ZARATHUSTRA (VOL1)

UN DIOS QUE PUEDE BAILAR

 

Si elegimos ser conscientes, toda la inconsciencia y toda la oscuridad pueden desaparecer, es nuestra elección que estemos viviendo en los valles oscuros, si decidimos vivir en las cumbres soleadas nadie puede impedírnoslo porque ese también es nuestro potencial.
Pero las personas que han llegado a las cumbres soleadas se olvidan por completo del mundo del que han venido; Gautama Buda nunca descendió, Mahoma nunca descendió... aun cuando han hecho esfuerzos para que la humanidad despierte, han gritado desde sus cumbres.
Nietzsche es único en este sentido. Pudo haber permanecido como un filósofo extraordinario, sobrehumano, pero nunca olvida, ni por un solo momento, al ser humano común. Esa es su grandeza. Aunque no haya tocado los picos más altos y no haya conocido los misterios más grandes, cualquier cosa que haya conocido, está deseando compartirla con sus semejantes. Su deseo de compartir es tremendo.
He elegido hablar acerca de unos pocos fragmentos que pueden ser de ayuda para ti, para tu crecimiento espiritual. Nietzsche mismo había elegido a Zarathustra para ser su vocero.
También debes entender algo acerca de Zarathustra. Entre miles de grandes místicos, filósofos, personas iluminadas, Nietzsche ha elegido como su vocero a una persona desconocida, casi olvidado para el mundo: Zarathustra.
Los seguidores de Zarathustra están limitados solamente a un pequeño lugar, Bombay, habían venido desde Irán cuando los mahometanos forzaron a los persas o bien a convertirse al mahometanismo, o a estar listos para morir, miles fueron muertos; millones, a causa del miedo, se volvieron mahometanos; pero unas pocas almas valerosas escaparon desde Irán y se afincaron en India.
Son los Parsis de Bombay, tal vez la religión más pequeña del mundo. Y es asombroso que Nietzsche estuviera tan interesado en Zarathustra que escribió el libro “Así hablaba Zarathustra”. Estos son fragmentos de ese libro.
Eligió a Zarathustra por la misma razón que yo lo elegí a él: Zarathustra, entre todos los fundadores religiosos, es el único que es afirmativo de la vida, que no está en contra de la vida, cuya religión es la única religión de celebración, de agradecimiento a la existencia. No está en contra de los placeres de la vida y no está a favor de renunciar al mundo. Por el contrario, apoya absolutamente el regocijarse en el mundo, porque excepto esta vida y este mundo, todas son ideologías hipotéticas. Dios, el cielo y el infierno son todas proyecciones de la mente humana, no experiencias auténticas; no son realidades.
Zarathustra nació en una época, hace veinticinco siglos, cuando en todo el mundo había un gran renacimiento. En India, Gautama Buda, Mahavira, Goshalak, Sanjay Bilethiputta, Ajit Keshkambal, y otros habían llegado a la misma cumbre de iluminación; en China, Confucio, Mencio, Lao Tse, Chuang Tzu, Lie Tzu y muchos otros; en Grecia, Sócrates, Pitágoras, Plotino, Heráclito; y en Irán, Zarathustra.
Es una extraña coincidencia que, repentinamente, en todo el mundo, viniera una inundación de conciencias y muchas personas se despertaran. Quizás la iluminación también sea una reacción en cadena: cuando hay personas iluminadas provocan la misma revolución en otros.
Es el potencial de cada uno, uno sólo necesita una provocación, un desafío y cuando ves a tantas personas llegando a tan hermosas alturas de gracia, no puedes permanecer donde estás. De pronto, una gran urgencia aparece en ti: “Debo hacer algo. Estoy gastando mi vida mientras otros han alcanzado el destino mismo, han conocido todo lo que es digno de conocerse, han experimentado la mejor dicha y el éxtasis. Y yo, ¿qué estoy haciendo? ¿juntando caracoles en la playa?”.
Entre todas estas personas, Zarathustra es único. Es el único que no está en contra de la vida, cuyo Dios no esta en otra parte; cuyo Dios no es más que otro nombre para la vida misma. Y vivir totalmente, vivir alegre e intensamente, es todo aquello en lo que esta religión se basa.
Siento una profunda empatía, una afinidad con Zarathustra. Pero, tal vez porque fue afirmativo de la vida y no negativo de la vida, es que no pudo reunir muchos seguidores. Esta es una de las cosas extrañas acerca del ser humano; cualquier cosa fácil no pueden aceptarla como merecedora de ser una meta: la meta tiene que ser muy difícil y ardua.
Por detrás está la psicología del ego, el ego siempre quiere algo imposible, porque sólo puede existir con lo imposible. Nunca podrás colmar el deseo, el ego seguirá empujándote hacia más y más: más gula, más poder, más dinero, más austeridades, más espiritualidad, más disciplina. Donde encuentres “mas”, recuerda que es el lenguaje del ego y no hay modo de satisfacer el ego, está siempre pidiendo más.
Toda la aproximación de Zarathustra es exactamente la misma que la de Chuang Tzu: “Lo fácil es correcto, lo correcto es fácil”. Y cuando estás profundamente relajado, cómodo, en casa, tan relajado que hasta te has olvidado que estás cómodo, te has olvidado que estás en lo cierto, te has vuelto tan hondamente inocente como un niño, entonces has llegado. Pero el ego no tiene interés en esto. Todo este proceso es algo así como el suicidio del ego; de aquí que las religiones que le han estado dando al ego tareas difíciles, senderos arduos, ideales no naturales, metas imposibles, hayan atraído millones de personas.
Los seguidores de Zarathustra pueden contarse con los dedos de la mano. Nadie se ha preocupado por Zarathustra hasta que, después de casi veinticinco siglos, Nietzsche de pronto lo recobró. Nietzsche estaba en contra de Jesucristo y estaba en contra de Gautama Buda pero estaba a favor de Zarathustra.
Es algo muy significativo de entender. El hombre que estaba en contra de Jesucristo, en contra de Gautama Buda, ¿por qué estaría a favor de Zarathustra? Porque Nietzsche también tiene la misma actitud y aproximación hacia la vida. Ha visto todas estas religiones, grandes religiones, creando más y más culpa en la humanidad; creando más y más miseria y guerras, quemando gente viva, hablando toda clase de tonterías para las que no existe prueba en absoluto, para las que no tienen ninguna evidencia, manteniendo a toda la humanidad en la oscuridad, en la ceguera, porque sus enseñanzas están basadas en la creencia, y creencia significa ceguera.
 

Fragmento del discurso 01

 



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