de inmediato. Se ha convertido en una adicción de la misma forma que lo es el fumar cigarrillos. Si no fumas, echas en falta algo. Sientes continuamente que has de hacer algo; te sientes inquieto. Y si fumas, no ganas nada. Esa es la definición de adicción. Si ganaras algo, de acuerdo, pero no ganarás nada; se habrá convertido en un hábito. Si no lo prácticas, te sientes desgraciado. Si lo prácticas, al hacerlo no obtienes nada de felicidad. Repite y medita. Repite "AUM, AUM, AUM" y mantente separado de esta repetición. "AUM, AUM, AUM"; el sonido te rodea por todas partes y tú estás alerta, consciente, observando, atento. Esto es meditar. Crea en tu interior el sonido y entonces permanece como un observador sobre la colina. En el valle, el sonido se mueve -AUM, AUM, AUM- y tú estás observándolo, contemplándolo desde arriba. Si no observas, te dormirás. Será un sueño hipnótico. Y la Meditación Trascendental atrae a la gente de Occidente porque han perdido la capacidad de dormir bien.
En la India nadie se preocupa del Maharishi Mahesh Yogui porque la gente está muy dormida, roncando. No lo necesita. Pero cuando un país se vuele rico y la gente no realiza ninguna labor física, el sueño se ve alterado. Entonces o bien ingieres un tranquilizante o bien prácticas la Meditación Trascendental. Y la MT es, desde luego, mejor porque no es nada químico. Pero aún así es un truco muy, muy profundamente hipnótico.
La hipnosis puede ser utilizada en determinadas ocasiones, pero no debería convertirse en un hábito porque, en último término, te proporciona un estar medio dormido. Estarás como hipnotizado, parecerás un zombi. No te mantendrás consciente y alerta y el sonido de AUM es una potente nana porque es un sonido universal. Si lo repites puedes quedarte completamente alcoholizado, intoxicado, con él. Entonces surge el peligro porque lo que buscas no es resultar intoxicado. Lo que cuenta es adquirir más y más consciencia. De modo que existen dos posibilidades para que puedas deshacerte de tus preocupaciones.
Los psicoanalistas dividen a la mente en tres capas. A la primera la denominan el consciente, a la segunda la denomina el subconsciente y, a la tercera la denominan el inconsciente. Aún no conocen la cuarta. Patanjali la denomina el superconsciente. Si te vas volviendo más alerta, sobrepasarás el consciente y alcanzarás el superconsciente. Ese es el estado de un Dios; el superconsciente, la superconsciencia.
Pero si repites un mantra sin meditar, te sumes en el subconsciente. Si caes en el subconsciente, eso te proporcionará un buen sueño, bienestar, salud. Pero si continúas, bajarás al inconsciente. Entonces te convertirás en un zombi y esto es muy, muy malo. ¡No es nada bueno!
Puedes utilizar un mantra como hipnosis. Si vas a ser operado en un hospital, funciona. Ser hipnotizado es mejor que darte cloroformo. Es un mal menor. Si no tienes sueño, es mejor que tomar un tranquilizante. Es menos peligroso, menos dañino. Pero no es meditación.
Así que Patanjali insiste siempre,
"Repite y medita sobre el AUM".
Repite y crea a tu alrededor el sonido AUM, pero no te pierdas en él. Es un sonido tan dulce que puedes perderte. Permanece alerta. Permanece más y más alerta. Cuanto más vaya profundizando el sonido, estarás más y más alerta. Entonces el sonido relaja tu sistema nervioso, pero no a ti. El sonido relaja tu cuerpo, pero no a ti. El sonido hace que todo tu cuerpo y tu sistema físico se duerman, pero no tú.
Entonces empieza un doble proceso. El sonido lleva a tu cuerpo a un estado de descanso y la consciencia te ayuda a alcanzar el superconsciente. El cuerpo se dirige al inconsciente, se convierte en un zombi, profundamente dormido, y tú te conviertes en un ser superconsciente. Entonces tu cuerpo alcanza el fondo y tú alcanzas la cima. Tu cuerpo se convierte el valle y tú te conviertes en el pico. Y esto es lo que ha de ser realizado.
Repite y medita.
Meditar y repetir AUM conlleva la desaparición de todos los obstáculos y el despertar de una nueva consciencia.
La nueva consciencia es el cuarto: el superconsciente. Pero, recuerda, que sólo el repetir no sirve. La repetición simplemente te ayudará a meditar. La repetición crea el objeto y el objeto más sutil es este sonido de AUM y si puedes mantenerte consciente de lo más sutil, tu consciencia también se vuelve sutil.
Cuando observas algo evidente, tu consciencia es poco refinada. Cuando observas un cuerpo sexual, tu consciencia se vuelve sexual. Cuando observas algo que es objeto de codicia, tu consciencia se convierte en codicia. Te conviertes en todo aquello que observas. El observador se convierte en lo observado; recuerda esto.
Krishnamurti insiste una y otra vez en que el observador se convierte en lo observado. Te conviertes en todo lo que observas. Por eso si observas el sonido del AUM -que es el sonido más profundo, la música más profunda, el sonido sin sonidos, el sonido que no ha sido creado, anahat, el sonido que es simplemente la naturaleza de la Existencia- si te vuelves consciente de él, si te vuelves eso, te conviertes en un sonido universal. Entonces ambos, sujeto y objeto, se encuentran y se funden y se vuelven uno. Esto es la superconsciencia donde el objeto y el sujeto se han disuelto, donde el conocedor y lo conocido han dejado de existir. Sólo permanece lo uno; el objeto y el sujeto están unidos. Esta unidad es el Yoga.
La palabra "yoga" procede de la raíz "yuj". Significa encuentro, combinación. Sucede cuando el sujeto y el objeto se funden. La palabra "yugo", también procede de "yuj", la misma raíz de donde proviene "yoga". Cuando el sujeto y el objeto se encuentran unidos -tan entrelazados que no pueden estar ya separados- juntos, la separación desaparece. Alcanzas la superconsciencia.
Esto es lo que Patanjali quiere significar cuando dice,
Meditar y repetir AUM conlleva la desaparición de todos los obstáculos y el despertar de una nueva consciencia.