SANKARA:
UPADESA SHASRI
(I)
CAPÍTULO
XI
NATURALEZA
DEL
PRESENCIADOR
1.—
Todos
los
seres
son
por
naturaleza
la
Consciencia
Pura
misma.
Se
debe
a
la
Ignorancia
que
parezcan
ser
diferentes
de
Ella.
Su
diferencia
de
Ella
es
eliminada
por
la
enseñanza
«Tú
eres
la
Existencia».
2.—
Las
escrituras
niegan
las
acciones
védicas
con
sus
accesorios
diciendo,
«Sólo
el
Conocimiento
es
la
causa
de
la
inmortalidad»,
y
que
no
hay
nada
más
que
coopere
con
él
(en
producir
la
liberación).
3,
4.—
¿Cómo
puede
haber
alguna
propiedad
especial
en
Mí,
que
soy
sin-cambio
por
naturaleza
y
que
presencio
las
modificaciones
mentales
de
todos
sin
ninguna
excepción?
¿Cómo
puede
haber
algún
cambio
en
Mí,
que
presenció
la
mente
y
sus
funciones
en
el
estado
de
vigilia
como
en
un
sueño?
Pero
como
hay
ausencia
tanto
de
la
mente
como
de
sus
funciones
en
el
sueño
profundo,
yo
soy
Consciencia
Pura,
omnipenetrante
y
sin-cambio.
5.—
Lo
mismo
que
los
sueños
parecen
ser
verdaderos
mientras
uno
no
se
despierta,
así
también,
la
identificación
de
uno
mismo
con
el
cuerpo,
etc.,
y
la
autenticidad
de
la
percepción
sensorial
y
demás
en
el
estado
de
vigilia
continúa
mientras
no
hay
Autoconocimiento.
6.—
Yo
soy
el
Brahman,
de
la
naturaleza
de
la
Consciencia
Pura,
sin
cualidades,
libre
de
Ignorancia,
libre
de
los
tres
estados
de
vigilia,
sueño
con
sueños
y
sueño
profundo.
Viviendo
en
todos
los
seres
como
el
éter,
yo
soy
el
presenciador
libre
de
todos
sus
defectos.
7.—
Siempre
libre
y
diferente
de
los
nombres,
formas
y
acciones,
yo
soy
el
Brahman
supremo,
el
Sí
mismo,
consistente
en
Consciencia
Pura
y
siempre
sin
segundo.
8.—
Aquellos
que
piensan
que
son
uno
con
el
Brahman,
y
al
mismo
tiempo
que
son
hacedores
y
experimentadores,
deben
ser
considerados
como
apóstatas
tanto
del
Conocimiento
como
de
los
deberes.
Sin
duda,
ellos
no
creen
en
los
Vedas.
9.—
Debe
ser
aceptado
por
la
autoridad
de
las
escrituras
que
el
Sí
mismo
es
el
Brahman,
y
que
la
liberación
viene
solo
del
Conocimiento
verdadero,
lo
mismo
que
la
conexión
con
el
Sí
mismo
(individual)
de
los
resultados
del
pecado
y
la
virtud,
la
cual,
aunque
invisible,
se
admite
por
la
misma
autoridad.
10.—
Lo
que
es
llamado
en
la
Sruti
vestiduras
coloreadas
con
cúrcuma,
etc.,
no
son
nada
sino
impresiones
mentales
percibidas
por
las
gentes
en
sueño.
(Por
consiguiente,
el
Sí
mismo,
su
iluminador,
debe
ser
diferente
de
ellas
y
del
cuerpo
sutil
en
el
cual
están).
Así
pues,
el
Sí
mismo,
Consciencia
Pura,
(el
perceptor
del
hacedor,
etc.)
debe
ser
diferente
de
ellos
(es
decir,
del
cuerpo
sutil
y
de
las
impresiones
en
él
—también
en
el
estado
de
vigilia).
11.—
Lo
mismo
que
una
espada
sacada
de
su
vaina
es
vista
como
ella
es,
así
también,
el
Conocedor,
el
Sí
mismo,
es
visto
en
el
sueño
en
Su
naturaleza
real
y
auto-efulgente,
libre
de
causa
y
efecto.
12.—
La
naturaleza
real
del
individuo
(el
Sí
mismo)
que
ha
sido
impelido
y
despertado
ha
sido
descrita
por
el
dicho
«No
esto,
no
esto»,
el
cual
niega
toda
sobreimposición.
13.—
Lo
mismo
que
los
objetos
de
goce,
tales
como
un
gran
reino,
están
sobreimpuestos
sobre
Mí
en
el
sueño
(y
son
irreales),
así
también,
las
dos
formas
(la
visible
y
la
invisible),
con
las
impresiones
mentales,
están
también
sobreimpuestas
sobre
Mí
(y
son
similarmente
irreales).
14.—
Todas
las
acciones
son
cumplidas
por
el
Sí
mismo
(individualizado)
que
se
ha
identificado
con
los
cuerpos
grosero
y
sutil,
y
que
tiene
la
naturaleza
de
acumular
impresiones.
Puesto
que
yo
soy
de
la
naturaleza
indicada
por
la
Sruti
«No
esto,
no
esto»,
las
acciones
no
son
hechas
por
Mí
nunca
en
ninguna
parte.
15.—
Puesto
que
las
acciones
tienen
como
su
causa
la
Ignorancia,
no
hay
ninguna
esperanza
de
inmortalidad
en
ellas.
Puesto
que
la
liberación
es
causada
solo
por
el
Conocimiento
verdadero,
no
depende
de
nada
más.
16.—
La
inmortalidad
es
libre
del
miedo
y
la
destrucción.
El
Sí
mismo
(significado
por
las
palabras)
«querido
de
mí»
es
el
Brahman
(exento
de
todo
atributo)
según
la
Sruti,
«No
esto,
no
esto».
Por
consiguiente,
todo
lo
que
se
considera
diferente
de
Él
debe
ser
abandonado
junto
con
todas
las
acciones.